lunes, 20 de abril de 2015

En Kobane con las milicias de YPJ... tercera parte crónica de María Álvarez, brigadista en Kurdistán.

Continuidad de la crónica realizada por nuestra compañera María Álvarez, luego de su viaje de dos meses a Kurdistán. (Tercera parte)

La media mañana era la hora ideal para salir al patio del hospital a disfrutar de los rayos tibios del sol de invierno. Aunque por poco tiempo, ya que a las pocas horas se iría ocultando, hasta desaparecer alrededor de las tres y media de la tarde.

Estábamos sentadas con Zozan y Fatma al lado de la medianera de la parte oeste, cerca del portón. Como no se escuchaba bombardeos, sino ráfagas de artillería y disparos a lo lejos, permanecíamos distendidas.

Estábamos abocadas a la placentera costumbre de la “charasca”, que es la acción de comer semillas tostadas casi de manera adictiva, partiéndolas con los dientes. En eso estábamos cuando un murmullo de voces confusas, entre carcajadas y exclamaciones que provenían de la calle, nos llamó la atención.

En la entrada, imperturbable como siempre, el guardián del hospital seguía sentado en su silla con la  Kalashnikov y su muleta afirmada a un costado. Este hombre, de 55 años se había lesionado la cadera antes de los ataques de Isis.

Toda su familia se había refugiado en Suruc, pero él no quiso abandonar la ciudad y al no poder combatir, se ofreció para defender el hospital. Allí permanecía noche y día, cuidándonos.

Por eso, cuando vi que saludaba agitando la mano, supuse que el grupo de personas que hacían tanto bullicio pasaría de largo hacia el depósito de provisiones que estaba al lado.

Sin embargo, entre risotadas, charlando animosamente y en voz alta, quienes irrumpieron en el patio del hospital fueron solamente tres compañeras de las Unidades de Defensa de Mujeres (YPJ).

Vestidas con uniformes y cargando fusiles a la espalda entraron saludando con señas, a lo que respondimos sin levantarnos ni interrumpir la “charasca”. Una de ellas, sin dejar de sonreír se acercó a nosotras extendiendo la mano para recibir semillas, mientras las otras bajaban a la sala de atención, en el subsuelo.

Ell guardó un puñado en su bolsillo y me dirigió unas palabras que no comprendí, por lo que debieron aclararle que no era kurda, sino argentina. Entonces su sonrisa se hizo más ancha y me saludo con un: “¡Buen día!”.

Así fue que conocí a la entrañable camarada A, quien me guiaría durante el resto de mi estadía en Kobani y el viaje a Qamishlo, en el cantón de Cezire, donde compartiríamos algunas peripecias.
                                                                                                                                             
De inmediato acercó una silla y se sentó a mi lado, sumándose a la “charasca”. ¿Cuándo viniste, dónde estuviste, conocés a fulana, cuanto tiempo más te quedás, querés estar con nosotras…?

Estas fueron algunas de las cosas que alcanzó a preguntarme antes de que sus compañeras finalizaran la consulta e insistieran en irse. No obstante, acordamos que pasaría a buscarme al otro día para llevarme a las casas de las YPJ.

Y así fue: al otro día me levanté a eso de las 8 horas y ya estaba esperándome. Sabía que habíamos pasado la noche en vela porque los ataques mortíferos de Isis habían provocado tres bajas y muchos/as heridas y heridos graves.

Riéndose de mi cara de sonámbula, bromeó con que daría pena hasta a los de Daesh (Isis) y que por eso las compañeras nos esperaban con un buen desayuno, agua caliente para bañarme y lavarme la cabeza y también una cama abrigada para terminar de completar mi sueño, si es que hacía falta.

Atravesamos una parte de la ciudad destruida en un auto manejado por un miliciano y el resto del trecho de a pie por calles más o menos despejadas, llegando a una zona de casas humildes pero que se mantenían, en su mayoría, íntegras.

Charlamos durante todo el trayecto como si nos conociéramos desde siempre y como lo haríamos después, durante un viaje más prolongado. Teníamos tantas cosas para hablar y preguntar… que cuando estuvimos en la puerta, nos detuvimos sin entrar, para no cortar la conversación que veníamos sosteniendo acerca de su historia personal en el Movimiento Kurdo y el Partido de Trabajadores de Kurdistán.

La casa tenía un pequeño portón de estrada y varias habitaciones con puertas que daban a un patio grande con tres galerías cubiertas, debajo de las cuales se resguardaban plantas en grandes macetones y se extendían sogas con ropa tendida.

Entramos a una de las habitaciones donde varías compañeras, vestidas con ropa de combate, desayunando sentadas sobre la alfombra. Todas se levantaron para saludar afectuosamente, repitiendo la palabra “spass”, que significa gracias en kurdo.

La comandante Heni invitó a que nos sentáramos, nos sirvió té y ofreció para comer todo lo que estaba dispuesto sobre el mantel. Esta mujer hermosa, de 37 años, estaba a cargo de la formación ideológica de las jóvenes milicianas, algunas de las cuales se habían escapado de los campos de refugiados de Suruc, para incorporarse a las YPJ.

Ella caminaba con mucha dificultad y sufría dolores como secuelas de haber sido mal herida, tiempo atrás, en un combate con el ejército turco. Cuando nadie creía que podría sobrevivir a las terribles heridas que laceraron su cuerpo, pudo sobreponerse venciendo a la muerte.

Quizá por eso su hablar pausado, su semblante tranquilo, los gestos suaves y la mirada luminosa, que transmitían el optimismo que sólo poseen quienes tienen la fuerza de voluntad que proviene de su amor por la vida.

Esa fue parte de la respuesta que dio cuando le pregunté por qué estaba en Kobani: “para luchar por la revolución, porque las kurdas y los kurdos amamos la vida, ellos (por Daesh) tienen las armas de primera tecnología, nosotras… el amor a la vida”.
  
Una compañera que había dejado a sus tres hijos pequeños con parientes en Suruç,  porque decidió alistarse junto con su marido en las filas de combatientes, agregó que  luchaban contra hombres que violaban y vendían mujeres que estaban siendo apoyados por las principales naciones capitalistas… “no luchamos solamente por nosotras mismas, sino por las mujeres y niñas de todo el mundo”.

A su lado, asentía con la cabeza la menor de todas, que con apenas 13 años ya había perdido a la mayoría de los integrantes de su familia y se había escapado de la misma ciudad para sumarse a la resistencia contra el Estado Islámico.

Mientras no dejaba de insistir que tenía derecho a pelear en el frente, la comandante me contaba que ella realizaba las tareas asignadas con suma responsabilidad. Lo comprobé después, al verla limpiar fusiles con gesto hosco y serio.

Observándola junto a las demás jóvenes que instruía, no pude evitar que me embargara una mezcla de sentimientos de respeto, ternura y tristeza por el incierto destino que tendrían en la guerra.

Otra de las chicas de 19 años me mostró fotos de su celular: su padre, uno de sus hermanos y su novio, que eran mártires, quienes “murieron por la libertad de nuestro pueblo...”

Después de decirme que ellas se “suicidarían antes de caer prisioneras y ser esclavas”, sin ningún ánimo de reproche me preguntó: “¿Por qué el mundo ignoró durante tanto tiempo la lucha de las mujeres kurdas?”.

En respuesta se hizo un espacio de silencio, que rompió la comandante retomando la palabra para afirmar que las kurdas tenían claro que su papel en la resistencia de Kobane era fundamental y que el mundo lo estaba comprobando, aunque sin entender que justamente por ser mujeres, kurdas y pobres su lucha iba va más allá del ejército turco y el Estado Islámico.

“Nuestras milicias luchan por la libertad, la igualdad y el derecho a existir como pueblo, peleamos por nuestra emancipación como mujeres y en defensa de la revolución social que estamos haciendo”

Más tarde, al retomar la charla después del almuerzo, ellas pidieron que les contara la situación de las mujeres en Argentina. Les dije que las trabajadoras y pobres también sufríamos una situación de opresión extrema, donde mueren centenares de mujeres cada año por feminicidios.

Agregué, que la violencia doméstica, sexual y simbólica, el abuso de poder, la humillación y la falta de derechos, formaban parte de nuestra vida cotidiana y que por todo esto había un movimiento de resistencia.

Ellas escucharon atentamente mi relato, moviendo la cabeza en señal de fastidio, identificándose con el mismo dolor. Yo estaba convencida de que teníamos mucho que aprender de estas mujeres y de la revolución que estaban protagonizando.

Algo de suerte y la decisión de las comandantas me ayudarían a pasar algunas jornadas más con las YPJ y llegar a conocer Qamishlo, una ciudad en la cual había un cartel de bienvenida anunciando el ingreso a la “ Revolución de Rojava, la Revolución de las Mujeres” …   


domingo, 12 de abril de 2015

El pacto 5+1 de Obama, el imperialismo europeo, China, Rusia e Irán va en camino al fracaso...

Las victorias de las milicias kurdas marcan el camino de la revolución
La situación mundial es revolucionaria

Lo que está aconteciendo al norte de Siria -Rojava, donde el pueblo kurdo ha comenzado a construir su autogobierno, apoyándose en las milicias y las asambleas populares- es la “punta del iceberg” de un proceso revolucionario que comenzó con la “Primavera Árabe” y que continúa cruzando Medio Oriente. 

