martes, 19 de agosto de 2014

Nestora y Mirelles, símbolos de la lucha contra las narco mafias. Reproducimos texto editado por el Partido Obrero Socialista de México.


El gobierno federal cumplió sus amenazas al detener y encarcelar a José Manuel Mireles  y a 80 de sus compañeros autodefensas. Lo hizo justo cuando se aprestaban a tomar el puerto de Lázaro Cárdenas, bastión de los delincuentes del cartel de los Caballeros Templarios y eje estratégico para la exportación del hierro y otros minerales  que el crimen organizado se roba, desde hace años y con total impunidad, para venderlos a China.
 
El robo de minerales ocurre a través del despojo a las comunidades de los estados de Michoacán, Jalisco y Colima y le dio ganancias mal habidas a los templarios del orden de 1000 millones de dólares en cinco años.
 
No es casualidad que el “comisionado”  Alfredo Castillo, procónsul de Peña Nieto en Michoacán, les marcara el alto a Mireles y a sus compañeros: ¡Justamente cuando las Autodefensas Michoacanas estaban por asestarle un golpe de muerte al imperio económico templario, la burguesía mexicana puso el grito en el cielo!
 
Algunas de las mentes más lúcidas de México han denunciado  la “sociedad de ayuda mutua” que  establecen, de manera natural,  el crimen organizado y la burguesía mexicana: la narcoviolencia le sirve al capitalismo por que despeja el camino a las transnacionales mineras al aterrorizar a la población, obligándola a desplazarse y a abandonar los territorios apetecidos, ricos en mineral.  
 
Al mismo tiempo,  con el manído cuento del “combate al narcotráfico” el Estado de los capitalistas  justifica la militarización del territorio nacional que tanto  atemoriza al pueblo para  que se ejerza, sin ningún miramiento, la represión más brutal en  contra de los pueblos indígenas, contra el EZLN, en contra de los trabajadores, los maestros de la CNTE, los pobres y sus líderes. 
 
¡El crimen organizado y el gobierno de México son familia! ¡Son una sola y la misma cosa! Además, la inseguridad y el dominio de los delincuentes continúan en vastas regiones del país, donde las autoridades son incompetentes para enfrentar a los criminales o son sus cómplices.  
 
Apenas el 30 de junio el diario Reforma consideró como su noticia más importante la formación en Tlalnepantla (prácticamente dentro de la ciudad de México), de un grupo de autodefensa que cuenta con el apoyo de más de 600 vecinos.  
 
La organización armada de la población continúa y el apresamiento de Mireles, el mantenimiento en prisión de la comandante de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, Nestora Salgado, y de otros autodefensas y comunitarios es la respuesta del gobierno para detener la acción independiente del pueblo.
 
El gobierno de Peña Nieto aborrece a las Policías Comunitarias de los Pueblos Indígenas y  Autodefensas que han surgido en la mayor parte del territorio nacional. Ya pronto no le alcanzarán las mazmorras para encerrar a los hombres y mujeres valientes y dignos que se atreven a enfrentar la ignominia y los abusos de un narcogobierno vendepatrias. 
 
 
Ayer Nestora Salgado y sus compañeros de la  Policía Comunitaria del Estado de Guerrero fueron encarcelados. Hoy están en la cárcel José Manuel Mireles Valverde y sus compañeros Autodefensas de Michoacán.
 
 
Es deber de todos defender a estos mexicanos y mexicanas rebeldes y nobles. No debemos permitir que el gobierno siga ensañándose en contra del pueblo y sus líderes. Es por ello que convocamos a unificarnos por la libertad inmediata e incondicional de José Manuel Mireles, Nestora Salgado y todos sus compañeros presos políticos.
 

miércoles, 13 de agosto de 2014

El Sionismo, una larga historia contrarrevolucionaria

Los judíos no son una raza, sino descendientes de un “pueblo clase” que fue creciendo y desarrollándose en sociedades previas al capitalismo alrededor de actividades comerciales, como los fenicios y los lombardos. La religión les dio una gran cohesión social.  

