miércoles, 13 de enero de 2016

Medio Oriente: un salto de calidad en la crisis en las alturas imperiales

Guerrillero kurdo en Kobane, una ciudad emblemática, ya que las milicias kurdas derrotaron a ISIS

Luego de concluir una recorrida por Arabia Saudita, el presidente Erdogan declaró la necesidad de avanzar hacia un acuerdo estratégico con Israel, ya que ambos países “se necesitan”.
A pesar de que volvió a pedirle a Israel disculpas y compensaciones para las familias de las víctimas del Mavi Marvara -crucero solidario con Palestina atacado en 2010 por las tropas judías, que mataron a 10 tripulantes- jerarquizó la necesidad del restablecimiento de relaciones.
Ya existen indicios de avances en las conversaciones bilaterales. Por ejemplo Israel habría aceptado el paso de mercaderías y materiales desde Turquía hacia la Franja de Gaza, donde tiene influencia Hamas, una organización ligada a los “Hermanos Musulmanes” de Egipto y al regimen turco.
En ese contexto Erdogan dijo que la alianza militar conformada por los países musulmanes con base en Arabia Saudita no era una “iniciativa sectaria” ni ponía en riesgo los intereses israelítas.
Más de 30 países, entre ellos Turquía, organizaron este pacto militar para “enfrentar al terrorismo”, que no es ISIS sino los grupos que disputan su influencia en la region y los que están relacionados al regimen iraní, como los houtis de Yemen, Hezbollah del Líbano o la milicias chiitas que defienden a Bashar.  
No es casual que esta decisión se haya tomado durante los mismos días en que los árabes ejecutaron a 47 presos políticos, entre ellos varios “terroristas” ligados a la competencia de ISIS -Al Qaeda- y un prominente clérigo chiita, Nimr Baqr Al-Nimr.
El Sheikh Nimr era un dirigente opositor de la región petrolera de Al-Awamiyah, una provincia del este de Arabia en la que estallaron grandes movilizaciones en el marco de la “Primavera Árabe”.
La muerte de Nimr produjo nuevas marchas de protesta en esa provincia, Bareihn, Yemen, Líbano, Iraq e Irán, donde una turba atacó y quemó la embajada árabe.
Todo esto tensó las cuerdas entre los dos grandes bloques que disputan el control de Medio Oriente: el que lideran Turquía, Arabia e Israel -apoyado por un sector de los republicanos- y los suscriptores del “Pacto 5+1”, o sea Obama, Putin, Irán, Bashar y compañía.
En ese marco, el Líder Supremo de Irán -Ayatollah Ali Khamenei- declaró que Arabia enfrentará la “venganza divina”, reivindicando al clérigo ajusticiado por “haberse puesto a la cabeza de las críticas contra el régimen antidemocrático”.  
El ministro de Asuntos Internacionales iraní condenó el crimen, caracterizándolo como una “profundización de la imprudencia y la irresponsabilidad” por parte del gobierno árabe, diciendo que “pagarán un alto precio por semejante decisión…”
En respuesta el gobierno de Arabia condenó la quema de su embajada en Teheran, argumentando que demostraba la “complacencia y el apoyo que el gobierno de Irán le brinda al terrorismo”.
El vocero de la diplomacia saudí, Mansou al-Qufari, defendió las ejecuciones y denunció al régimen de los ayatollas por promover el “fanatismo más sectario” y ser “cómplices de todos los crímenes aberrantes.”
Kurdistán en el centro de la escena
Los voceros más encumbrados del gobierno del KDP -Kurdistan Democratic Party liderado por el clan Barzani- aprovecharon esto para declarar que la alianza de 34 países liderada por Arabia y Turquía “apoya la construcción de un Estado Kurdo en el noroeste de Irak”.
Es que el presidente de la región “autónoma” kurda de Irak, Massoud Barzani, viene de realizar una “exitosa” visita por Arabia, donde recibió aplausos de sus funcionarios, quienes le habrían dicho que “apoyan la posibilidad del establecimiento de un estado kurdo”.  
El ex vocero del Rey de Arabia, Anwar Eshqi, le dio sustento a estas especulaciones, explicando además que “esta política sería apoyada por los principales candidatos republicanos de los Estados Unidos”.
Otras fuentes indicaban al mismo tiempo que los demócratas y Obama promoverían la creación de otra región autónoma en el Norte de Siria, sosteniendo a la fracción kurda opositora a Barzani, o sea el PYD y sus milicias, YPG/YPJ.
De llevarse a cabo, esto último constituiría una v provocación contra el estado turco, que ve a la extensión de la influencia de los kurdos “ligados al PKK” en el norte de Siria como una gran amenaza.
Es que las aldeas y ciudades de Rojava están muy próximas a las localidades kurdas del sur de Turquía o Bakur, cuya población está enfrentando al ejército de Erdogan, organizando asambleas y milicias populares.
La situación del sudeste turco se parece cada vez más a lo que acontece en el norte de Siria, no solo por la declaración de la “autonomía”, sino porque los kurdos acaban de fundar las YPS  (Yekîneyên Parastina Sivîl, YPS) o Unidades de Defensa Civil.
Estos grupos de “autodefensa”, similares a las YPG/YPJ, constituyen la vanguardia de la lucha contra el ejército turco, protegiendo las asambleas populares del Kurdistán Norte. 
La izquierda latinoamericana y mundial no puede estar ajena a esta realidad; debe ubicarse en el campo militar de la vanguardia que lucha contra los planes del imperialismo y las burguesías reaccionarias de Medio Oriente: el pueblo kurdo.
Desde ese lugar debe dar pelea contra las ilusiones nacionalistas burguesas o democratistas de las masas, que son alentadas por sus direcciones reformistas, proponiendo la lucha por una verdadera democratización de la región.
Esta perspectiva comenzará a plasmarse luego de la expulsión del imperialismo, la derrota revolucionaria de las bandas contrarrevolucionarias, como ISIS y Al Qaeda, la de todos los gobiernos burgueses -Erdogan, Bashar, Barzani, Netanyhau, Rohuani, etc.- y la construcción de una Federación de Estados Socialistas de Medio Oriente.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Todo el apoyo a la heroica resistencia siria, kurda y palestina

