viernes, 26 de octubre de 2012

Siria: declaración de la Corriente Revolucionaria Internacional



Días decisivos en la revolución Siria: Luchemos junto a las milicias para acabar con Assad y para conquistar un gobierno de los trabajadores en lucha

La masacre perpetrada por el genocida Bashir Al-Assad no tiene fin. Ya son más de veinte mil muertos. Hombres, mujeres y niños, víctimas de disparos de cañones, aviones, helicópteros, morteros y artillería pesada. Estos crímenes de guerra incluyen masacres en Homs, Hama, Aleppo y Damasco, donde el ejército ingresó casa por casa, torturando y ejecutando a mansalva.

Sin embargo las masas sirias no se rindieron ni dejaron de luchar. La heroica e infatigable resistencia se mantuvo en pie y dio pasos enormes en su organización militar, enfrentando a un gobierno asesino, que cuenta con el apoyo de Rusia, China y el mismísimo estado sionista y racista de Israel.

La violencia de la burguesía, aplicada cobardemente por el gobierno sirio, está siendo respondida con la legítima autodefensa de las masas, que están librando una batalla clave en Aleppo, que parece la versión siria de la batalla por Trípoli. Si la segunda del país fuera finalmente tomada por los revolucionarios, Al Assad quedaría acorralado en Damasco, igual que Kadaffi, cuando quedó aislado en Sirte, donde fue ajusticiado.

Esta batalla podría definir una guerra civil que unió militarmente a la clase trabajadora, burgueses disidentes, desertores y sectores religiosos contra un Frente Único Semifascista y Contrarrevolucionario conformado por el régimen asesino, los gobiernos de China, Rusia e Irán, la organización Hezbollah y la seudo izquierda chavista, castrista y pro estalinista.

Desde la Corriente Revolucionaria Internacional, conformada por CS de Argentina  y MR de Brasil, nos ubicamos incondicionalmente del lado de las masas que luchan contra la dictadura de Assad y por la destrucción de las instituciones del régimen y el aparato semifascista sirio. ¡En esta guerra no han ningún espacio para la “neutralidad”!

Sólo se triunfará con la Revolución Socialista

En Siria no solo se lucha por la libertad de expresión y otras reivindicaciones democráticas formales, sino principalmente por trabajo, salarios y los derechos obreros y populares. Los insurrectos están defendiendo sus condiciones de vida, brutalmente atacadas por los efectos de la crisis económica capitalista mundial, que dejó a la mayoría de la población en la pobreza, mientras que la burocracia gubernamental se llena de lujos y privilegios.

No existe ningún gobierno capitalista capaz de responder a estas demandas, que solo podrán resolverse aplicando el Programa Socialista. Los trabajadores y el pueblo tendrán total conciencia de esta perspectiva en la medida en que forjen una dirección revolucionaria que los conduzca hacia el triunfo; un objetivo planteado para Libia, Egipto y Túnez, pero también para Europa, Argentina y Brasil.

Por lo tanto, la lucha por la conciencia de los trabajadores se trasformó en un objetivo inmediato para los revolucionarios, que mientras practicamos la unidad de acción militar contra Assad, nos diferenciamos tajantemente del resto de los que combaten en esta guerra, reafirmando nuestras posiciones socialistas y laicas. Esta pelea política no está planteada para “otra etapa”, sino que es permanente, como la revolución.  

No a la intervención imperialista en Siria

El imperialismo está tratando de reubicarse frente a los acontecimientos: Desde una posición inicial de complicidad directa con la masacre, pasó a condenar -formalmente- al gobierno, aunque sin hacer nada práctico para detener el genocidio ni bloquear el flujo de armas y recursos que sostiene al gobierno desde el exterior.

Estas posturas podrían ser modificadas si los imperialistas deciden entrada en acción de las tropas de la OTAN, por ejemplo desde Turquía. Los revolucionarios rechazamos cualquier intervención del imperialismo en el conflicto. La ayuda internacional que promovemos -armas, dinero, víveres, provisiones, combatientes, etc.- debe provenir de las organizaciones obreras y populares y tiene que servir para sostener a los revolucionarios en lucha.