Los presidentes europeos, de EE.UU., China y Rusia sacaron la misma conclusión, razón por la cual jugaron todas sus fichas a la concreción del pacto 5+1 con Irán, con el propósito de apoyarse en el régimen iraní, el más fuerte de la región, para que los ayude a estabilizarla, garantizando el saqueo de los recursos naturales por parte de los monopolios.

Sin embargo, la situación general de la lucha de clases conspira contra este acuerdo, que ya ha provocado más problemas que soluciones. Como lo hubiese el fundador de nuestra corriente, Nahuel Moreno, el imperialismo terminó actuando como el “bombero loco”, que en vez de tirarle agua al incendio trata de apagarlo con nafta de alto octanaje.

Las “relaciones carnales” de Obama con Irán aceleraron la división del imperialismo, cuyas principales fracciones sostienen dos políticas diferentes para enfrentar el ascenso revolucionario y la crisis de Medio Oriente. Esta ruptura en las “alturas imperiales” ha trastocado los vínculos con los antiguos aliados estratégicos de EE.UU.: Israel y Arabia Saudí.

Obama quiere usar a los burócratas del estado iraní para suplir con ellos el papel que antes cumplía la burocracia stalinista de la ex URSS, traicionando revoluciones y garantizando la existencia y el normal desarrollo del sistema capitalista mundial.

Sin embargo los ayatollahs no cuentan con el poder y la autoridad política que tenían los viejos comunistas, lo que significa que el camino de la estabilización estará plagado de grandes enfrentamientos y contradicciones, como está ocurriendo en Siria, Irak, Yemen y el conjunto de Medio Oriente. 

La división en el seno del imperialismo y entre sus viejos aliados favorece la irrupción del moviendo de masas, ya que los trabajadores y los pueblos deben enfrentarse con un enemigo débil, que además carece de un mando unificado… ¡Situaciones como esta han sido el caldo de cultivo de grandes revoluciones proletarias!

De acá en adelante habrá más conflictos, como en Yemen, donde las masas insurreccionadas y los houties -chiitas cercanos a Irán- están siendo bombardeados por los enemigos del pacto Obama, 5+1 e Irán: la coalición de países liderada por Arabia Saudita y Egipto, apoyada tras los bastidores por Israel y Turquía.

Ese marco general puede empujar a la resistencia kurda a transformarse en una alternativa de dirección del conjunto de las masas, a pesar de que su conducción tiene una línea de conciliación de clases y de no confrontación con los estados capitalistas de Turquía, Irán, Irak y Siria.

La política, críticas, propuestas, relaciones y campañas de los revolucionarios debe apuntalar esta perspectiva, empalmando para eso con las alas más izquierdistas del proceso revolucionario, que son las mujeres, la juventud y los sectores más plebeyos de la población.

La división imperialista en Medio Oriente y la exacerbación de su crisis impactarán cada vez más en la situación de la lucha de clases mundial, facilitando y promoviendo luchas cada vez más ofensivas y radicalizadas de las clases trabajadoras y los pueblos, como sucede en México, Ucrania y otras regiones del planeta.

Es que las situaciones revolucionarias no se desarrollan solamente cuando las masas pelean duro, sino cuando el ascenso de estas empalma con períodos importantes de “crisis y divisiones en las alturas”, como sucedió en Rusia del 17 o en las revoluciones china, vietnamita o cubana.

Solo cuando se combinan estos elementos surgen las condiciones para el desarrollo de los organismos de doble poder -o soviéticos- cuya existencia facilita la construcción de direcciones revolucionarias que impulsen la toma del poder por parte del proletariado y sus aliados.

La situación de Medio Oriente y el fracaso del imperialismo para llevar adelante sus planes no hace más que ratificar la presencia de una “Situación Revolucionaria” inédita. Los revolucionarios debemos prepararnos para este tipo de situaciones en nuestro continente, donde los combates de los proletariados de Brasil y Argentina  jugarán un papel central.

Encuentro entre Erdogan y Rouhani... en sintonía con la política contrarrevolucionaria de Obama

Luego de la firma del Pacto 5+1 e Irán, se reunieron los presidentes de Irán y Turquía para ponerse en sintonía con los dictados del imperialismo, que trata de unificar fuerzas en contra de la revolución.
El martes 7 de abril se realizó en el palacio Saadabad de Teherán un encuentro entre dos jefes de estado “enemigos”, el presidente de Turquía -Erdogan- y el de Irán -Rouhani-, cuyos gobiernos apoyan bandos opuestos en los conflictos más duros que están teniendo lugar en Medio Oriente. 

El gobierno turco ha jugado un papel central en el armado del Estado Islámico y de sectores del “Ejército Libre de Siria”, que combaten a las fuerzas de Bashar Al Assad, mientras que las milicias proiraníes de Hezbollah están peleando codo a codo con las fuerzas armadas de Bashar Al Assad.

Algo parecido sucede en Yemen, donde Turquía apoya a la “Coalición” de países petroleros que bombardean el territorio de ese país para derrotar un proceso insurreccional en curso y a los rebeldes chiitas -houties-, que cuentan con el apoyo del régimen de los ayatollahs iraníes.

Más allá de que ambos presidentes se hayan referido a estos conflictos, intentando mediar o ganar terreno, la verdadera razón del encuentro entre Rouhani y Erdogan fue ponerse en sintonía con el Pacto que vienen de firmar los integrantes del Grupo 5+1 con Teherán, cuyo objetivo no es otro que el de “estabilizar” Medio Oriente para mantener los negocios de los monopolios petroleros.

Las burguesías de estos dos países están de acuerdo en implementar esta política, que en los hechos pasa por aplastar a las masas insurrectas y los conflictos obreros, populares o nacionales que está cuestionando el manejo de sus respectivos estados y negocios. En ese sentido, tanto Irán como Turquía, tienen un problema en común: la insurgencia kurda liderada por el PKK.

Por esa razón no es casualidad que a pocos días del Pacto Obama e Irán y de la reunión Erdogan Rouhani el ejército turco haya emprendido una feroz ofensiva contra la guerrilla del PKK en la provincia de Ağrı, cerca de la frontera iraní, asesinando a cinco combatientes kurdos de esa organización, hirieron a varios y apresaron a otros.

El motivo de esta escalada militar ha sido -de acuerdo a versiones del gobierno turco- “impedir la presión de la guerrilla para obligar a los pobladores a votar a los candidatos apoyados por el PKK en las próximas elecciones presidenciales de junio…” ¡Una provocación en regla al servicio de preparar y justificar una ofensiva mayor en contra del conjunto de las organizaciones kurdas!

Es que después del triunfo de las YPG e YPJ en Kobane, tras semanas de asedio por parte del Estado Islámico, la influencia  del PKK ha ganado un enorme terreno dentro de los territorios de Turquía, Siria, Irak e Irán, transformándose en una verdadera amenaza para sus respectivas burguesías y para el imperialismo que las sostiene.

Los gobiernos de Medio Oriente, EE.UU., China, Rusia y Europa continuarán disputándose espacios de poder en esa región a través de guerras y todo tipo de conflictos. Sin embargo Obama los está tratando de unificar para que emprendan una tarea en común, la de hacer retroceder el proceso revolucionario que tiene su epicentro en Rojava y que continúa ganando simpatía entre las masas.

Los revolucionarios tenemos que hacer lo mismo, aunque al revés. Más allá de las diferencias que podamos tener con el PKK y sus aliados, debemos solidarizarnos de manera unificada con las acciones que sus milicias están llevando adelante en territorio sirio, turco, iraquí e iraní, defendiéndolos de los ataques militares de cada uno de los estados de estos países.


sábado, 11 de abril de 2015

Obama y Castro contra la revolución.

Los acuerdos de Obama con Cuba e Irán
Reedición de dos notas escritas varias semanas atrás en nuestro periódico, El Trabajador.

Los yankys están enfrentando un contexto mundial de crisis, luchas e insurrecciones sin aliados capaces de traicionar eficientemente las luchas, como fueron los dirigentes de los partidos comunistas oficiales, que reventaron desde adentro infinidad de revoluciones.

Por eso, mientras arman intervenciones militares y bandas fascistas, están cerrando acuerdos con dos sectores que aún cuentan con cierto prestigio entre la vanguardia y las masas para desviar las luchas: el castrismo y los chiitas de Irán.

A los primeros los necesita para cerrar el proceso que se abrió con las autodefensas mexicanas y amenaza con extenderse por todo el continente americano, mientras que a los otros para echarle agua al incendio más grande de todos: el de Medio Oriente, que tiene a su vanguardia al pueblo kurdo. 

“Aún fresca su victoria en la reelección de 2012, el presidente Barack Obama convocó a sus principales asesores y les pidió que “pensaran en grande” sobre una agenda para su segundo mandato, incluyendo las posibilidades de conversaciones con viejos enemigos de Estados Unidos, como Irán y Cuba.” (Clarín, 21/12/14)

“Dos años más tarde, después de una diplomacia secreta y minuciosa en pistas separadas, aunque sorprendentemente similares, los esfuerzos con Teherán y La Habana están en pleno apogeo.” (Clarín, 21/12/14)

Los iraníes, que están negociando un acuerdo nuclear con los yankys, están abriendo su economía al ingreso de capitales imperialistas, facilitándoles la instalación de “zonas francas” a través de las cuales podrán saquear los recursos sin controles e impuestos. 