El pueblo kurdo de Diyarbakir enfrentando a la policía y el ejército de Erdogan

Las fuerzas represivas del presidente Erdogan continúan atacando a decenas de ciudades y aldeas en el sudeste de Turquía, cuya población es mayoritariamente kurda, asesinando a hombres, mujeres y niños con la excusa de “combatir al terrorismo”.  
Las barriadas populares de Sur en Diyarbakir, Silopi, Cizre, Mardin o Nusaybin son algunos de los lugares en donde rige el estado de sitio, impuesto por el gobierno para amedrentar a las masas kurdas que luchan por sus derechos y masacrar a su vanguardia.
Mientras tanto, las potencias occidentales -embarcadas en una supuesta guerra contra ISIS- Israel, Egipto, el zar Putin, los jeques de los países del Golfo y los ayatollahs “antiimperialistas” de Irán miran para otro lado, dejando actuar al jefe del Estado Islámico el carnicero Erdogan.
Aunque se pelean entre sí, todos coinciden en aplastar al heroico pueblo kurdo, que viene de derrotar a los mercenarios del Estado Islámico en Kobane y Tal Abyad, consolidando el gobierno de los cantones de Rojava.
Por eso, no es casualidad que el islamita Erdogan acabe de anunciar que “Israel es el gran amigo de Turquía” y que las tropas de ISIS no hayan disparado todavía contra sus pares del ejército sionista, de cuyas entrañas proviene su jefe máximo, el “Califa” Abu Bakr al Baghdadi.
Las contradicciones en el interior del Frente Contrarrevolucionario -integrado por el imperialismo, Arabia Saudita, Israel, Turquía, Siria, Iraq y los países del Golfo- son enormes, a tal punto que existe una guerra en la cual todos combaten contra todos.
Sin embargo su instinto contrarrevolucionario prevalece, razón por la cual todos apuntan sus cañones contra las masas insurreccionadas kurdas, palestinas y sirias, apoyando o dejando actuar a crigenocidas de la talla de Bashar Al Assad, Erdogan y Netanyhau.
Los revolucionarios debemos solidarizarnos de manera activa con los pueblos que combaten a estas dictaduras, ubicándonos en la trinchera de los kurdos, palestinos y sirios que luchan contra sus respectivos gobiernos y las bandas contrarrevolucionarias, como ISIS o Al Qaeda.
Desde ese lugar, que es de principios, tenemos que proponer la única salida de fondo para Medio Oriente: la Federación libre de Estados Obreros y Socialistas, que garantice la paz, expropie a los capitalistas y se transforme en un faro que ilumine a las masas de todo el mundo.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El PTS, los kurdos y la guerra en Siria e Irak, una política abstencionista que favorece a los enemigos de la revolución

En una nota aparecida en el periódico del PTS, Izquierda Diario número 611 del 26N, Josefina Martínez se pregunta ¿Quién es quién en la guerra de Siria?, explicando muy superficialmente la ubicación de los distintos bandos en pugna.

De esa manera, la periodista del PTS nos informa acerca del posicionamiento general del estado turco, Rusia, Francia, Estados Unidos, Bashar Al Assad -presidente sirio-, ISIS, Irán, Arabia Saudí y la “oposición siria”.

Sin decir nada distinto de lo suele leerse en los diarios europeos o Medio Oriente, Josefina tampoco habla acerca de la relación de fuerzas entre las clases en esa región tan convulsionada del planeta, ni mucho menos del pueblo kurdo, que está jugando un papel destacadísimo.

Recién en otra nota, escrita por Diego Dalai, nos podemos enterar de que para el PTS la existencia de ISIS es el producto de la derrota de la Primavera Árabe.

“La brutal represión estatal, empujada por el imperialismo, sumada a la impotencia política del islamismo burgués moderado como la Hermandad Musulmana de Egipto, fueron el principal alimento de EI.” ¡Los compañeros caracterizan la situación al revés de la realidad!

El Estado Islámico no es el producto de la contrarrevolución impuesta por la supuesta derrota de la Primavera Árabe, sino la construcción y el impulso por parte del imperialismo, el sionismo, Turquía, Qatar y otras burguesías árabes de una fuerza de carácter fascista que tiene el objetivo de enfrentar y aplastar el proceso revolucionario, que más allá de sus contradicciones continúa abierto.

Por eso, no es casual que el primer gran objetivo de ISIS haya sido acabar con la resistencia kurda, tomando la ciudad emblemática de Kobane, donde las milicias de esa nacionalidad le pegaron una paliza tremenda, haciéndolo retroceder y cambiando cualitativamente el curso de los acontecimientos.

Gracias a este triunfo, las asambleas populares, como las que comenzaron a desarrollarse en Qamishlo, Kobane, Tal Abyad y otras localidades de Rojava en el norte de Siria, se trasladaron a las ciudades kurdas de Turquía, donde el movimiento de masas está protagonizando una rebelión contra las fuerzas represivas de ese país, la segunda fuerza de la OTAN.

Tan avanzado es el proceso, que el pueblo kurdo, que se movilizó masivamente para sostener la lucha por Kobane, viene de echar a patadas el ejército turco en Silvan, una barriada de Diyarbakir en el sudeste turco.

Coherentemente con su posicionamiento, el PTS propone, en otra nota, una política defensiva: organizar un “Gran movimiento Antiguerra” en Francia para enfrentar el “giro reaccionario” que “tiene su expresión en un aumento de las operaciones imperialistas de Francia particularmente en Siria, pero también en el conjunto de Medio Oriente y África”.

La organización hermana del PTS en Francia, la CCR -Corriente Comunista Revolucionaria- llama a luchar “contra el estado de Sitio y en solidaridad con los refugiados”.

Estamos totalmente a favor de impulsar acciones contras las medidas represivas del estado francés y de otros estados, que aprovechándose de los atentados, están tratando de limitar las libertades democráticas.

También apoyamos las políticas que sirvan para ayudar a los refugiados. Sin embargo, lo más importante pasa por apoyar a los millones que se quedaron en Siria e Irak a combatir contra el Estado Islámico, las burguesías nativas y los imperialistas.

En ese sentido y más allá de sus límites y contradicciones, el destacamento que más consecuentemente lucha contra las bandas del Estado Islámico y su principal mentor, el estado turco -Segunda potencia de la OTAN- es el pueblo kurdo, representado por sus milicias de autodefensa, las YPG/YPJ.

No tenemos ninguna confianza en las conducciones políticas de estas guerrillas multitudinarias, ya que el PKK, el HDP y otras organizaciones que las conducen tienen una orientación que no apunta hacia la Revolución Socialista sino hacia la conciliación de clases.

No obstante esto, los trabajadores y el pueblo kurdos, con sus mujeres a la cabeza, están motorizando un proceso revolucionario que va más allá de sus conducciones y se expresa en las asambleas y milicias populares, que desde Rojava están apuntando al corazón del bastión imperialista más importante de Medio Oriente luego de Israel: Turquía.

La posición del PTS no solo es equivocada, sino que objetivamente favorece a quienes están jugados a aplastar el proceso revolucionario, que tiene sus réplicas no solo en Turquía sino en la heroica resistencia de pueblo yemenita contra la invasión de la coalición liderada por Arabia Saudí y en la nueva Intifada que está gestándose en las entrañas del monstruo sionista.

El PTS se niega a disputar la dirección de las masas kurdas

El 8 de diciembre los compañeros de Izquierda Diario publicaron una nota bastante extensa acerca del pueblo kurdo, explicando el proceso de formación y desarrollo ideológico del PKK, Partido de los Trabajadores del Kurdistán.

En esta, junto con explicar algunos detalles de la historia de este partido, dicen que “Los sucesos en Rojava, la parte occidental de Kurdistán en Siria, tuvieron importante influencia en el rumbo político del PKK.”

“El PYD, la organización hermana del PKK, formó estructuras autónomas durante la guerra civil en Siria. Pero luego se sumó a una alianza liderada por los EEUU, porque supuestamente permite combatir al Estado Islámico “eficazmente”.

“La lucha de Rojava fue un hito histórico para el movimiento kurdo y logró un gran reconocimiento a nivel internacional. Pero el compromiso con Estados Unidos crea propensiones pro-imperialistas entre los kurdos, porque no se denuncia el rol del imperialismo en este conflicto.”

“Aunque existen aspectos muy progresivos en Rojava y sus elementos de autogestión, el movimiento sigue manteniendo el principio de la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. En Rojava está protegido legalmente este aspecto.”