Con la llegada del capitalismo los sectores más poderosos -como Rothschild o Hirsh- se acomodaron rápidamente dentro de la burguesía imperialista, mientras que los sectores más plebeyos se incorporaron al proletariado y la pequeña burguesía baja europea y de otros países.  

Allí comenzó una pelea por el liderazgo de los sectores populares entre la izquierda revolucionaria -que les ofrecía una perspectiva socialista- y el sionismo que les proponía “huir del peligro subversivo” y las masacres perpetradas por los antisemitas, emigrando a las tierras bíblicas.  

Según el sionismo constituían un “pueblo sin territorio” que debía marchar hacia un “territorio sin pueblo”. Inglaterra se hizo cargo ofreciéndoles la colonización de Palestina, a través de la declaración del ministro de relaciones exteriores Balfour en 1917.  

Cuando finalizó la Primera Guerra los imperialistas se repartieron las posesiones de los derrotados –alemanes, austríacos y turcos- dejando a Palestina en manos de Inglaterra, que promovió la emigración de colonos judíos para usarlos como fuerza de choque, empleados y gerentes de sus empresas. 

Los sionistas organizaron las bandas fascistas Haganá, Stern e Irgun y la central obrera racista Histadrut para combatir a los palestinos, derrotándolos luego de la huelga general de 1936 -que duró seis meses- y un largo proceso de luchas que culminó en 1939. 

Cuando finalizó la Segunda Guerra y EE.UU. se transformó en dueño del mundo los sionistas se aliaron con los yanquis y estos -junto a los rusos- les garantizaron la partición de Palestina el 14 de mayo de 1948. Los árabes denominan al 15 de mayo como Nakba o “catástrofe”. 

Limpieza étnica y fascismo 

Con la Nakba se profundizó la expulsión de los palestinos, que en 1949 eran más de un millón viviendo en campos de refugiados de los países árabes. Para consumar esta política, denominada de “transferencia”, las bandas judías asesinaron a miles. 

Además usaron dos leyes, la de “propiedades de las personas ausentes” y la del “retorno”. Con la primera confiscaron los bienes de los que huían debido a las persecuciones y con la otra hicieron “retornar” a miles de judíos que nunca vivieron en Palestina para hacerse cargo de las posesiones de los “ausentes”.   

Esta política es como la que proponía uno de los ideólogos del colonialismo británico -Cecil Rhodes- quien decía que la “mejor manera de solucionar los problemas de los pobres era llevándolos a África para explotar a los nativos y ocupar sus tierras”. 

La OLP y los acuerdos de Oslo

Luego de la derrota de 1939 el pueblo palestino continuó resistiendo y en 1964 puso en pie la Organización para la Liberación de Palestina, una coalición de movimientos considerada por la Liga Árabe como la “representante legítima del pueblo palestino”.  

Su programa planteaba la destrucción del Estado de Israel con la “lucha armada”, el retorno de los refugiados y la autodeterminación de los palestinos, adoptando después la idea de fundar un estado propio laico, democrático y no racista en territorios que van desde el Río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.  

En 1993 su líder Yasser Arafat traicionó este programa aceptando al estado sionista a cambio de que este reconociera a su organización; iniciando así los Acuerdos de Oslo que terminaron beneficiando a Israel, que se quedó a cargo de los asuntos exteriores, la defensa nacional, las fronteras y la seguridad de Cisjordania y la Franja de Gaza. 

En Oslo se consensuó la creación de un autogobierno -la Autoridad Nacional Palestina- transfiriéndole algunos poderes y controles sobre Cisjordania y Gaza, como la educación, cultura, salud, bienestar social y el turismo. 

La traición de Arafat y el proceso de corrupción de la OLP manejando la Autoridad Palestina, facilitaron el avance de los grupos islamitas como Hamas, que ganó las elecciones en la Franja de Gaza.  

Intifadas y nueva derrota del ejército israelí

La primera Intifada fue el levantamiento de 1987 en Franja de Gaza y Cisjordania que empujó a los dirigentes de la OLP a negociar los acuerdos de Oslo. La segunda, que comenzó en 2000 fue un largo proceso que culminó con la derrota del ejército sionista en 2006 en Líbano, por parte de Hesbollah.