EE.UU. les retribuyó estas concesiones cediéndoles la conducción, en los hechos, del gobierno de Irak, lugar en donde los generales iraníes ya están al frente de las tropas que combaten contra el Estado Islámico.

Desde CS defenderemos a Cuba, Irán y otros países coloniales de cualquier ataque militar de Estados Unidos u otros imperialismos, pero nunca en nombre de la defensa del carácter “socialista” o “antiimperialista” de estos estados y, mucho menos de sus direcciones contrarrevolucionarias. 

Mientras tanto incentivaremos la lucha por la construcción de verdaderas revoluciones que expropien a la burguesía y construyan el Socialismo en esos países, como parte de la Revolución Internacional que se necesita para terminar con esta crisis capitalista terminal.

Obama y Castro contra la Revolución

Obama anunció “el fin de una política hacia Cuba, que es obsoleta y ha fracasado…” Horas antes de su discurso Cuba liberó a Alan Gross, detenido por espionaje y la Casa Blanca a 3 cubanos que permanecían encarcelados desde 1998.

No dejamos de alegrarnos por la liberación de los cubanos injustamente presos en EE.UU., pero opinamos que el acuerdo no es progresivo, tanto desde el punto de vista económico como en sus aspectos más políticos.

De aquí en más se profundizará el dominio de las multinacionales en la isla, que hace rato cayó en las garras del capitalismo, ya que dejó de existir el monopolio estatal del comercio exterior y la planificación centralizada.

 “Dentro de la comunidad emigrada existe una normalización en curso desde hace muchos años: Envían remesas, viajan a la isla, buscan negocios en la isla.” (Deutsche Welle, diario alemán del 19/12)

Lo mismo sucede para muchos empresarios yanquis, que venían reclamándole a Obama por no poder competir con europeos y asiáticos. ¡Mientras tanto las acciones de las empresas instaladas en Cuba se dispararon debido a lo anunciado por los presidentes de Cuba y EE.UU.!

Por esto el presidente de la Cámara de Comercio yanky -Thomas Donohue- que recientemente visitó la isla, dijo que “la comunidad empresarial de EE.UU. le daba la bienvenida al anuncio”.

Existen datos que ratifican el curso capitalista de la economía cubana, por ejemplo la “Ley de Inversiones Extranjeras” de 1995, que creó "empresas mixtas", administradas por el capital extranjero, que comenzaron con el turismo y se ampliaron a productos farmacéuticos y petróleo.

También se eliminó el monopolio estatal del comercio exterior, ya que las empresas estatales y las mixtas están en condiciones de negociar libremente sus exportaciones e importaciones. En ese marco el dólar se transformó, en los hechos, en la moneda efectiva de Cuba.

Se privatizó la producción y comercialización de caña de azúcar mediante "unidades básicas de producción cooperativa" -80% del área cultivada- cuyos miembros no tienen la propiedad de la tierra, pero sí la capacidad de repartirse las ganancias. En 1994, comenzaron a funcionar los "mercados agropecuarios libres" con precios determinados por el mercado.

A partir de estas medidas la economía dejó de funcionar alrededor de la planificación estatal y pasó a hacerlo -aunque de modo distorsionado y contradictoria con el “relato” oficial- alrededor de las leyes de la ganancia y el mercado.

Numerosas empresas, especialmente españolas, italianas y canadienses tienen a la cúpula castrista como socia de sus negocios, que les garantiza una alta tasa de rentabilidad. Los funcionarios, a su vez, se enriquecen junto a ellas a través de su participación en las empresas estatales y mixtas.

La aprobación, este año -por parte Asamblea Nacional de Cuba- de una legislación que libera el ingreso de capitales extranjeros, dándole facilidades impositivas y garantías legales, confirma esto.

Algunas de las ventajas ofrecidas por la legislación: Se exime a las compañías extranjeras del impuesto sobre utilidades durante ocho años. Después comenzarán a pagar una tasa de 15 %, pero serán liberadas del pago si reinvierten sus ganancias.

La ley garantiza “plena protección y seguridad al inversionista, que no podrá ser expropiado, salvo por motivos de utilidad pública o interés social”, mediante indemnización.

Junto a esto, Raúl Castro está abriendo una enorme “zona franca” en el puerto de Mariel, financiada por el gobierno brasileño con un costo de 1.000 millones de dólares para desarrollar la ruta comercial entre Asia y EE.UU.

Como la otra cara de este plan, continúan deteriorándose las conquistas de la revolución en salud, educación, empleo, libreta de suministros; y produciéndose el despido de cientos de miles de empleados estatales, condenados a sobrevivir como cuentapropistas.

En Cuba hace falta una Revolución verdaderamente Socialista, que apoyándose en nuevos organismos democráticos de la clase trabajadora, expropie a los capitalistas, distribuya equitativamente las riquezas, liquide los privilegios de la burocracia y continúe la enseñanza principal del: ¡Extendiendo la Revolución internacionalmente!

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miércoles, 8 de abril de 2015

Tres semanas en Kurdistán

En un campo de refugiados yazidies, cerca de la ciudad de Diyarbakir -Amed para el pueblo kurdo-
Por Juan Carlos Beica

Algunas conclusiones de mi viaje, como integrante de Convergencia Socialista y el Comité por Kurdistán de Buenos Aires -junto a compañeros brasileros del MRS y el Comité de Porto Alegre- a Kurdistán, entre el 13 de marzo y el 3 de abril de 2015.

Los veinte días que pasé Kurdistán han sido más que suficientes para ratificar algunas de las conclusiones realizadas por mi compañera María Álvarez, que además de haber recorrido -durante noviembre y diciembre de 2014- diferentes ciudades y campos de refugiados kurdos, trabajó como brigadista sanitaria en el hospital de Kobane los días anteriores a su liberación.

En ese sentido, más allá de las diferencias y críticas que tengo con ciertas políticas y orientaciones del PKK y sus organizaciones hermanas, este viaje me ha servido para reafirmar la necesidad de redoblar el apoyo a la lucha del pueblo kurdo contra el fascismo, representado por las bandas del Estado Islámico, que están siendo apoyadas por Turquía y un sector del imperialismo.

¡Es que si ellos y ellas triunfan, constituirá una victoria de todos los que luchan por la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas, por lo tanto una derrota de los regímenes más reaccionarios! El retroceso del fascismo repercutirá en todo Medio Oriente, abriéndoles una luz de esperanza a los pueblos de esta región, que verán a las milicias de YPG e YPJ como un ejemplo de lucha y una alternativa de dirección.  

Regreso con renovadas fuerzas para contar la experiencia del Newroz… ¡Millones de kurdos y kurdas agitando sus canciones y consignas reivindicativas, demostrando que son un pueblo vivo y en pie de lucha! Esto lo pude constatar en las situaciones más difíciles, como las que sufren los miles de refugiados en Suruc o aquellos que habiendo regresado a Kobane están haciendo esfuerzos sobrehumanos para reconstruir la ciudad.

Ya dentro de Kobane -destruida en un 85% de su superficie- estos intrépidos pobladores me insistieron una y mil veces que necesitaban, como el agua, la apertura de un “corredor humanitario” que les permitiera recibir víveres, medicamentos, materiales de construcción y otros insumos. ¡El estado turco, demostrando de qué lado del mostrador se ubica, mantiene un bloque durísimo que impide el transporte de cualquier tipo de suministros!

Con esta misma firmeza los milicianos y milicianas de YPG e YPJ que entrevisté en uno de los frentes de batalla, me pidieron que mantengamos viva la solidaridad internacional, porque aunque no cuenten con mejores armas que los fascistas, tienen, al menos por ahora, la herramienta más poderosa de todas: el apoyo de millones a lo largo y a lo ancho del planeta.

Esta solidaridad internacional, sumada un heroísmo prodigioso, les ha permitido recuperar la ciudad y los alrededores de Kobane, transformándola en el “Stalingrado del Siglo XXI”, además de seguir empujando al ejército del Estado Islámico hacia el Este y el Oeste, intentando unir los tres cantones que constituyen la región de Rojava.

Estas tres semanas que viví junto a mis compañeros del Movimiento Revolucionario Socialista de Brasil, en Amed, Mardin, Midyad, Suruc, Urfa, Kobane y el frente de batalla me sirvieron mucho para sacar conclusiones, precisar caracterizaciones, hacer contactos y recoger informaciones que ayudarán a fortalecer la organización de las tareas de apoyo al pueblo kurdo.

Pero también, y fundamentalmente, constituyeron un antes y un después en mi vida militante, que ya lleva más de 41 años. ¡Pude constatar, en vivo y en directo, la existencia de un proceso revolucionario, que de consolidarse y extenderse hacia otras regiones del Medio Oriente puede llegar a transformar el futuro de toda la humanidad… lo que no es poca cosa!  

lunes, 6 de abril de 2015

El acuerdo 5+1 e Irán: ¡Un pacto contrarrevolucionario!

El grupo “5+1”, integrado por representantes del imperialismo Yanky, Alemania, Inglaterra, Rusia, China y Francia, acaba de firmar un trabajoso acuerdo con Irán, relacionado al desarrollo nuclear de ese país.