Más adelante, como remate, Izquierda Diario plantea que: “El marxismo tiene como principio la defensa del derecho a la autodeterminación de un pueblo, el kurdo en este caso, contra el Estado turco, aunque el movimiento esté bajo liderazgo pequeñoburgués (o también burgués).”

“El estalinismo y el centrismo transformaron este principio en un modelo en el cual la clase trabajadora desiste de su lucha por ejercer la hegemonía en el movimiento, y se somete a las fuerzas pequeño burguesas.”

“Sin embargo, el axioma fundamental de defender el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas no implica que los marxistas revolucionarios se subordinen a los otros jugadores políticos en este proceso.”

“El chauvinismo de la izquierda de hoy en día consiste en no considerar los reclamos de la clase trabajadora kurda, al mismo tiempo que descartan la posibilidad de un proceso de revolución permanente en Kurdistán.”

“En la historia del pueblo kurdo existen varias insurrecciones heroicas y la lucha del PKK posiblemente es una de las más importantes. Aun así, la tragedia del pueblo kurdo se explica en parte por la política conciliadora de sus direcciones, que contienen las energías de los trabajadores y las masas para poder negociar “pacíficamente” con el Estado turco. Intentan presionar para que éste se transforme en un Estado burgués “democrático”.

Los compañeros del PTS caracterizan a la dirección política del pueblo kurdo -el PKK- pero sin arriesgarse a plantear una sola línea referida a la política que sería necesario levantar para disputar la consciencia de los/as millones de kurdos y kurdas de Turquía, Irak, Siria e Irán que se movilizan por sus derechos.

Desde Convergencia Socialista tenemos críticas muy parecidas, ya que también somos marxistas-trotskistas-leninistas. Sin embargo no nos quedamos en la propaganda de estas, sino que intervenimos mediante una orientación que comienza por el apoyo sin condicionamientos a la lucha por la liberación del Kurdistán.

Desde esa ubicación, que implica el reconocimiento de esta trascendental pelea -que tiene un carácter progresista más allá de su conducción- hacemos todas las críticas y proponemos una salida obrera y socialista.

Nuestros compañeros y compañeras, incluso aquellos/as que viajaron a Kurdistán para solidarizarse con sus combates contra ISIS, nunca dejaron de denunciar las políticas conciliadoras del PKK, el HDP, el PYD y compañía.

El PTS directamente se abstuvo de participar en la batalla por Kobane y otros hitos de la lucha del pueblo kurdo, como la reciente “Intifada” de Silvan dentro de Turquía, donde miles de vecinos y vecinas de esa localidad acaban de echar a patadas al ejército turco de la ciudad.

El PTS se abstuvo y abstiene de participar en un proceso que significó la puesta en pie de organismos de autodeterminación, como las asambleas populares de Qamishlo y otras ciudades, que están siendo protegidas por milicias construidas por sus propios vecinos.

Es que el PTS tiene una visión idealista de las revoluciones, creyendo que solo existirán cuando desde el principio sean conducidas por revolucionarios cuartainternacionalistas o militantes de su partido.

La realidad es que siempre las revoluciones comienzan con conducciones que no pretenden llevar hasta el final la lucha obrera y popular mediante la imposición del Socialismo Internacionalista, sino conciliar con la burguesía y el propio imperialismo.

Así sucedió en Rusia del 17 y en todos los procesos que desembocaron o no en la toma de poder por parte de la clase trabajadora. Los bolcheviques no le “hicieron asco” a esta contradicción, todo lo contrario: intervinieron desde el inicio proponiendo sus consignas y planteos, jugándose a ganar a las masas para su estrategia.

En Medio Oriente está desarrollándose un fenómeno de luchas muy progresivo -desde nuestro punto de vista, de carácter revolucionario- que tiene como uno de sus destacamentos de vanguardia a los kurdos y las kurdas.
Lamentablemente el PTS, que tiene recursos y militantes suficientes como para intervenir de manera directa en este proceso, lo mira desde lejos sin hacer lo que le corresponde a un partido revolucionario: ¡Disputar la dirección del movimiento de masas!

El propagandismo del PTS, lejos de combatir a los enemigos de la revolución les da una mano fenomenal, ya que les deja el terreno libre para que contaminen la conciencia de millones con sus políticas de conciliación de clases o de sumisión total a las direcciones jihadistas.

Sin embargo, como se ha mostrado una y otra vez en la historia de los últimos 50 años, no es posible reformarlo, la única solución es luchar por construir algo completamente diferente sobre sus ruinas.


sábado, 14 de noviembre de 2015

¡Hipócritas! Dejaron correr el repudiable atentado de París para justificar una declaración de guerra contra los inmigrantes y los trabajadores europeos

Justo en el momento en que se perpetraban los ataques terroristas que dejaron casi doscientos muertos en Francia, las autoridades turcas comenzaban a recibir a los líderes de las mayores economías mundiales -nucleados en el G20- para llevar adelante una reunión de ese organismo en un ressort de la costa mediterránea, en la zona de Antalya.

Los representantes de EE.UU., Rusia, Canadá, China, Japón, Australia, Francia, Italia, Brasil o Argentina, que repudiaron “enérgicamente” lo sucedido en París, no tuvieron problemas de conciencia en desembarcar en el principal estado terrorista de la OTAN, cuyos servicios secretos sostienen a las bandas del Estado Islámico y otros grupos. 

Fueron a Turquía a pesar de que saben que más de dos mil agentes de ese país estuvieron a cargo -junto con oficiales del Mossad, Qatar, Arabia Saudita y otras monarquías árabes- del entrenamiento de las bandas de ISIS y demás organizaciones mercenarias que combaten en Siria, Irak, Libia o meten bombas en Europa.

Ninguno de estos hipócritas se negó a abrazar a los cómplices turcos del atentado de ISIS, que antes de matar a doscientos en París había asesinado a más de cien en Ankara. Tampoco fueron capaces de condenar la represión del pueblo kurdo de Silvan, que estado mediante, está siendo masacrado por el ejército y patotas ligadas al Estado Islámico.

Todos estos, que lloran a “moco partido” por las víctimas de París, fueron a Turquía a legitimar a quienes vienen de ganar las elecciones de manera fraudulenta, apoyándose en el estado de sitio en todo el territorio kurdo, los bombazos y las movilizaciones fascistas contra la izquierda y la detención de decenas de periodistas críticos.

Los que están en la reunión del G20 conocen, mejor que nadie, que los combatientes de ISIS son atendidos en los hospitales de ciudades turcas -como Gaziantemp- una política parecida a la que lleva adelante el estado sionista de Israel, que usa sus propias dependencias sanitarias para curar a los heridos del Frente Al Nusra o Al Qaeda.

Ninguno de estos líderes del capitalismo en decadencia ha tenido reparos en viajar a un país, cuyo gobierno -con la venia de EE.UU. Francia y Alemania.- impuso una “zona tapón” entre Jarablus y Kobane, para evitar que se corte el flujo de armas y combatientes de las bandas islamitas reaccionarias que combaten en Siria.

Ninguno de estos mafiosos internacionales declaró su espanto frente a los bombardeos de Rusia, que lejos de combatir al Estado Islámico envió aviones a Siria para sostener al carnicero Bashar Al Assad, repudiado por cientos de miles de compatriotas que lo enfrentan o se han visto obligados a emigrar a Turquía y Europa.