Ocho años después el heroísmo del pueblo de la Franja de Gaza desató un nuevo levantamiento en Cisjordania, que conmocionó a millones de personas de todo el mundo que ganaron las calles para repudiar a los sionistas en las principales capitales del mundo. 

La retirada del ejército israelí, que según los propios analistas judíos significa una “derrota” porque no pudieron conseguir sus principales objetivos -acabar con las milicias y amedrentar a los palestinos- se logró gracias a una combinación explosiva entre la resistencia armada de los gazatíes y las poderosas movilizaciones mundiales.
 
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domingo, 10 de agosto de 2014

¿Por qué el régimen iraní no apoya a Hamas y las milicias de la Franja de Gaza?

 
 
Según lo expresa el periódico iraní Tehran Times “Empresas de Austria, China, Alemania, Italia y Japón están negociando la posibilidad de invertir en distintas zonas de libre comercio propuestas por el gobierno de Irán”.

Los jerarcas de ese país han salido a ofrecerles a los monopolios imperialistas grandes incentivos, como 20 años de excepciones impositivas o la posibilidad de contar con todo tipo de prerrogativas a nivel aduanero. (Datos obtenidos de la Cámara de Comercio Iraní).  

Según esta misma cámara el “acontecimiento más significativo de estos últimos meses ha sido la gran afluencia de capital externo gracias al progreso de la macroeconomía y de las negociaciones nucleares con los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, principalmente EE.UU.”.

El acuerdo -que acabó con el bloqueo comercial de años- se firmó a cambio del compromiso iraní de “portarse bien”. Por esa razón Hesbollah, que responde a los designios del gobierno persa, no tiró un solo tiro en contra del ejército sionista mientras duraron los enfrentamientos en la Franja de Gaza.

Las declaraciones del comandante de la Guardia Revolucionaria del lunes 4 de agosto -varias semanas después de comenzados los ataques- son una bofetada a los mártires gazatíes: ¡El general Mohammad Ali Jafari aseguró estar listo para apoyar la resistencia palestina!

El mérito de las milicias palestinas es tremendo si se considera que además de luchar contra el cuarto ejército del mundo, EE.UU. y el gobierno egipcio que les cerró las fronteras, fueron boicoteadas por quienes dicen ser aliados, como el gobierno de Irán.  

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jueves, 7 de agosto de 2014

Jornada internacional de repudio a los crímenes del Estado de Israel el sábado 9 de agosto.

El horror no se puede describir con palabras en Gaza bajo la invasión, los bombardeos y el continuo asedio del ejército fascista de Israel. Se han agotado los suministros médicos, casi no hay agua potable y escasean los alimentos.

La cifra de muertos asciende a 1.813 personas asesinadas (398 niños, 207 mujeres, 74 ancianos) además de 9.370 personas heridas (2.744 niños y niñas, 1750 mujeres, 343 ancianos). Casi todas las víctimas eran civiles indefensos.

Los hospitales, ambulancias y personal médico han sido atacados y bombardeados mientras llevaban a cabo su trabajo. Se ha asesinado a médicos, enfermeros y personal sanitario mientras atendían a los heridos. La aviación israelita bombardeó escuelas y dependencias de las Naciones Unidas donde sólo había niños y mujeres refugiados, masacrándolos.

Esta es la tercera masacre que padece el pueblo de Gaza en seis años. Y cuando no se los masacra, están bajo asedio permanente, en un gigantesco campo de concentración impuesto por el estado fascista de Israel, donde viven, hambreados y hacinados casi dos millones de personas.

Se mata a tiros a los pescadores si se alejan más allá del límite de 3 kilómetros impuesto ilegalmente por Israel. Se dispara a los agricultores cuando recogen sus cosechas en una zona limítrofe impuesta unilateralmente por Israel. Desde 2006 Gaza se ha convertido en la mayor prisión al aire libre, el campo de concentración más grande e ignominioso de la historia moderna.

Ahora, a pesar del alto al fuego, no se permite el ingreso de medicinas, alimentos ni agua potable a la sitiada población. Israel masacra palestinos mientras las naciones "civilizadas" miran para otro lado, mientras la ONU se limita a emitir tibias declaraciones de rechazo y a calificar como "guerra" lo que no es otra cosa que una masacre.