De acuerdo al mismo, las grandes potencias mundiales bloquearon cualquier posibilidad de que el régimen iraní fabrique bombas atómicas. Sin embargo, esta cuestión -que no deja de ser importante- no tiene nada que ver con los objetivos verdaderos del pacto.

La pretención de Obama y de sus aliados pasaba por conseguir los servicios de las autoridades chiitas, de manera de contar con un socio confiable y con la suficiente autoridad como para “estabilizar” esa región al servicio de los monopolios imperialistas.

Es que la derrota del ejército sionista en la Franja de Gaza dejó herido de muerte al tradicional gendarme ankys, que no podrá ser reemplazado por los turcos, egipcios o árabes, que no cuentan con el prestigio y poder de los ayatollahs iraníes.

En función de esa estrategia Irán le terminó abriendo las puertas de su país al saqueo de los monopolios imperialistas -otorgándoles la concesión de “zonas francas” en varios puertos fronterizos- mientras que los yankys le cedieron a Teherán el control del gobierno y del ejército de Irak.

Como consecuencia de estos entendimientos la guerra contra ISIS en territorio irakí está siendo liderada por generales iraníes, que tienen a su mando a decenas de miles de “guardianes de la revolución” y miembros de Hezbollah, provenientes de Irán.

Sin embargo, este pacto reaccionario lejos de “estabilizar” la situación, no ha hecho más que abrir nuevos y más profundos enfrentamientos entre las camarillas burguesas de Medio Oriente y el propio imperialismo.

La dramática situación de Yemen adelanta, de manera elocuente, esta perspectiva. Sus ciudades están siendo atacadas por una coalición de países petroleros enemigos del acuerdo con Irán, liderados por Arabia Saudita, como Emiratos Árabes, Qatar, Jordania y Sudán.

El “Custodio de las dos Mezquitas Sagradas” -como se hace llamar el rey Saudí- salió con todo a encabezar los bombardeos que están destruyendo los barrios populares de las principales ciudades yemenitas, excusándose en la supuesta presencia de milicianos iraníes de Hezbollah.

Esto es una gran mentira, ya que más allá de la importante influencia chiita sobre la etnia Houti -que tomó poder en un par de ciudades- el objetivo de la coalición no es más que aplastar el proceso insurreccional que explotó en el país más pobre de la península arábiga.

Los bombardeos están siendo apoyados por Israel, Turquía, Egipto, Paquistán y el Partido Republicano yanky. Todos estos, además de enemigos de las masas insurrectas yemeníes, están en contra del pacto “5+1-Irán”, porque les resta poder e influencia en Medio Oriente.

Obama, sus aliados europeos, el sionismo, las burguesías árabes -chiitas y suniitas-, el gobierno turco, Bashar Al Assad, el régimen iraní, las bandas del Estado Islámico y Al Qaeda coinciden en la necesidad de aplastar las luchas e insurrecciones que explotaron en Medio Oriente luego de la denominada la Primera Árabe.

Sin embargo, todos estos se están peleando entre sí, tirándose muertos hacia un lado y el otro de las distintas fronteras, una circunstancia que favorece al movimiento de masas, ya que enfrenta a un enemigo débil y sin un mando unificado. 

Esta situación de “crisis en las alturas” ya ha permitido triunfos importantes, como el que obtuvieron las milicias de YPG e YPJ contra las tropas del Estado Islámico, desalojándolas de la ciudad heroica de Kobane, en la frontera de Siria y Turquía.

Esto también fortalece a las milicias revolucionarias y progresistas que están peleando contra distintos enemigos al mismo tiempo, como los palestinos del campo de refugiados de Yarmouk, que combaten a las tropas de Bashar, ISIS y Al Qaeda.

Los revolucionarios debemos solidarizarnos con los palestinos de Yarmouk, los kurdos de Rojava, los yazidies de Shengal y todos los sectores obreros y populares que combaten a los regímenes reaccionarios y a las bandas contrarrevolucionarias jihadistas.

En ese sentido, desde nuestra Corriente Revolucionaria Internacional -CS y MRS de Brasil- estamos impulsando una campaña de apoyo a los compañeros y compañeras de YPG e YPJ del Kurdistán, porque están jugando un papel destacadísimo en la lucha contra el fascismo.

Desde esa ubicación hacemos un llamado a fortalecer los distintos comités de solidaridad con el pueblo de Kurdistán y a poner en pie, al mismo tiempo, una campaña solidaria con los compañeros y compañeras palestinos/as de Yarmouk (Ver declaración específica)

Fuera las tropas del Estados Islámico y Bashar Al Assad del campo de refugiados palestino de Yarmouk en Damasco

Solidaridad con los palestinos que resisten la invasión

A pesar de que hace meses que los palestinos del campo de refugiados de Yarmouk sufren el bloqueo y los ataques del régimen dictatorial sirio de Bashar Al Assad, están luchando heroicamente para contener la invasión de las tropas del Ejército Islámico y el Frente Al Nusra o Al Qaeda.

Prácticamente sin alimentos ni medicamentos, debido al asedio al que los tiene sometidos Bashar al Assad desde hace año y medio, los compañeros y compañeras pelean palmo a palmo para evitar ser masacrados por las bandas fascistas “islámicas” organizadas por el estado sionista, Turquía y Estados Unidos.

Desde Convergencia Socialista y la Corriente Revolucionaria Internacional que conformamos con el MRS de Brasil, llamamos a organizar la más amplia solidaridad internacional para que el campo de refugiados de Yarmouk no caiga en manos de ISIS y compañía, que van allí para perpetrar otra masacre, como la que cometieron contra el pueblo yazidí y otras etnias.

A continuación reproducimos COMUNICADO DE LA RED DE ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL PALESTINA DE SIRIA

Estimados amigos y colegas, a la luz de los últimos acontecimientos en el campo de Al Yarmouk durante los últimos dos días, activistas palestinos de dentro y fuera de Al Yarmouk han emitido la declaración urgente que sigue a continuación. Difúndela y actúa! Gracias por su cooperación por adelantado:

La destrucción de la intelectualidad palestina, el patrimonio cultural y político en Siria, se ha prolongado por más de cuatro años, en particular en Al-Yarmouk, el mayor campo de refugiados palestinos de Siria. Lo que una vez fue el hogar de alrededor de 150.000 palestinos, fue evacuado en gran medida, sólo unos 20.000 palestinos permanecen atrapados en el campamento de Yarmouk hoy.

Yarmouk ha estado bajo asedio durante más de tres años por el gobierno sirio. El asedio brutal ha reducido el campo de refugiados una vez floreciente, a una prisión desesperada. Además, Jabhat al Nusra ha acosado a grandes sectores del campo de refugiados que controla.

El 1 de abril de 2015, ISIS entró en el campo de refugiados a través de HajrilAswad, ya sea con la complicidad o la aceptación tácita de Jabhat al Nusra. ISIS se embarcó en una ofensiva de gran éxito antes de ser forzado a retirarse por las fuerzas de oposición palestinas en el campo. Al día siguiente, ISIS se comprometió a una segunda ofensiva en la que parece que han logrado en gran medida hacerse cargo de la mayor parte del campamento.

Como palestinos, queremos destacar el fracaso de todos los responsables de prevenir y tratar las calamidades de larga duración en Yarmouk que han dado lugar a este último desastre:

1. La Autoridad Palestina / Organización de Liberación de Palestina, las facciones palestinas y otras entidades políticas palestinas por su falta de intervención en la masacre de su pueblo en Siria

2. UNRWA y otras entidades internacionales por su fracaso en intervenir o ayudar a aquellos más fuertemente afectados en cualquier manera significativa.
3. El gobierno sirio por su incapacidad para proteger a los palestinos de Siria y por ser el principal culpable detrás del asedio brutal de Yarmouk.

Pedimos a la comunidad internacional que aumente la ayuda humanitaria a los palestinos de Siria durante esta última tragedia que ha visitado Yarmouk. También imploro a todos los palestinos, en Palestina y la diáspora, y a todos los órganos políticos palestinos que estén con sus hermanos y hermanas palestinos en Siria y trabajen en pro de la prevención de otra masacre de nuestro pueblo.
  
INFORMACIONES SOBRE LO QUE ESTÁ PASANDO EN YARMOUK CAMPO Y LA ENTRADA DE ESTADO ISLÁMICO

Desde hace dos días entró ISIS (o Estado Islámico) a Yarmuk (campo de refugiados palestinos) para atacarlo y conquistarlo. Quien facilitó el camino para que entrasen fue el frente d Al Nusra (Al-qaida).

ISIS conquistó gran parte del Yarmuk Campo, aproximadamente el 70% del territorio. La resistencia contra ISIS dentro del Yarmuk Campo es la Brigada Palestina (Aknaf de Jerusalén), que está luchando en dos frentes a la vez; en el norte contra el ejército del Assad y en el sur contra ISIS.

Los últimos acontecimientos:

ISIS detuvo, en los barrios que conquistó dentro del Yarmuk, casi 75 personas (dos chicas entre ellas), y robó los alimentos que encontró dentro de las casas de los ciudadanos de estos barrios.