Los imperialistas no van a combatir a los terroristas, porque los necesitan para ayudarlos a balcanizar Medio Oriente, impulsar divisiones entre los pueblos, justificar intervenciones militares y profundizar políticas represivas contra sus propios trabajadores e inmigrantes, la mayoría de los cuales proviene del Norte de África o Medio Oriente. 

Hollande y el resto del imperialismo se valen de ISIS para confundir a las clases medias y otros sectores sociales con el propósito de ganar consenso, justificar y legitimar la imposición de “medidas de excepción” contra los trabajadores y el pueblo pobre, como el cierre de las fronteras o la limitación de las libertades democráticas.

Con estas normas reaccionarias cualquiera puede ser sospechado de terrorista: los kurdos que luchan por sus derechos, los estudiantes italianos que repudian las reformas educativas, los griegos que van a la huelga general, los obreros portugueses que acaban de tumbar al gobierno derechista y un largo etcétera de ejemplos similares.

Las medidas de excepción, como el “Acta Patriótica” que impuso Bush luego del ataque a las Torres Gemelas -y mantuvo Obama- tienen el propósito de frenar el ingreso de inmigrantes del Norte del África y Medio Oriente y aplastar la movilización de los trabajadores a través del miedo y la represión a gran escala.

Es que los dueños del mundo encaran la crisis capitalista terminal que recorre el planeta con la única receta que conocen: hacerles pagar los platos rotos de la misma a los de abajo, imponiendo salarios esclavistas, ritmos de producción feroces, la pérdida de la mayoría de los puestos laborales y la liquidación de la mayoría de las conquistas.

Los socialistas repudiamos el atentado de París, como lo hicimos cuando atacaron la revista Charlie Hebdo. Sin embargo tenemos la obligación de denunciar a sus verdaderos responsables y convocar a los pueblos a combatirlos: ¡El imperialismo -como sucedió con las Torres Gemelas- está detrás de todo esto!

Los trabajadores, estudiantes e inmigrantes de Francia tienen que descubrir y castigar a los culpables del atentado. Sin embargo no habrá manera de hacerlo sin encarar las investigaciones de forma independiente del estado, detrás del cual están quienes dejaron correr o alentaron este ataque criminal.

Las organizaciones obreras, populares, combativas y democráticas de Francia y todo Europa deben, al mismo tiempo, coordinar acciones de lucha nacionales y continentales para derrotar las medidas de excepción, el cierre de las fronteras, los ataques a los inmigrantes y cualquier restricción a los derechos y libertades democráticas.


martes, 3 de noviembre de 2015

La ira palestina alimenta la Tercera Intifada contra el Estado de Israel

2014 quedará en la historia como el año de la gran derrota sionista, porque Palestina, un pueblo heroico que contó con una gran solidaridad internacional, hizo retroceder a la bestia fascista, empujando la insurrección de todo Medio Oriente, cuando la primavera árabe parecía terminar. 

Hoy esos enfrentamientos volvieron a aparecer, intensificándose y radicalizándose, creando las condiciones para una nueva Intifada (Rebelión).

La muerte de Abu Khudair, secuestrado por colonos judíos que le prendieron fuego, fue el detonante de una oleada de enfrentamientos que parece no detenerse, asesinato que se sumó a otros y a una ola de bombardeos contra los habitantes de la Franja de Gaza.

Esto sucede, mientras mueren cientos de palestinos y otros tantos son detenidos en Jerusalén Oriental y Cisjordania, los principales focos de los enfrentamientos. En ese contexto, durante el 13 de octubre -que se declaró como “Día de la Ira”- se multiplicaron las acciones de lucha contra el sionismo.

La juventud Palestina salió ese día -y continuó después- a enfrentar a los días a los militares con sus gomeras, piedras, molotov y cuchillos. Mientras crecen las tradicionales movilizaciones de masas, pequeños grupos de jóvenes o individuos protagonizan múltiples enfrentamientos.

Estos jóvenes, que pertenecen a la “generación perdida de Oslo” -como la definía un columnista del diario Haaretz- expresan en las barricadas su enorme su bronca y frustración, construyendo desde las bases una nueva y mucho más radicalizada Intifada.

Es que, ni Hamas ni la OLP -la organización del fallecido Arafat- parecen controlar o dirigir a esta juventud, una realidad que fortalece a todo tipo de líderes locales, pero que también impulsa la creativa espontaneidad del pueblo palestino.

Por esto, no es casual que las encuestas muestren que  57% de la población apoya la posibilidad de una Intifada, pero de carácter armado, mientras que el 51% se opone a la salida pactada en los acuerdos de Oslo por la OLP. Allí se había resuelto la coexistencia entre los dos estados: uno judío y otro palestino.

Por la destrucción del estado sionista

En las últimas semanas el primer ministro israelí ha dictaminado varias medidas de excepción con propósito de afrontar la Intifada, como la posibilidad de concederles licencias de armas más rápida y fácilmente a los reaccionarios colonos israelíes, que son vanguardia en la política sionista de desalojo y ocupación de las tierras palestinas.

Otras de las medidas del gobierno ha sido autorizarles a las fuerzas de seguridad la retención de los cadáveres de los atacantes abatidos, de manera de impedir que los homenajes se transformen en multitudinarias movilizaciones de protesta.

Israel es un estado impuesto por la fuerza por el imperialismo para detener y derrotar la revolución en Medio Oriente a través de una política de amedrentamiento y guerras continuas; por es no existe ninguna posibilidad de coexistir pacíficamente con semejante engendro.

Para derrotar sus políticas, la nueva Intifada debe proponerse su total y absoluta destrucción, dando lugar a la construcción de un Estado Palestino Laico, Democrático y No Racista, en el cual puedan vivir los judíos dispuestos a aceptarlo y a convivir en paz.

La Intifada debe apuntar sus cañones en contra del responsable central de la miseria, represión y hambre que vive el pueblo palestino: el imperialismo, porque es el único y principal sostén de Israel y de los regímenes más reaccionarios de Medio Oriente.

Por eso, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores y el pueblo pobre de Palestina debe unir su lucha con la que están llevando adelante las masas que enfrentan a los gobiernos lacayos del imperialismo: Bashar en Siria, Rohuani en Irán, Erdogan en Turquía, Barzani en el Kurdistán Irakí, etc.

Los palestinos tendrían que jugarse a coordinar con las milicias kurdas que están al frente de la guerra contra las bandas fascistas de Isis y Al Qaeda, que no por casualidad son financiadas por los estados de Turquía e Israel.

Esta unidad de acción debería extenderse a los trabajadores turcos, irakíes e iraníes que están protagonizando huelgas contra sus respectivos gobiernos, planteándole un objetivo estratégico común -sin el cual no habrá liberación nacional ni satisfacción de las necesidades elementales- la construcción de una Federación de Estados Socialista de Medio Oriente.



lunes, 2 de noviembre de 2015

El triunfo electoral de Erdogan empuja la radicalización de las luchas

En las elecciones legislativas de junio, el partido oficialista de Turquía -el AKP del presidente derechista Erdogan- perdió por primera vez desde su llegada al poder, en 2002, la mayoría absoluta que tenía en la cámara.

La razón de esto fue la excelente elección lograda por el Partido de la Democracia y el Pueblo, el izquierdista HDP, que triunfó en las regiones kurdas del sudeste y obtuvo un poco más del 13% en el conjunto del país y una bancada de 80 legisladores.