Son cómplices de los genocidas, son sirvientes de los fascistas de Israel, de sus medios de prensa poderosos y de sus banqueros. Pero los pueblos del mundo salen a las calles a repudiar a los asesinos y a sus cómplices. Los israelitas ya no engañan a nadie. Hoy el nombre de "Israel" está asociado a la barbarie, al crimen atroz, a la tortura y al saqueo. Y así será recordado.

Nos sumamos a ésta JORNADA INTERNACIONAL DE REPUDIO A ISRAEL Sumamos nuestra voz indignada a la de millones de hombres y mujeres libres y demócratas en todo el mundo que señalan a los fascistas israelitas como genocidas y que exigen el fin de la salvaje agresión al pueblo palestino.

¡Exigimos al gobierno de Cristina Fernández la inmediata ruptura de relaciones con Israel! ¡Exigimos el cese de cualquier acuerdo comercial con los asesinos! Exigimos Tribunales Internacionales que juzguen a éstos nuevos nazis!¡Exigimos que se acabe este crimen sin precedentes contra toda la humanidad, cometido con la complicidad y el apoyo de nuestros propios gobiernos! ¡Exigimos el fin del bloqueo y la ocupación!

FEDERACION ARGENTINO-PALESTINA, ASAMBLEAS DEL PUEBLO, CONVERGENCIA POR UN PARTIDO DE LOS TRABAJADORES, OLP (Organización Libres del Pueblo), CLNS (Convocatoria por la liberación Nacional y Social), MONAFE, MOVIMIENTO LA VOLUNTAD, ASAMBLEA DE SAN TELMO.

El sábado realizaremos una radio abierta desde las 17 horas en adelante en Callao y Corrientes, CABA
 

 

martes, 5 de agosto de 2014

Palestina, una causa que debe ser de todos los trabajadores y el pueblo

Los trabajadores y el pueblo debemos preocuparnos y luchar contra el Plan de Ajuste y Saqueo de Cristina, que se intensificará luego de las negociaciones con los fondos buitres, ya que de allí surgirá un mayor endeudamiento y -como siempre- estas deudas las terminaremos pagando los de abajo con hambre, sudor y lágrimas.

¡Cómo no preocuparnos si de esto, que está pasando en las oficinas de un juez de New York en los Estados Unidos, dependen nuestros salarios, nuestros puestos de trabajo, nuestras conquistas laborales e incluso la propia preservación del medio ambiente…

Desde la CPT decimos que también debemos involucrarnos con otro drama que sucede a tantos miles de kilómetros -pero en Medio Oriente-, la masacre que están perpetrando contra los palestinos de la Franja de Gaza. ¡Un pueblo que resiste heroicamente a pesar de la tremenda desigualdad militar con el ejército de Israel, el cuarto más poderoso del mundo!

 ¡Cómo no involucrarnos y no explotar de bronca viendo y sintiendo que cientos de mujeres, niños, ancianos y hombres palestinos están siendo masacrados por la maquinaria militar del Estado Sionista, armado hasta los dientes por el imperialismo yanqui y europeo!

¡Cómo no exigirles a todos los que dicen que están luchando por nuestros intereses obreros y populares -como los dirigentes sindicales, barriales y estudiantiles- que hagan algo para ayudar al pueblo heroico y mártir de la Palestina!

Ellos y ellas, como todas las personalidades y organizaciones de derechos humanos, democráticas y de izquierda tienen que coordinar esfuerzos para poner ayudar a que esta causa justa triunfe.

Mientras dure la contienda -ojalá que pocos días- debemos transformarnos en Patriotas de la Patria Palestina, de la victoria de sus milicianos y de su pueblo, ya que triunfan ganaremos todos los que enfrentamos las injusticias de este sistema capitalista y debilitaremos a nuestros enemigos en común: los imperialistas, que son los verdaderos dueños del mundo.

Existen condiciones excepcionales para que ganen los palestinos: ¡Cómo no haberlas con un pueblo que combate con tanto heroísmo en esa “ratonera” que es la Franja de Gaza; cómo no haberlas si son millones los/as que han salido a solidarizarse en todo el mundo!