Hubo más de 3 batallas entre la brigada palestina y ISIS, cayendo tres mártires de la brigada palestina y más de 40 muertos de ISIS.

Esta tarde se han juntado jóvenes palestinos procedentes de los campos de los refugiados palestinos de Damasco y entraron a Yarmuk para unirse en la lucha con la Brigada Palestina.

Horas atrás la Brigada Palestina ha anunciado el principio de la batalla para liberar los barrios que ha conquistado ISIS, y en estos momentos los fuertes enfrentamientos entre los palestinos contra ISIS no se han acabado. Los luchadores palestinos dentro del Yarmuk anunciaban hoy que esta batalla acabará en la victoria o en la muerte.

Respecto a la situación humana dentro del Yarmuk Campo, hay muchas personas heridas a causa de los bombardeos de ambos lados (el ejército del Assad y ISIS), y ahora mismo no hay dentro del Yarmuk ni comida ni medicinas. Por este motivo los ciudadanos han hecho muchos llamamientos a todo el que pueda ayudar para sacar a los ciudadanos.

martes, 17 de marzo de 2015

Segunda crónica de nuestra brigadista en Kobane: "En el hospital de campaña"

21 de diciembre, en el Hospital de Campaña
Crónica de nuestra compañera brigadista en Kurdistán, que es la continuidad de la nota escrita en el periódico, denominada “Camino a la ciudad heroica de Kobane”.

A medianoche me despertaron los estallidos de bombas y disparos. A la hora, los gritos me hicieron saltar de la cama, pidiendo que nos levantáramos todos/as. Por lo menos quince combatientes fueron atendidos, el de mayor urgencia fue trasladado a Suruc y era probable que sobreviviera. El resto, con lesiones graves, quedaron fuera de peligro gracias a la pericia de los médicos.

No había pasado ni tres días en Kobane y la actividad en el hospital era febril. Los combates no cesaban, pero había intervalos de calma. Por la mañana, si no llegaban las urgencias, se curaban a heridas/os que podían deambular.

Eran momentos de camaradería, para conocer anécdotas, oír chistes y canciones revolucionarias. Mientras cortábamos sus vendas, un miliciano nos mostró una foto de su celular con la imagen de un mercenario del ISIS muerto, también había tomado sus documentos y una cartera de cuero con más de 200 billetes de mil de moneda Siria.

Él era muy optimista, decía que las bandas del EI estaban huyendo y que cuando terminara todo debía quedarme para conocer las montañas del Kandil. Otra compañera herida en la pierna nos dijo que las YPG/YPJ seguían avanzado sobre terreno controlado por el enemigo y que el 90% de la ciudad estaba liberada. Quizá por eso había que esperar la intensificación de los ataques de ISIS.

No tardé en acostumbrarme a los temblores leves que sacudían los vidrios rotos de las ventanas y cortinas y a que esto ocurriera, invariablemente, tras el estallido de una bomba cercana. También a que después de los estruendos llegaran heridos. Cuando eran graves, los autos y camionetas que los transportaban hacían sonar las bocinas. Era la señal para dejar todo y correr al patio con camillas.

23 de diciembre

Me desperté a las 8 hs. Había dormido siete horas seguidas después de permanecer 36 despierta. A media mañana llegaron dos jóvenes YPJ. La que a simple vista parecía sentirse mal, fue medicada por una infección respiratoria. Antes de que se fueran, alguien les dijo de dónde era y cómo me llamaba.

Me saludaron como se acostumbra entre mujeres, con tres besos en la mejilla. Pero cuando les mostré el boletín que publicamos en Argentina sobre ellas, un torbellino de palabras al unísono atrajo la atención de todos los que estaban alrededor. Querían transmitirme su alegría y asombro al enterarse de que mujeres de tan lejos difundiéramos su lucha.

Supuse que podríamos haber charlado por horas, de no mediar la barrera del idioma. Igual se quedaron un rato largo, nos sacamos fotos e intentamos comunicarnos con gestos. Se despidieron con abrazos y besos. A la distancia volvieron a saludar con la V de la victoria.

 A lo largo del día los disparos e intercambio de ráfagas se escucharon cada vez más lejos. Sólo tres o cuatro bombas sonaron hasta el mediodía. Los médicos y enfermeras/os descansaban. Eran héroes y heroínas, hombres y mujeres con gran valor, capacidad y humildad, verdaderos hacedores, también, de la epopeya de Kobane.

Cerca de la una de la tarde cayó otra bomba más cerca. Algunos objetos que estaban al borde de la mesada se precipitaron al suelo y se escuchó el chirrido metálico de las tijeras y pinzas que se sacudieron dentro de la bandeja de acero inoxidable.

La urgencia ocurrió a los minutos, los bocinazos advirtieron la llegada de cuatro heridos de YPG, al más grave la explosión le había arrancado la mitad del pie derecho. Sobre la ceja izquierda, una esquirla perforó el hueso formando un hueco del que sangraba abundantemente. Las heridas se limpiaron y vendaron. No iba a morir porque se pudo parar el sangrado; el buen estado general y su juventud, hicieron el resto.

A eso de las 15 hs Linda, una vecina, me fue a buscar para almorzar en su casa, a la vuelta del hospital. Su puerta de entrada era de hierro y se trababa cada dos por tres, entonces ella tomaba impulso y aplicaba un golpe tipo Karate con el pie y la puerta se abría de par en par.

Estábamos sentadas sobre la alfombra del pequeño comedor, terminando de almorzar, cuando un nuevo estallido nos sobresaltó, esperamos, deseamos que no fueran muchos los heridos.

27 de diciembre, la furia de los ataques de ISIS

El ataque de ISIS empezó a la madrugada y comenzó a arreciar a la tarde por tres flancos: norte, sur y este. Desde el lado de Suruc el repiqueteo de disparos fue incesante. Hacia el oeste se podía ver los estallidos en el aire, parecían pequeños globos negros que se disipaban como nubes, confundiéndose con el cielo nublado.

Todo indicaba que no sería un día como los anteriores. Lanzaban bombas y al instante fuego de artillería. Con espacios de minutos repetían  el procedimiento. Los lastimados no tardaron en llegar. Fueron muchas horas, no sabría decir cuántas, cuatro, tal vez cinco, de ataque permanente. Después supimos que ese día, además, explotaron dos coches bombas detonadas por suicidas yihadistas.

El pequeño hospital, con sus dos salas desbordadas por la cantidad de heridas/os, estaba escasamente iluminado con la luz de un generador y se había roto la tabla usada de rampa para subir y bajar las camillas. Los primeros en ingresar fueron dos combatientes YPG que sobrevivieron al traslado, pese a las graves mutilaciones.

La limpieza y vendaje de músculos, nervios y huesos arrancados por las explosiones se realizó en cuestión de minutos. El horror de la guerra concentrado en ese espacio del subsuelo, en un edificio de la ciudad prácticamente destruida y sitiada por mercenarios armados por las potencias regionales y el imperialismo, no causaba temor, la mayoría de los ilesos dejaban a sus camaradas y regresaban presurosamente al frente.

Un guerrillero que permanecía de pie recostado sobre una pared, mientras sostenía en alto su mano mutilada, cantaba para animar a todas/os con el rostro cubierto de sangre debido a un tajo en su frente.

Allí, en esos momentos, la inferioridad de armamento no contó jamás. Las milicias no iban a retroceder, porque preferían la muerte antes que abandonar sus posiciones. Los anhelos de libertad y todo un pueblo en pie de guerra para sostener la resistencia y la revolución de Rojava, les infundían el ímpetu moral capaz de doblegar a las fuerzas más reaccionarias de la tierra, y eso se podía sentir.

En el transcurso de esas horas los heridos llegaban de a tres, cinco o más. Ubicábamos a los más graves en las camillas. El resto donde se podía, en colchonetas y frazadas, sobre el piso, eran cada vez más y de mayor riesgo. Cuatro guerrilleros, que cargaban en una manta el cuerpo inerte de un combatiente, no encontraban lugar. Lo acomodaron en el piso, cerca del pasillo casi sin luz.

Tres golpes en el pecho para reanimarlo fueron suficientes para constatar su deceso. Sus propios compañeros le cubrieron la cara con el pañuelo de combate y lo sacaron por el mismo corredor por el que ingresaban a dos compañeras gravemente heridas.

Mientras eran atendidas, sus compañeros y compañeras ayudaban con otros heridos sin dejar de hablarles, en medio de otras voces, gritos y demandas de los médicos para acelerar la atención. El bombardeo se hacía cada vez más ensordecedor.

No había manera de parar las hemorragias de las jóvenes YPJ, los médicos intentaban lo imposible para compensarlas de lo contrario no sobrevivirían al traslado. Otro miliciano, cargado por dos combatientes, ingresó muerto… ya nada se podía hacer por él.

Esperanza Montaña

A los minutos, nuevos bocinazos advirtieron la llegada de más heridos/as. Corrí hacia la escalera para ayudar a bajarlos. Con una frazada usada como camilla, dos milicianos YPG traían a una combatiente, mientras giraba la cabeza para ver cuántos más llegaban, buscábamos lugar donde ubicarla y traté de encontrar pulso en la arteria del cuello, no lo sentí. Pudieron acostarla en el piso, cerca de la puerta.