Al perder la mayoría, el AKP se vio obligado a constituir un gobierno de coalición, uniéndose con alguna de las fuerzas que ingresaron al congreso: el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el Partido de Acción Nacionalista (MHP), de extrema derecha, o el HDP.

Pero Erdogan boicoteó esta posibilidad e impuso el adelantamiento de nuevos comicios para este domingo 1 de noviembre. Al mismo tiempo desató una feroz represión contra las localidades kurdas del sudeste y la guerrilla de esta etnia en las montañas de Kandil en la frontera con Irak.

El objetivo de los ataques, que incluyeron allanamientos y procesos contra periodistas opositores e intervención militar en el noroeste de la frontera con Siria -Rojava-, consistió en hacer responsables de la violencia desatada al pueblo kurdo y su partido, el HDP.

De esa manera y apelando al sentimiento “nacionalista” turco, Erdogan se propuso polarizar al electorado, restándoles los votos necesarios para recuperar la mayoría, tanto al ultraderechista MHP como al partido pro kurdo HDP.

Finalmente, el oficialismo logró recuperar la mayoría, obteniendo cerca del 50% de los votos, que emigraron de esos partidos, ya que el MHP perdió cerca del 5% y el HDP más o menos un 3% de lo que había logrado en junio.

Erdogan y los suyos lograron un triunfo político, porque gobernarán sin necesidad de consensuar una coalición y tendrán cierto plafond para profundizar sus ataques contra el pueblo kurdo, los trabajadores y sectores oprimidos del conjunto del país.

Sin embargo, esta puede ser una “victoria a lo Pirro”, radicalizando las luchas movimiento de masas, que para conquistar la democratización del país sacará la conclusión de que tendrá que derrotar al gobierno y acabar con el actual régimen reaccionario.

Un sector de la izquierda kurda tenía la ilusión de que mediante avances graduales en las elecciones, el desarrollo y la popularización del HDP entre los turcos, se podría minar las fuerzas de la reacción. La realidad acaba de demostrar que esta perspectiva “reformista” no era más que una utopía.

Solo con la movilización, la construcción desde las bases de la huelga general, el desarrollo de las asambleas y milicias de autodefensa -como las que están desarrollando los kurdos de Rojava y el sudeste turco- se podrá conquistar definitivamente la paz, la democracia y la justicia social.

Solo así y en unidad con los pueblos de Medio Oriente se expulsará al enemigo poderoso que sostiene a todos los gobiernos reaccionarios de la región -el imperialismo- avanzando hacia la única salida progresiva, la Federación de Estados Socialistas de Medio Oriente. 

sábado, 31 de octubre de 2015

Medio Oriente: la crisis capitalista está provocando guerras y revoluciones

Luego de la victoria kurda en Kobane y del atentado de Ankara, el movimiento obrero turco dio un paso al frente.
Luego de la bancarrota del Lehman Brothers en 2008, las luchas obreras y populares pegaron un salto a partir de las huelgas generales de Europa y EE.UU. y las insurrecciones que tumbaron a varias dictaduras en la Primavera Árabe.

Ese marco y la gran solidaridad internacional les permitió a los palestinos de la Franja de Gaza derrotar al poderoso ejército sionista, situación que le dio un nuevo impulso a la lucha contra la opresión nacional, racial y sexual de todo el mundo.

Por eso, no es casualidad que después de la victoria palestina se hayan extendido y popularizado las asambleas y milicias mexicanas, del norte de Siria y Turquía, que constituyen expresiones concretas del avance de la conciencia entre amplios sectores de las masas.

Los efectos de la destrucción del aparato estalinista y las profundas divisiones que están teniendo lugar en las alturas imperiales, han potenciado esta realidad, promoviendo nuevas revoluciones, como la que comenzó en Yemen y la que se está vieniendo de la mano de la tercera Intifada.

Los pactos contrarrevolucionarios y el bombero loco

Como jefe del imperialismo, Obama es consciente de que no cuenta con esa gran herramienta de contención de las revoluciones que fue el estalinismo, ya que sus partidos cayeron en desgracia a partir de los acontecimientos revolucionarios de los 90.

Por eso, desde que asumió alentó la firma de acuerdos con las conducciones contrarrevolucionarias que quedaron en pie y cuentan con cierto prestigio para engañar a las masas, como los “bolivarianos” de Venezuela, los hermanos Castro o los ayatollahs del régimen iraní.

En ese sentido, los funcionarios más íntimos del presidente de los EE.UU., trabajaron durante mucho tiempo para concretar el denominado Pacto “5+1” con Alemania, Inglaterra, Rusia, China, Francia e Irán.

Los imperialistas pactaron con  las autoridades chiítas para que estas se jueguen a “estabilizar” Medio Oriente, ya que la derrota del ejército sionista dejó mal herido al tradicional gendarme yanqui. El otro gobierno cipayo, Arabia Saudita, se las está viendo en “figuritas” después de haber invadido Yemen.

Como consecuencia de estos arreglos, la guerra contra ISIS dentro del territorio de Irak quedó prácticamente en manos de los generales iraníes, que además controlan Líbano y buena parte del territorio de Siria, donde están apoyando al dictador Bashar Al Assad junto a Putin.

Pero este pacto, lejos de “estabilizar” abrió nuevos y más profundos enfrentamientos entre las camarillas burguesas y el propio imperialismo. Como diría el fundador de nuestra corriente, Nahuel Moreno, “es la ley del bombero loco”, porque en vez de echarle agua al fuego le están tirando con nafta.

Obama, el imperialismo europeo, yanqui y ruso, los sionistas, las burguesías árabes de todos los colores, el gobierno turco, Irán, Bashar, las bandas de ISIS y Al Qaeda coinciden en aplastar el proceso insurreccional que existe en Medio Oriente.

Pero en vez de trabajar en “equipo”, se están matando y traicionando entre sí, tirándose cadáveres para un lado y para el otro. La ausencia de un “mando único” y fuerte favorece a la revolución, porque los pueblos de la región enfrentan a un enemigo, que a pesar de tirarles toneladas de bombas, está profundamente cada vez más débil.

Esta mega crisis en las alturas facilitó triunfos muy importantes, como el de las milicias de YPG e YPJ contra las tropas fascistas del Estado Islámico en Kobane, que marcó un “antes y un después” en la relación de fuerzas del Medio Oriente.

Después de esta victoria y a pesar de la política del PKK y el HDP -de sostener a toda costa las negociaciones con el régimen turco, apostando a la alternativa electoral- la revolución se introdujo en ese país, en cuyo territorio se encuentran algunas de las bases más importantes de la OTAN.

Luego del atentado criminal de Ankara el movimiento de masas profundizó sus enfrentamientos -mediante huelgas, movilizaciones y brigadas de autodefensa- contra la represión policial y la política complicidad de los funcionarios estatales con el Estado Islámico y otras bandas fascistas. 

Esta dinámica general está motorizando otra Intifada palestina y un ascenso en las luchas en las regiones kurdas de Irak e Irán, donde se han producido huelgas generales y movilizaciones democráticas. También en Yemen, cuyo pueblo está enfrentando con heroicidad la invasión del ejército cipayo de Arabia Saudí.