La intervención militar imperialista tiene el objetivo de derrotar o desviar un probable triunfo revolucionario que pondría a Siria por fuera del control de los gobiernos capitalistas centrales, una situación que desestabilizaría Medio Oriente. El imperialismo no comenzó la revolución ni forma parte de la misma.

Quienes luchan contra Assad son los docentes, choferes, obreros, comerciantes, profesionales de la salud, estudiantes... que apuestan a conquistar un país para sus trabajadores y su pueblo. El imperialismo, cínicamente, trata de intervenir en el conflicto, solamente para sabotear la revolución. En ese sentido está organizando un plan de “emergencia” sino logra salvar a Assad.  

La tarea número uno de los revolucionarios es acabar con la dictadura. Pero, al mismo tiempo, en estos combates, enfrentamos y rechazamos cualquier intervención imperialista. La revolución debe expulsar a sus tropas de la región, como por ejemplo en Irak, y destruir todas sus bases militares.

Ninguna confianza en las direcciones islamistas, por la destrucción del Estado de Israel

Los grupos islámicos han ganado fuerza en el conflicto, aprovechando que la mayoría de la izquierda abandonó a los revolucionarios a su propia suerte, apoyando a Assad o ubicándose en una postura de “neutralidad”.

Grupos como a Al-Qaeda -sunita- y otros como las Brigadas Fundamentalistas Musulmanas, está peleando en nombre de un programa teocrático reaccionario, que en caso de triunfar impondría la Sharia (ley islámica) a través de un estado burgués fundamentalista.

Estos grupos, más allá de que ahora apunten sus fusiles contra el ejército de Bashar Al Assad, son enemigos estratégicos de la clase obrera, de la democracia y la revolución, por lo tanto debemos combatirlos, levantando el único programa capaz de resolver las reivindicaciones insatisfechas de las  masas, el del socialismo revolucionario.

De ganar, en el “mejor” de los casos, harían como la Hermandad Musulmana, que gobierna Egipto manteniendo el sistema de explotación de las Fuerzas Armadas, atacando violentamente los derechos obreros y a los manifestantes laicos y de izquierda.  Por otro lado, las organizaciones chiitas, como Hezbollah, junto al gobierno de Irán, están en Siria para apoyar a su ejército y exterminar a la revolución.  

Ninguno de los sectores islámicos defienden los intereses de los trabajadores, ni combaten consecuentemente contra el sionismo y el racismo del ilegítimo estado de Israel. Tanto el gobierno de Irán, amenazado por el ejército de Israel, o Hezbollah, que hasta 2006 se enfrentó militarmente con las tropas sionistas. ¡Todos sostienen al gobierno de Israel!

Más allá de sus discursos “antisionistas”, temen que caiga el gobierno israelí porque saben, que de ocurrir, las masas en lucha irían más allá, peleando contra todos los gobiernos explotadores de la región, incluídos los musulmanes. Por eso Assad permite que Colinas del Golan se mantengan en manos de los sionistas, de manera que estos continúen masacrando a los palestinos.  
           
Ahora, más que nunca las organizaciones de la izquierda revolucionaria, tendrían que enviar brigadas obreras y socialistas a combatir a Sira, para pelear por el programa consecuente de la revolución y, en el caso de que existan sectores o brigadas que ya estén levantando estas banderas, apoyarlos decididamente.

Esta es la única manera de empujar la caída de la dictadura e impedir que ganen los imperialistas, los sionistas, los burgueses musulmanes, o cualquier otra variante que defianda el decadente y corrupto sistema capitalista, que está en su período de mayor crisis y agonía.

Los socialistas revolucionarios deben luchar para que un triunfo de estas características en Siria, constituya un gran bastión al servicio de la construcción de una Federación de Repúblicas Socialistas en Medio Oriente y el Norte del África, que es la tarea planteada luego de la caída de los dictadores de Túnez, Egipto y Gadafi.

Tarea que no se ha cumplido, hasta el momento, no por la falta de combatividad de las masas ni el “atraso de la conciencia” de los trabajadores y el pueblo, sino por la falta de una dirección revolucionaria que actúe decidida y audazmente en esta región, epicentro de la Situación Revolucionaria Inédita que cruza al Planeta.

Convergencia Socialista / Movimiento Revolucionário
Corriente Revolucionaria Internacional 

1 comentario:

Luciano Medianero Morales dijo...
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