Uno de los médicos intentó una maniobra, pero desistió de la segunda… estaba muerta. Era muy joven, su cuerpo adolescente no presentaba ninguna herida visible, apenas un hilo delgado de sangre corría desde su oído izquierdo y se perdía antes de llegar al hombro. La onda expansiva la había impactado de lleno y destrozado por dentro.

A su lado, arrodillado, uno de sus compañeros le sostenía la mano sin dejar de hablarle. El otro combatiente, el médico y yo no atinamos a hacer nada. Fueron breves instantes, segundos, en los que esa escena detuvo el tiempo, paralizándonos, hasta que el médico reaccionó y se puso de cuclillas al lado del compañero.

Le habló, mirándolo a los ojos, lo ayudó a soltarle las manos entrelazadas con la mano de la guerrillera muerta, lo incorporó y después lo tomó del brazo, conduciéndolo hacia afuera. A los pocos días supe el nombre de guerra de esta mártir, se llamaba Esperanza Montaña. Pude ver las imágenes de su funeral por la televisión de su ciudad de origen.

Una multitud esperó su ataúd en la ruta y lo cargó a pulso hasta el cementerio, recorriendo varios kilómetros de distancia. Una de sus compañeras me dijo que no debería haber muerto. Perdió la vida cuando abandonó su posición para impedir que cayeran otros combatientes. 

La resistencia y el triunfo de Kobane se forjó con actos de grandeza humanas, con historias de vidas y de muertes heroicas como la de Esperanza Montaña… 


sábado, 28 de febrero de 2015

Viva la Revolución de Rojava. Declaración de la Corriente Revolucionaria Internacional, MRS de Brasil y CS de Argentina.

Desde que el Capitalismo dejó de crecer comenzaron a desarrollarse las posibilidades de reemplazarlo por un sistema mucho más democrático y eficiente -el Socialismo- asentado en los organismos democráticos y militares de la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Esta tendencia dio su primer paso en 1871 con la toma del poder de los obreros de París, que pusieron en pie el “Consejo de la Comuna”, una asamblea popular en la cual participaban representantes elegidos por el pueblo: anarquistas, blanquistas, socialistas, e incluso algunos burgueses, que luego se retirarían.

La burguesía aplastó esta experiencia para borrarla de la conciencia obrera. Sin embargo los trabajadores no tardaron en construir organismos parecidos, como sucedió en la revolución rusa de 1905 con los soviets, que terminaron transformándose en los pilares del gobierno bolchevique del 17.

Nuevamente la contrarrevolución se propuso borrar del mapa cualquier prueba de la capacidad que tienen las masas para autodeterminarse. La burocracia de Stalin y el PC eliminó la democracia obrera en la URSS y en la mayoría de los sindicatos del mundo controlados por los stalinistas.

Gracias a los Partidos Comunistas traidores los imperialistas tuvieron durante más de 60 años a un socio confiable que abortó decenas revoluciones o las estranguló desde adentro. Durante todo ese tiempo las masas carecieron de un partido revolucionario y de organismos de democracia obrera.

Trotsky fundó la Cuarta Internacional para impulsar la “Revolución Política” en los ex estados “socialistas” y las organizaciones obreras, un objetivo que no era otro que el de recuperar las asambleas democráticas y los soviets.

El proceso de la Revolución Política comenzó en los países gobernados por el stalinismo y se extendió a la clase trabajadora mundial que protagonizó la rebelión alemana de los 50, la “Revolución de los Consejos” de Hungría del 56, la “Primavera de Praga” del 68 y decenas de insurrecciones.

El salto de calidad sucedió en los 90 con las luchas obreras que hicieron añicos al aparato comunista internacional. A pesar de que no se llegó a tiempo para recuperar la economía estatal planificada, el debilitamiento de la burocracia abrió las puertas para la democratización de las organizaciones proletarias de todo el mundo.

De esa manera reaparecieron las asambleas de base y organismos similares a los de la Comuna de París, los soviets o los consejos húngaros, por ejemplo las asambleas populares y milicias del Kurdistán, que eligen, controlan y revocan a sus funcionarios y comandantes.

La primera revolución del siglo

La derrota del ejército sionista en la Franja de Gaza envalentonó a los trabajadores y los pueblos del mundo, que salieron a pelear con fiereza por sus reivindicaciones más sentidas y contra sus respectivos gobiernos:

Los catalanes y escoceses que votaron por la autodeterminación, los chinos de Hong Kong que se enfrentan con la policía, los negros de EE.UU. que ganaron las calles nuevamente, los campesinos de México que organizan las autodefensas o los milicianos de Lugansk y Donest que combaten a los fascistas ucranianos, son algunos ejemplos de esta tendencia.

Como parte de este proceso revolucionario están los/as guerrilleros/as de YPG e YPJ, que son la dirección de una revolución que combate al gobierno bonapartista y asesino de Erdogan, quien declaró que “impedirá la autonomía” de Rojava y cualquier posibilidad de que ese tipo de experiencias se extienda dentro de Turquía, como está sucediendo en Cizre y otras localidades donde miles de jóvenes kurdos se enfrentan cotidianamente con la policía del régimen.

La revolución tiene un contenido socialista, porque el pueblo gobierna a través de comunas o asambleas populares donde elije y revoca a sus funcionarios, que deben dar cuenta de sus actos regularmente.

La Constitución de Rojava considera a los grandes medios de producción y las tierras como “bienes públicos” y garantiza la separación de las religiones del Estado, el respeto entre todas las etnias y el aprendizaje de la lengua kurdi, prohibida y perseguida por el régimen durante años.

Allí también se está produciendo la revolución de las mujeres, que están al frente del combate contra el sistema capitalista que las explota y el machismo patriarcal que las oprime mediante sus propias milicias de autodefensa, policías y tribunales de género.

¡Por la extensión de la Revolución de Rojava!

Desde la Corriente Revolucionaria Internacional tenemos importantes diferencias con la conducción política del pueblo kurdo, encarnada por su máximo líder Abdullah Ocallan y el Partido de los Trabajadores del Kurdistán o PKK.

No acordamos por ejemplo, con la orientación del PKK de impulsar “diálogos de paz” con el asesino del pueblo kurdo -el presidente Erdogan- porque estamos convencidos de que la mejor manera de defender la autodeterminación es derrotar al régimen burgués turco convocando a las masas a seguir el camino de Rojava.

Tampoco coincidimos con la revisión del marxismo leninismo que viene realizando la dirección del PKK desde hace muchos años, un proceso que la llevó a definir que la clase trabajadora ha dejado de ser el sujeto prioritario de la revolución socialista.

Esta conclusión impulsó al PKK a organizar un frente electoral en Turquía -el HDP- que en vez de plantearse la lucha por un gobierno como el que está construyendo el pueblo de Rojava, solo se plantea la “recuperación o profundización” de la democracia capitalista.

Otra polémica se expresa en relación a la política en Síria, como un todo. Hay que dejar claro que como Erdogan, y más aún que el ISIS, el genocida Assad és el principal enemigo de los kurdos y de los pueblos en toda región. 

El combate consecuente contra el imperialismo significa el combate implacable contra la intervención de los EE.UU. o de la OTAN, de los cuales Assad es el representante local.

Sin embargo, estas diferencias y otras no pueden hacernos caer en posturas sectarias, como sucede con la mayoría de la izquierda, que se niega a movilizarse por el triunfo de las milicias que están enfrentando las bandas mercenarias del ISIS o Estado Islámico, y también pelean -o deben ser impulsadas a pelear- contra Erdogan, Assad y demás gobiernos burgueses de la región.

La victoria de los guerrilleros y guerrilleras de Kurdistán puede constituir la consolidación del régimen de “democracia directa” que está aplicándose en los cantones de Afrin, Kobane, Cesire y Sinjar donde el pueblo discute y resuelve todo desde las bases y defiende lo resuelto mediante milicias y jurados populares.

Ni qué hablar lo que sucederá con la lucha por la liberación de las mujeres de todo el Medio Oriente, envalentonadas por las guerrilleras de YPJ, que están combatiendo al ISIS con sus propias milicias y gobernando Rojava en pie de igualdad con los hombres.

Un triunfo de la lucha contra la opresión nacional y de género constituirá un paso fenomenal hacia la revolución socialista, ya que la liberación nacional y de las mujeres son dos de sus tareas fundamentales.




domingo, 1 de febrero de 2015

Rojava-Kurdistán, la Primera Revolución Socialista del Siglo

Milicianos kurdos marchando por una calle de Rojava
La derrota del ejército sionista en la Franja de Gaza, producida por un pueblo que luchó con una inferioridad militar y tecnológica notoria, envalentonó a los trabajadores y los pueblos del mundo, que salieron a pelear con fiereza por sus reivindicaciones más sentidas y contra sus respectivos gobiernos:

Los catalanes y escoceses que votaron por la autodeterminación, los chinos de Hong Kong que enfrentan a la policía, los negros de EE.UU. que ganaron las calles nuevamente, los campesinos de México que organizan las autodefensas o los milicianos de Lugansk y Donest que combaten a los fascistas ucranianos, son algunos ejemplos de esta tendencia.