Todo esto pone en evidencia que el enfrentamiento central entre Revolución y Contrarrevolución tiene su epicentro en Medio Oriente y, que lo que allí suceda repercutirá en el resto del mundo. Por lo tanto la tarea de los revolucionarios no puede ser otra que la de apoyar a las fuerzas más progresivas de la región.

Desde esa ubicación, quienes levantamos las banderas del internacionalismo proletario, debemos jugarnos a empalmar con los sectores más radicalizados, para empujar juntos la pelea contra el imperialismo y los gobiernos reaccionarios de Erdogan, Netanyhau, Bashar, Barzani, Rohuani, etc. y por la construcción de una Federación Socialista de Estados de la región.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Anarquistas de Rosario realizarán jornada de repudio al estado en consonancia con el escrache a las oficinas de Turkish

Difundimos el comunicado de los compañeros de FAR Rosario, de acuerdo al cual informan las actividades que se realizarán en esa ciudad, en el marco del escrache que se hará hoy en la CABA a las oficinas de la Turkish y de otras actividades solidarias que se están desarrollando a nivel internacional:

Mesas de Difusión y Solidaridad con la Revolución Social en Rojava y en repudio al brutal atentado en Ankara (Turquía)  21/10 Miércoles 18 hs en la Facultad de Ciencias Politicas y RRII (Riobamba 250 Bis). 22/10 Jueves 18 hs en la Facultad de Humanidades y Artes (Entre Rios 758)

En el marco de las acciones internacionales en solidaridad con el pueblo kurdo y en repudio al brutal atentado del pasado 10 de Octubre donde murieron más de 100 personas, desde la Federación Anarquista de Rosario (FAR) buscamos difundir el original proceso de revolución social que esta ocurriendo en el Kurdistan Occidental y visibilizar las respuestas que desde los sectores dominantes están dando a este proceso de transformación social.

El pasado 10 de octubre Turquía vivió una masacre de magnitud escalofriante: un atentado suicida que dejó más de cien muertos y 240 heridos. Un ataque con el objetivo de continuar masacrando al pueblo kurdo y los sectores en lucha turcos, ya que la bomba explotó en una marcha convocada, entre otros sectores, por varios sindicatos.

Entendemos que la responsabilidad es del estado Turco y de su presidente -Erdogan-. Y que lo ocurrido fue un asesinato en masa de manifestantes,ya que fue en el marco de una marcha pacífica que estaba convocada por el pedido de “paz y Trabajo” en la capital de Turquía, Ankara.

Esta movilización se enmarca en una infinidad de acciones impulsadas desde diferentes lugares del mundo y desde Turquía en particular para apoyar la lucha kurda y colaborar de diferentes maneras para el triunfo de esta revolución social.

Fue el peor atentado en la historia de Turquía, y el gobierno de Erdogan se limita a culpar a los terroristas, aunque no aclara a quienes se refiere. Los movimientos de izquierda en Turquía apuntan a los grupos de la derecha islámica afines (ISIS) y al servicio de inteligencia de Erdogan.

Viva la Revolución social en Kurdistan / Viva la Anarquía / FAR
  
En Capital Federal (Bs As) el Comite de Solidaridad con Kurdistan el día Miércoles 21-10 a las 17.30 hs., estará realizando un escrache a las oficinas de Turkish Airlines, símbolo del Estado Turco en repudio de la masacre de Ankara.

viernes, 16 de octubre de 2015

El estado turco negocia visas para ISIS, utilizando a los refugiados como carta de presión

De acuerdo a una noticia de DW del 16/10, representantes de la Comisión Europea y Turquía firmaron un acuerdo este 15 de octubre pasado, a través del cual la Unión Europea le garantizará al estado turco más de 3000 millones de euros para mantener a los refugiados sirios en sus propios campos.

A cambio de esto, los funcionarios de Erdogan aceptaron frenar, junto a las autoridades griegas, el flujo de refugiados que intentan salir hacia la frontera del país vecino. Según DW, el acuerdo provisional “contempla la aceleración de la concesión de los visados a los ciudadanos turcos y la inclusión del país en el listado de estados considerados seguros.”

Erdogan logró su cometido: ¡Usando a los refugiados como una gran herramienta extorsiva, obligó a los líderes de los principales países de Europa a considerar a Turquía como un país “seguro”... ¡Esta decisión hipócrita fue emitida a los pocos días del atentado terrorista de Ankara, que se cobró la vida de más de cien manifestantes opositores!

De esa manera Turquía continuará siendo segura para los terroristas contrarrevolucionarios de ISIS, que seguirán cruzando sus fronteras sin ningún inconveniente para matar kurdos, como lo hicieron en Ankara, pero también Suruc, Adana, Diyarbakir y otras localidades.

Turquía continuará siendo segura para los intereses de los grandes capitalistas extranjeros, que seguirán siendo defendidos por la policía y las bandas de ultraderecha, que atacan, secuestran, torturan y matan a decenas de jóvenes kurdos y activistas obreros en las ciudades del sudeste, donde rige el estado de sitio y la ley marcial.

Turquía continuará siendo segura para los militantes de ISIS -la mayoría de los cuales son ciudadanos de ese país, e incluso agentes de sus servicios secretos- ya que podrán obtener con mayor facilidad las visas para trasladarse a cualquier lugar del mundo.

Esto no es  casualidad, porque más allá de las críticas puntuales que los representantes europeos y yanquis le hacen a Erdogan debido a sus “excesos”, lo sostienen para que Turquía se mantenga como bastión de la OTAN, una alianza contrarrevolucionaria al servicio de aplastar la lucha de los pueblos de Medio Oriente, que está en ascenso.

Los capitostes del imperialismo apoyan a Erdogan y su banda de asesinos porque lo necesitan para detener la rebelión del pueblo kurdo, que después de derrotar a ISIS en Kobane y Tal Abyad en Siria, explotó en amplias regiones de Turquía, siguiendo el camino de sus compañeros y compañeras de Rojava en el norte de Siria.


La tarea de los luchadores y las luchadoras del Kurdistán, de todo Turquía y el resto del Medio Oriente, no debe ser otra que la de apoyar esta rebelión, impulsando la expulsión de los imperialistas yanquis, europeos, rusos y chinos y de cada uno de los presidentes que les responden, como Erdogan, Bashar, Barzani o Rhouani.

viernes, 2 de octubre de 2015

Fuera rusos, yankys, franceses, ISIS, Al Qaeda, Bashar y demás contrarrevolucionarios de Siria y Medio Oriente

Putin y Hu Jintao -líder chino- sostenedores de la dictadura de Bashar Al Assad.
Apenas asumió, Obama se propuso pactar con los Castro y el gobierno iraní. Su objetivo fue contar con sus servicios para frenar o bloquear el ascenso revolucionario de las masas en las regiones que influencian o controlan.

Ese es el sentido del acuerdo “5+1” con Irán y la reapertura de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba, dos arreglos bendecidos por el Papa Bergoglio, quien participó activamente en la construcción de estos pactos contrarrevolucionarios.

No es casualidad que luego de haber estado el Papa en Cuba, Raúl Castro firmara con el presidente de Colombia y el representante de las FARC un convenio para la “pacificación” nacional y el desarme de la guerrilla más antigua del continente.

Sin embargo, a la hora de su aplicación estos acuerdos se encuentran con problemas y contradicciones. Así sucede en Siria, donde la mayoría de las potencias que firmaron el 5+1 intervienen política y militarmente con tácticas diferentes que agravan el conflicto.

Mientras Rusia bombardea a “terroristas enemigos del gobierno”, EE.UU., que sigue tirando algunas bombas contra ISIS, duda -presionado por turcos, árabes y sionistas- en aceptar o no la presencia de Bashar en un futuro período de “transición”.

Los yanquis tienen problemas con otro aliado importante, Erdogan, al quien le reclaman cierta “moderación” y cautela en los ataques que está emprendiendo contra la población kurda y una actitud más complaciente hacia las brigadas de esa nacionalidad que enfrentan a ISIS en Siria.

Lejos de aceptar estos consejos, Erdogan ataca a todos por igual, provocando la reacción multitudinaria de los trabajadores y el pueblo kurdo, que siguiendo el ejemplo de sus pares de Rojava, ha comenzado a organizar asambleas y milicias populares dentro de la segunda potencia de la OTAN.

Obama, Erdogan, Putin, Rohuani, Bashar y demás apoyaron el “5+1” porque tienen un punto de acuerdo fundamental: aplastar el ascenso revolucionario. Es que todos ellos, independientemente de los intereses específicos que defienden, son sostenedores del sistema capitalista.

Sin embargo estos enemigos de la revolución, también están cruzados por tremendas peleas internas que los dividen a la hora de golpear como un solo puño. Esta situación es el producto de la debilidad y grandes divisiones que existen en el seno del imperialismo yanqui. 

Las elecciones turcas del 1N

Uno de los problemas más graves que tiene el imperialismo yanky en Medio Oriente es la situación de Turquía, que el 1 de noviembre encara un proceso de elecciones parlamentarias que pueden transformarse en el detonante de una crisis de dimensiones insospechadas.

El presidente Erdogan viene de perder la mayoría absoluta en el parlamento en las últimas elecciones legislativas. Este resultado le impidió consumar su viejo proyecto de reformar la constitución para cambiar el régimen parlamentarista por otro de carácter presidencialista. 

Los votos que necesitaba para convertirse en un moderno “sultán” fueron ganados por el HDP -Partido de la Democracia y el Pueblo, prokurdo- que superó la barrera proscriptiva del 10%, conquistó más de 80 diputados y se convirtió en la fuerza política más poderosa de la región sudeste del país.

Este resultado electoral, sumado al ascenso de las luchas obreras, la crisis que golpea al conjunto de la economía de Turquía, la revolución kurda que explotó en la frontera siria y la derrota de las bandas islámicas -protegidas por Erdogan- en Kobane, pusieron en jaque al régimen.

Para enfrentar este debilitamiento y recuperar la mayoría parlamentaria, el partido del gobierno boicoteó conformación de un gobierno de coalición con los principales partidos burgueses -republicanos y nacionalistas- forzando la convocatoria a nuevas elecciones, que ya han sido convocadas para el 1 de noviembre.

En ese marco, el gobierno liderado por Erdogan desplegó una enorme ofensiva militar contra las fuerzas kurdas del PKK de las montañas irakíes de Kandil y las poblaciones más combativas de esa nacionalidad dentro de Turquía, como Cizre, Silopi y otras ciudades del sudeste.

El objetivo de la escalada guerrerista es ganar a la opinión pública en el sentido de convencerla de que los kurdos han sido responsables de “romper las conversaciones de paz” y de que la única manera de frenar la guerra será imponiendo un gobierno con mayoría absoluta del AKP, o sea de su partido. 

Sin embargo, el presidente está jugando con fuego. Por un lado, porque el pueblo kurdo, en vez de amedrentarse por los ataques del ejército turco, ha dado un salto político y organizativo fenomenal construyendo asambleas y milicias populares como las de sus hermanos y hermanas de Rojava.

Por el otro, porque las encuestas electorales están mostrando que el HDP no solo mantendría sus votos sino que incluso los superaría, bloqueando nuevamente las posibilidades de que el AKP de Erdogan, Davutoglou y compañía conquiste la mayoría absoluta en el parlamento.

Si esto termina sucediendo se desestabilizará el régimen y dará un salto la situación revolucionaria, que tiene su epicentro en la región del Kurdistán turco. Si el resultado no es este la polarización social y política también crecerá, ya que será visto por los kurdos como un enorme fraude.

El 1N puede ser un “antes y un después” en la lucha de clases de Turquía y los países vecinos; un salto de calidad en la situación revolucionaria mundial debido al impacto que estos acontecimientos tendrán en el conjunto del Medio Oriente.

Los rusos se aprovechan de la debilidad yanky

Los acontecimientos de Medio Oriente se están precipitando debido a la crisis del imperialismo yanqui y sus principales aliados: Israel -que viene de una derrota gigantesca en la Franja de Gaza-, Arabia -que debe enfrentar una guerra muy difícil en Yemen-, y Turquía, que está al borde del abismo.

Esta situación política y social ha envalentonado a otros sectores burgueses e imperialismos menores, como Rusia, que con cierta audacia ha salido a disputar lugares de influencia con mucha más agresividad que antes.

Como sucedió en Ucrania -cuando anexó Crimea- el ejército de Putin ahora ha comenzado a intervenir en Siria, atacando posiciones ocupadas por grupos opositores al régimen de Bashar Al Assad en Homs y otras localidades, con el objetivo de “combatir al terrorismo”.

El objetivo de los rusos no tiene nada de progresivo, ya que no es otro que el de defender a su aliado, Bashar Al Assad, para consolidar una posición geopolítica que les permita incrementar sus negocios desde esa región tan rica debido al petróleo, el gas y otros recursos naturales.

En ese sentido, la intervención de Rusia -como tampoco las de EE.UU., Francia, las burguesías del Golfo o Irán- ayudarán al movimiento de masas a liberarse de la dictadura de Bashar o los ataques de las bandas contrarrevolucionarias de ISIS y Al Nusra.

Rusia, como el resto de los estados capitalistas que actúan en Medio Oriente, solo quieren defender sus intereses económicos, para lo cual pretenden acabar con los focos revolucionarios y profundizar la opresión y explotación de los pueblos.

Fuera todos los contrarrevolucionarios

Solo la lucha independiente de los trabajadores y los pueblos contra todos estos enemigos, servirá para conquistar la liberación nacional y social. Las milicias kurdas demostraron que esto es posible, derrotando al Estado Islámico en Kobane, Tal Abyad, Hasaka y otras localidades del Norte de Siria.

Las YPG e YPJ kurdas deberían convertirse en líderes de la oposición al régimen de Bashar, realizando un llamamiento para la unificación del conjunto de los sectores progresistas que combaten a la dictadura y las bandas del Estado Islámico, Al Qaeda y compañía.

Desde CS, siendo consecuentes luchadores de la causa kurda, no coincidimos con la postura de sus máximos dirigentes, que después ofrecerle el territorio liberado de Rojava a los EE.UU. para “coordinar la guerra contra ISIS”, miran ahora con simpatía la intervención rusa.

La liberación nacional y social se conquistará acabando con todos los enemigos de los pueblos, comenzando por el imperialismo, que es el mentor de las dictaduras de Bashar, Rohuani, Erdogan o Barzani y las bandas mercenarias de  ISIS, Al Nusra y demás.