En ese sentido, el hecho más significativo lo constituye la victoria kurda en Kobane. ¡Los/as guerrilleros/as de YPG e YPJ, que como los palestinos contaban con un armamento muy inferior al de sus rivales, ganaron una batalla que puede cambiar el destino de Medio Oriente, ya que fortalece la Revolución que están llevando adelante!

Los/as kurdos/as están protagonizando una Revolución de carácter Antiimperialista en cuatro países diferentes -Irak, Turquía, Siria e Irán- porque tienen como principal enemigo a uno de los aliados estratégicos de los yankys dentro de la OTAN: el gobierno turco.

El presidente de ese país, Erdogan, lo tiene claro: por eso declaró que “impedirá la autonomía” de Rojava y cualquier posibilidad de que ese tipo de experiencias se extienda dentro de Turquía, como está sucediendo en localidades como Cizre, donde miles de jóvenes kurdos se enfrentan cotidianamente con la policía del régimen.  

La Revolución de Rojava tiene un contenido socialista, porque el pueblo gobierna a través de comunas o asambleas populares donde elije y revoca a sus funcionarios, que deben dar cuenta de sus actos regularmente. Para los marxistas estos organismos son similares a soviets de obreros y campesinos que tomaron el poder la Rusia bolchevique de 1917.

Pero además, dentro de Rojava se está produciendo otro tipo de Revolución, la de sus mujeres, que combaten al sistema capitalista que las explota y al machismo patriarcal que las oprime. ¡Tal es así que ellas no solo dirigen sus milicias de autodefensa, sino que hasta tienen sus propias policías y tribunales de justicia!

Las mujeres forman parte -de manera equitativa con los hombres- de todas las organizaciones del autogobierno y son vanguardia a la hora de defender los postulados de la “Carta Orgánica” o Constitución de Rojava, que no por casualidad tiene una gran cantidad de artículos que condenan la violencia de género.  

Los edificios, los grandes medios de producción y las tierras son considerados de “bien público” por la Constitución, que garantiza la separación de las religiones del Estado, el respeto entre todas las etnias, la elección democrática de los/as comandantes y el aprendizaje de la lengua kurdi, prohibida y perseguida por el régimen durante años.

Los revolucionarios podemos criticar las políticas de los conductores de este proceso o dudar acerca de sus intenciones. Lo que no podemos dejar de hacer es apoyarlo decididamente -impulsando comisiones de solidaridad, brigadas internacionalistas, etc.- porque si triunfa se constituirá en un modelo que se extenderá a lo largo y a lo ancho del planeta.  


miércoles, 28 de enero de 2015

Camino a la ciudad heroica de Kobane, por María Alvarez, brigadista de Convergencia Socialista en Kurdistán

Primera parte de los relatos de nuestra compañera brigadista, sobre su estadía en distintas localidades kurdas de Turquía y Rojava, en el norte de Siria. En este texto nos relata el cruce entre la aldea turca de Suruc y la ciudad heroica de Kobane, asediada por las bandas del ISIS y el ejército de Erdogan:  

Pasaron muchas cosas desde que llegué al Norte de Kurdistán hasta que por fin pude llegar a la ciudad heroica de Kobane, donde se lucha por el destino de la Revolución de Rojava -Kurdistán sirio, liberado desde 2012- y de la humanidad.

Había estado ayudando en los campos de refugiados/as en Cizre, Cinar y Suruc –Turquía- y visto la enorme movilización del pueblo Kurdo para garantizar la ayuda humanitaria, y presenciado choques y enfrentamientos de la gente con la policía y el ejército turco, desplegadas como tropas de ocupación en estas ciudades de mayoría kurda.

Hacía ya 6 días que esperaba poder cruzar, en forma clandestina, la frontera del sur de Turquía con el norte de Siria; el único camino posible para llegar a Kobane asediada por ISIS y -de facto- por las tropas de Erdogan. El 20 de diciembre dormí en la casa de un pariente de un militante que conocí en el depósito donde se reciben y distribuyen las donaciones. Allí encontré, gratamente, a Olack, una psicóloga de Urfa que habla español y que estuvo varias veces en Argentina.

Ella es voluntaria y si bien nació y se crío como kurda, no pertenece al Movimiento. Apoya en lo que puede y según sus propias palabras, “sacrificaba” 20 días de descanso para sumarse a la ayuda a las víctimas de la guerra. Ahí pude bañarme y lavarme la cabeza, además Olack me regaló un par de camisetas de lana, las más recomendadas para esta región en invierno.

El 21 de diciembre desayunamos verduras, quesos, aceitunas y panes. Pude prepararme un jarro grande de café y disfrutarlo con un buen cigarro que armó la compañera. El día se mostraba complaciente conmigo, tenía con quien charlar y me sentía satisfecha, preparada para afrontar el resto de la jornada.

Los ojos tristes de Slava

Estuve trabajando en el depósito hasta las 18. Allí, como siempre, Murat, Ramazon y Murie me dieron indicaciones, tratando de hacerme sentir cómoda y convidándome cigarrillos, té, “nescafé”, a la hora de almorzar me ofrecieron una mayor ración de la que comúnmente cualquier persona podría ingerir.

Al finalizar el día nos fuimos con Slava al Centro Cultural Amara. Ella tiene 24 años, es de Kobane pero estudiaba en la universidad de Alepo, de donde huyó cuando cayó bajo el control del Estado Islámico. Si bien pudo escapar fue testigo de ejecuciones. Eso es algo de lo que nunca habla, como tampoco de su familia.

Jamás la vi sonreír, tiene los ojos más tristes que haya visto en mi vida. Me trataba con cariño y pude intercambiar algunos diálogos gracias al traductor del Google. Un día la observé llorar en silencio y le acerqué el traductor, preguntándole si podía abrazarla, entonces sus ojos encendieron un destello de luz.

En su cara se dibujó una mueca parecida a una sonrisa y nos abrazamos fuertemente. Desde entonces comimos y trabajamos juntas, incluso cuando salimos a las aldeas, algo que no le gusta, me lo decía y discutía, hasta que terminaba subiéndose al camión sin dejar de refunfuñar.

¿Por qué ir a Kobane?

Ella tiene su carácter y lo demuestra, por eso se enojó mucho cuando le comenté que quería cruzar a Kobane. En inglés, kurdo y árabe repitió varias veces que yo estaba completamente loca, que no tenía idea de la guerra y que Daesh, como le dicen aquí a ISIS, me cortaría la cabeza.

En un momento me tomó de los hombros inquiriéndome ¿Por qué quería ir allá? No le bastó mi explicación de que había sido enviada como brigadista sanitaria y que podía ser útil allí, además de que como militante quería asistir a  quienes estaban combatiendo en el frente de batalla contra el fascismo.¡Siguió diciéndome que estaba loca y no me dirigió la palabra durante dos días!

Con ella salí a caminar por Suruc los primeros días de mi estadía y todas las tardes se quedaba un rato en Amara para acompañarme. Amara es un centro cultural municipal donde se hospedan periodistas y fotógrafos extranjeros que llegan para cruzar a la zona de guerra: voluntarios y voluntarias de otras ciudades, pero también viven pibes y pibas de Kobane.

Ellos y ellas se encargan de la limpieza, aunque todos ayudamos. Después de que Slava se fue esperé un rato para cenar y decidí acostarme temprano.

Al fin, el cruce

Antes de ir a la cama me conecté a Internet y cuando me estaba acomodando para dormir, creyendo que esa noche no pasaría, apareció la hermana de Doctor Kurdu, diciéndome que me prepare para cruzar “al lugar cercano”. 

Esta mujer de mediana edad, vestida siempre con atuendo típico de árabes y con apariencia de ama de casa es, en realidad, una profesora que nació, vivió y trabajaba en Kobane, y junto a otro compañero, responsable de coordinar el paso de un lado al otro de la frontera.

El cruce fue lo más parecido a lo que he visto en varias películas. Del Centro Cultural salimos dos, una fotógrafa sueca y yo; tres compañeros nos pasaron a buscar en una camioneta, dos que había visto antes. Serían más o menos las 21 cuando dejamos la ciudad rumbo a la aldea próxima a la frontera.

Apenas llegamos nos indicaron que teníamos que esperar junto a quienes hacen la vigilia por Kobane desde el inicio de los ataques, a escasos 300 metros del límite con Siria y a unos 200 del destacamento del ejército turco. Hacía mucho frío y con la sueca nos arrimamos a las fogatas. Los varones nos cedieron un lugar cerca del fuego donde estuvimos hasta cerca de la medianoche, cuando los mismos compañeros nos fueron a buscar para guiarnos hasta una mezquita.

Allí todo estaba preparado para esperar: colchonetas, frazadas, estufas y té caliente. Nos dijeron que si podíamos dormir; yo lo intenté, pero no pude. Había al menos unas veinte personas, la mayoría varones jóvenes… supuse que serían combatientes. Cada tanto venían a buscarlos y los llevaban en tandas de dos o cuatro.

Cuando habían pasado dos horas nos señalaron a la sueca y a mí. Afuera esperaba una combi chica con doce ocupantes. Partimos en dirección contraria al cruce con Kobane, hicimos media hora con las luces encendidas, hasta que el conductor las apagó y aminoró para transitar por un camino sinuoso y oscuro, llegando a una zona de sembradíos.