Esa perspectiva significa pelear por un sistema capaz de darles respuestas a las masas empobrecidas, hambrientas y explotadas de la región: el Socialismo, mediante la construcción de una Federación Democrática de Estados Socialistas de Medio Oriente.



lunes, 28 de septiembre de 2015

Elecciones en Cataluña: golpe al estado imperialista y avance de la izquierda

"Adiós España" o goodby spain, un símbolo del sentimiento independentista de las masas catalanas, que ven al imperio en decadencia como el culpable de los planes de ajuste, explotación y saqueo que sufren cotidianamente. 
El domingo 27 de setiembre se llevaron adelante las elecciones en Cataluña, ganadas por las candidaturas independentistas -Junts Pel Sí y la CUP- que en total obtuvieron la mayoría absoluta en el parlamento -72 diputados- cuatro más de los necesarios.  

En porcentaje de votos rozan el 48%, con 1.900.000 votos. De ellos más de 1.575.600 corresponden a Junts Pel Sí, y 326.000 a la CUP, que constituyéndose como segunda fuerza legislativa tendrá 25 representantes.

Las dos organizaciones que más perdieron han sido el Partido Popular -que gobierna España- que obtuvo ocho diputados menos que hace tres años -apenas once- y Podemos, que apenas consiguió el 8,91% de los votos catalanes y ocho escaños.

Con una participación del 77% -diez más que en 2012 y la más alta de la historia en las elecciones catalanas- millones le pegaron un golpe durísimo al estado español, votando a partidos que promueven políticas de ruptura con este imperio en decadencia.

Sin embargo, el resultado más impactante ha sido el avance de la CUP, que pasó de tres bancas a diez. Su máximo dirigente, Baños, declaró inmediatamente después de esto, que estaba naciendo “la República Catalana".

Baños dijo que “ha vencido el poder popular, el del anticapitalismo y el del feminismo…”, asegurando que “a partir de este lunes la soberanía catalana puede desobedecer todas las leyes españolas". (Resumen Latinoamericano, 28/9)

El candidato expresó su convencimiento de que después de estas elecciones comenzará un "proceso constituyente soberano y popular" con el cual la mayoría de los catalanes pretende romper con el sistema que “oprimió a los catalanes desde la muerte de Franco”.

“Empezamos una revolución… a partir de ahora nadie manda a los catalanes porque se autogobiernan… la desobediencia era la independencia, compañeros", ha proclamado Baños, dejando en  claro que las prioridades de la CUP son: desobediencia y un plan de choque y rescate ciudadano, para que todos los catalanes puedan comer tres comidas al día.

Más allá de lo que acontezca de acá en más en Cataluña y de lo que hagan los dirigentes independentistas, lo que acaba de pasar expresa el proceso de radicalización de las masas europeas, un caldo de cultivo favorable para impulsar la lucha consecuente contra los planes de ajuste y construir organizaciones realmente revolucionarias.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Luego de la derrota del ala más reaccionaria del Partido Laborista: ¿Comenzó el giro a la izquierda de la clase trabajadora inglesa?

El veterano militante del ala izquierda del Partido Laborista Inglés Jeremy Corbyn, acaba de ganar las elecciones internas de su organización con un 59,5% de los votos, el triunfo más holgado en este tipo de comicios en la historia del Reino Unido.

Quien fuera acusado varias veces por la prensa de “trotskista” humilló a los candidatos del aparato laborista, como a Andy Burnham, que salió segundo con el 19%, o a la preferida del ex primer ministro Tony Blair, Liz Kendal, que apenas obtuvo un 4,5%.

Este terremoto fue reflejado por los medios, como The Guardian, que después de titular “Ahora dirigen los rebeldes…” comparó esto con una hipotética derrota del Real Madrid en la final de la liga Europa de Football, contra el ignoto club escocés Aberdeen. 

The Guardian explica que este fenómeno no responde a ningún factor específico, sino a un proceso de “izquierdización” que recorre el mundo, cuyas expresiones europeas son Podemos de España, Syrisa de Grecia o Die Linke -Partido de Izquierda- de Alemania.

Sus analistas comparan a Corbyn con el senador demócrata del estado de Vermont Bernie Sanders, quien está liderando las encuestas en varios distritos significativos de EE.UU., destronando a la candidata de Obama y del stablishment, Hillary Clinton.

Sanders, que se dice “socialista”, votó contra el Acta Patriótica y se opuso a las políticas guerreristas y ajustadoras de su gobierno, mientras que Corbyn encabezó muchas marchas por los pueblos palestino e irlandés y contra las guerras de Irak y Afganistán.

La bancarrota del ala derecha laborista

El laborismo no pudo capitalizar la indignación hacia el gobierno conservador, que eliminó 700.000 empleos públicos, aumentó la edad jubilatoria e impuso recortes sociales durísimos que llevaron al 20% de la población -13 millones de personas- a vivir en la pobreza.

Esta ofensiva, que fue respondida con enormes manifestaciones obreras y estudiantiles y la irrupción del movimiento independentista escocés, no tuvo eco en la conducción del Partido Laborista, que en general apoyó la política reaccionaria del gobierno de Cameron.

Por esa razón, en las elecciones de mayo los laboristas perdieron aun en sus feudos históricos -como Escocia- a pesar de la bajísima votación conservadora, que alcanzando apenas el 24,4% de los votos realizó la peor votación desde 1918 en adelante.

Frente a esta situación la dirección del PL se propuso profundizar su giro derechista, mediante la imposición de reforma electoral que les permitiera empalmar con las clases medias que estarían virando hacia posiciones más conservadoras.

En función de ese objetivo sus líderes favorecieron la inscripción de miles de nuevos afiliados, que solo con pagar tres libras y anotarse a través de Internet, accedieron a la posibilidad de participar en las elecciones internas.

Sin embargo no contaron con que la candidatura de Corbyn podría ser utilizada como un canal del descontento y las críticas hacia un sistema que está dejando en la marginalidad a millones de trabajadores y amplios sectores de las capas medias.

Este diputado laborista, que desde hace treinta años se ha destacado como defensor de la independencia de Irlanda del Norte y los derechos palestinos, terminó siendo el referente de un proceso que empuja a las masas británicas hacia la izquierda.

La gran prensa imperialista se dio cuenta de todo esto; por eso salió con los “tapones de punta” a acusarlo de ser amigo del IRA o de los “terroristas islámicos”.

Es que desde hace semanas sus propuestas de defender los servicios sociales, apoyar un aumento del salario mínimo, enfrentar los recortes de los ayuntamientos o pugnar por la renacionalización de empresas, han centrado el debate político en el país.

La “Corbynmanía” movilizó a decenas de miles, que asistieron a sus mítines o se incorporaron al Partido Laborista, cuya afiliación creció casi un 50% y cuenta con 299.755 militantes, además de los 189.703 afiliados sindicales y 121.295 jóvenes, que se inscribieron para votar.

Los trotskistas no tenemos confianza en Corbyn y compañía, ya que más allá de sus críticas proponen mantenerse dentro del actual sistema capitalista, que en su etapa de decadencia terminal no puede garantizar más que ajuste, saqueo, miseria, hambre y represión.

Sin embargo el triunfo del ala izquierdista del Partido Laborista expresa la existencia de un proceso de radicalización e izquierdización mundial, que permitirá no solo la explosión de grandes luchas y revoluciones sino también la construcción de organizaciones verdaderamente revolucionarias.