Frío, humedad, mucho barro y estrellas

Durante el trayecto miré todas las estrellas que mi campo visual podía alcanzar, porque era una noche sin luna. Hacia mucho frío y la humedad se sentía al respirar y en la piel; había llovido el día anterior y la tierra del campo estaba recién removida para una nueva siembra.

Estuvimos esperando detrás de unos árboles aproximadamente quince minutos o un poco más. No debíamos hablar ni hacer ruidos y teníamos que emprender la caminata unos detrás de otros, en fila. Cuando dieron la orden, me ubiqué detrás de la sueca, adelante iban los cuatro que iniciaron la marcha.

Con los dos primeros pasos sobre el suelo fangoso sentí la humedad del barro cubriendo mis borceguíes y ascendiendo por la botamanga del jean, hasta poco antes de la rodilla. Desde ese instante sólo pude concentrarme en cada paso, haciendo mucho esfuerzo para no trastabillar ni caer por el peso del barro, que me obligaba a levantar los pies y las piernas con una carga adicional de por lo menos 5 kilos.  

Fueron 150 metros muy largos y, por un instante, mis pensamientos retrocedieron a la adolescencia cuando corría carreras de resistencia, intentando rescatar de mi memoria el ritmo de respiración que debía sostener para aliviar el cansancio. Una vez que atravesamos este terreno tuvimos que caminar para llegar al primer alambrado que separaba Suruç con Kobane.

Estuvimos esperando unos minutos, en frente, atravesando un terreno de pastos cortos y suelo empedrado, un alambre con puntas y enrollado que se extendía a lo ancho y hasta donde se podía ver… había que caminar sin correr y pasar rápido.

Llegando a la fosa que construyó Erdogan

Dos cayeron enredados adelante mío, otros dos atrás. La sueca caminaba al lado y nos sosteníamos de la mano, ella quedó enganchada con las puntas de los alambres, pero nunca se soltó de mi mano. Sin pensarlo, con un fuerte tirón la ayudé a romper el pantalón de nylon -tipo jogging- para continuar cruzando.

Después corrimos agachadas hasta llegar a la fosa que ordenó cavar el presidente turco Erdogan para impedir que el pueblo kurdo cruce a combatir al ISIS. Una especie de zanjón, con poco agua, pero construido sobre tierra pedregosa, lo que facilitaba no tanto la bajada sino la subida. Una vez que salimos, quedaba todavía el segundo alambrado, que parecía más nuevo que el anterior y sin huecos para pasar.

Los dos compañeros que traían una tabla desde que bajamos de la combi, la tiraron sobre el alambrado como puente. Uno de ellos cayó hacia un costado al subi, debido al balanceo de la tabla sobre la espiral con puntas, enganchando sus piernas y un brazo.

Inmediatamente otro compañero sacó una tijera grande y cortó sus ropas. Después ayudaron a sostener la tabla desde los dos extremos, aunque igual continuaba inestable y no alcanzaba a formar una brecha para despejar los espirales de puntas que volvían a adoptar su forma original sobre la madera.

Pasaron dos y se enredaron, el tercero pasó bien y cuando llegó mi turno me enredé y caí lastimándome la mano; pero pude zafar desenganchándome el alambre de la pierna fácilmente. La tela del jean y el barro me ayudaron.

¡Llegamos!

¡Ya estábamos en Kobane! Caminamos veinte minutos en sentido contrario al que salimos y por el costado de la alambrada. Nos dimos cuenta que habíamos llegado por los montículos de formas fantasmagóricas que se divisaban sólo cuando estábamos a escasos metros. Eran montañas construidas con los escombros de lo que habían sido casas, edificios, autos, camiones, silos y troncos de árboles.

Después de andar medio a tientas entre los montículos producidos por las explosiones, divisamos una combi más chica que la anterior, donde entramos amontonados y amontonadas. En la medida en que íbamos avanzando -despacio y por un corredor entre los escombros y los pozos- nos fueron dejando en distintos lugares. La sueca y yo, que éramos las únicas mujeres, quedamos en un primer piso de un edificio semidestruido.

La compañera que nos abrió la puerta tardó en despertarse -sería las cinco de la mañana- nos acompañó hasta una habitación alumbrando con su linterna. Antes de entrar nos sacamos lo borceguíes y el pantalón. La camarada de YPJ -Unidades de Defensa de las Mujeres- nos alcanzó un par de jeans y tiró una colchoneta con frazadas para la sueca cerca de otras tres colchonetas donde dormían tres combatientes.

Con algunas señas me indicó que ocupara su cama en el piso, porque tenía que levantarse, le agradecí y me acosté tapándome con las dos frazadas. Estaba helada y sentía el frío desde la cabeza a los pies, pero la cama estaba calentita y no tardé en dormirme.

El ruido de las primeras bombas… 

Me despertó un fuerte bombazo que sonó cerca, mientras las compañeras y la fotógrafa seguían durmiendo. Miré la hora y eran las seis y media; ya a no pude dormir, pero me quedé al abrigo de las frazadas… después vinieron más explosiones, cuatro o cinco.

Entonces la misma compañera que nos abrió nos indicó que nos levantemos y abriguemos; lo mismo que hicieron las otras guerrilleras. No había tiempo para buscar nuestras cosas, la indicación fue salir rápido y lo hicimos. Quedaron en el edificio las mochilas, el pantalón roto de mi compañera de viaje y mis jeans embarrados.

En la calle nos esperaba otro compañero de las YPG  -Unidades de Defensa del Pueblo- junto a un fotógrafo belga que cruzó con nosotras. Nos guió hasta otra casa más en el centro de Kobane, cruzando varias calles con barricadas en cada cuadra, que más adelante se iban espaciando hasta llegar a las que estaban despejadas y sólo atravesadas por algún vehículo.

Llegamos a una zona con casas bajas, la mayoría íntegras o poco destruidas. Entramos en una donde dormían periodistas, entre los cuales estaba mi amigo Reber, un documentalista holandés que cinco días después y ya de regreso en  Suruc, sería levantado por la policía turca, detenido y golpeado duramente, por lo que posteriormente debió ser hospitalizado.

Era el 22 de diciembre. Desayunamos con ellos y fue la última vez que estuve con la sueca. Al rato me vinieron a buscar del hospital, a muy pocas cuadras del lugar en un edificio antiguo de tres pisos íntegro, salvo por los vidrios de las ventanas y puertas, que estaban totalmente rotos.

En el hospital de campaña

Allí solo usaban el subsuelo, con dos habitaciones grandes acondicionadas como salas de atención, cada una con tres camillas, una cocina con mechero de una sola hornalla y tres habitaciones más -dos dormitorios y el estar de los médicos- yo compartí el dormitorio con Zozan y Fatma, dos enfermeras.

Cuando llegué terminaban de suturar una herida grave de una compañera de YPJ. Mientras tanto sus camaradas, que esperaban impacientes con las armas al hombro, entraban y salían y los médicos hablaban entre sí y con ellos y ellas.

El jefe de los doctores es un hombre joven, de no más de 40 años. Desde el día que lo vi por primera vez nunca dejó de cargar su pistola, que sostiene con una correa ceñida a la espalda. Así atiende, come y duerme. Los médicos son ocho, dos enfermeras, dos enfermeros, una instrumentadota que cumple la misma función y dos compañeros que llevan registros, hacen de camilleros, enfermeros o farmacéuticos.

Además esta Linda, una vecina esposa de un trabajador que se sumó a la resistencia, quien ayuda y muchas veces prepara comidas en su casa para convidar en el hospital. Almorcé con los médicos, todos varones que hablan kurdo, árabe y alguno el turco. Me agradecieron en su idioma e hicieron preguntas acerca de qué es lo que se conoce en América sobre Kobane y la lucha del pueblo kurdo.

No habíamos terminado de comer cuando comenzaron a escucharse muy cerca nuevos bombardeos. Mucho más, tendiendo en cuenta que estaba acostumbrada a escucharlos desde una distancia mayor, en Suruc. Después de unos minutos sonaron ráfagas de artillería pesada; me dijeron que eran los Peshmergas, los kurdos de Irak enviado por el líder de esa región, Barzani.

La política de este aliado de los yankis, había quedado expuesta cuando la opinión pública vio como su ejército abandonaba al pueblo Yazidí, permitiendo que el ISIS cometiera un genocidio, mientras que las YPG-YPJ acudían en su defensa. La presión popular terminó obligándolo a mandar tropas para apoyar a Kobane. 

Como a las 18, ya entrada la noche, uno de los médicos de YPG me llevó a una casa donde guardaban reposo algunos heridos. En el camino nos cruzamos con una especie de compañía, cerca de veinte hombres y mujeres, que se dirigían al frente de batalla. ¡Él los saludo y les dijo a los gritos que yo era argentina, que venía de la tierra del Che Guevara!

En esa casa ayudé a curar a varios milicianos de las YPG, la mayoría con lesiones de importancia, pero que evolucionaron bastante bien. Mientras sacaba vendas y eventualmente puntos, desinfectaba y aplicaba antibióticos para volver a vendar, ellos cantaban y hacían chistes.

Al terminar me ofrecieron café turco, que se bebe sólo un sorbo en un pequeño posillo y se pasa en ronda, como el mate. Cené con ellos y después de escuchar nuevas canciones nos despedimos para volver al hospital… los volvería a ver dos días después.