Hoy nada es más importante que esto, nada puede ser más significativo que la unidad a favor del pueblo palestino que reclaman las estas circunstancias. Hoy nada justifica las mezquindades y la división de quienes dicen estar de este lado de la trinchera.

¡Si no nos unimos y coordinamos para aportar nuestra parte en esta guerra, los pibes y las pibas de la Franja de Gaza lo pagarán aún más caro y los fascistas de Israel se darán el gusto de cantar -como ya lo están haciendo, pero con mucha más fuerza- que "no hay escuelas porque ya no hay chicos en la Franja de Gaza!

¡En nuestras manos está el futuro de cientos de miles de chicos y chicas de ese rincón del mundo, un futuro que para ser venturoso depende de la derrota del fascismo, que si logra una victoria luego irá por otros pueblos, como el nuestro!

miércoles, 23 de julio de 2014

Todos a la cancillería para exigir la ruptura de relaciones con el estado fascista sionista de Israel

 
El ejército fascista de Israel está lanzando una salvaje ofensiva militar sobre la Franja de Gaza, asesinando a decenas de niños, ancianos y mujeres de ese territorio de apenas 360 kilómetros cuadrados y más de 1,8 millones de habitantes. /  La excusa es similar a la que esgrimieron durante 2008 y 2012 cuando acribillaron a más de 1600 palestinos.

Las milicias palestinas están defendiéndose heroicamente y lanzando cohetes, que al lado del poder bélico de Israel se asemejan a la honda que usó David para pelear contra Goliat. /  ¡Nos ubicamos en la trinchera del pueblo agredido, que tiene todo el derecho a pelear por sus territorios ancestrales, ocupados por la burguesía sionista para construir un estado artificial al servicio de sus negocios y los del imperialismo yanky!

Este enclave, similar al de los ingleses en Malvinas, tiene además el objetivo de atacar a los pueblos que luchan por su liberación. ¡Los verdaderos terroristas están en las oficinas del Estado de Israel y de la Casa Blanca…! /  Sin depositar confianza en las organizaciones políticas que gobiernan los territorios palestinos -Hamas, Hesbolah, Al Fatah, etc.- llamamos a movilizar el viernes 25 a la Cancillería para exigir la inmediata ruptura de relaciones con el estado sionista de Israel.

Vamos a acompañar a las organizaciones palestinas, que tuvieron el valor de repudiar las declaraciones del gobierno nacional -igualando los crímenes sionistas con la resistencia palestina- y exigen el retiro del embajador argentino de Israel y otras medidas progresistas como la ruptura de los tratados comerciales entre ambos países. / Vamos por eso y para exigirle al gobierno que rompan todas las relaciones diplomáticas y económicas con el sionismo.

Fuera las manos del Sionismo de Franja de Gaza /  viva la lucha palestina / ruptura de relaciones y boicot al estado de Israel  /  destrucción del estado fascista y creación de un estado palestino laico, democrático y no racista   

Todos a la Cancillería el viernes 25 a partir de las 15.30 hs, Santa Fe y Esmeralda

Reportaje a Vitor Rittmann, secretario general del sindicato de correos de Porto Alegre, invitado a la conferencia de Convergencia por un Partido de Trabajadores

Reportaje a Vitor Rittmann, Secretario General del SINTECT, sindicato de trabajadores del correo de Río Grande do Sul y militante del MRS, Movimiento Revolucionario Socialista de Brasil.

¿La derrota de Brasil influyó en el estado de ánimo de las masas?
 
El futbol en nuestro país, como en la Argentina, juega un papel importante entre los trabajadores y el pueblo pobre. No solo porque todos juegan a este deporte, sino porque además el “espectáculo” futbolístico sirve como herramienta de contención de la bronca y las luchas. Sin embargo este campeonato no movió a las multitudes con tanta pasión como había ocurrido años atrás en otros mundiales, donde todo el mundo se conmovía frente a cada uno de los partidos en los que jugaba Brasil.

Más allá de que la mayoría “torce” -hincha- por el equipo nacional, hay por un lado mucho escepticismo y por el otro odio por los fastuosos gastos que se realizaron en obras que no servirán para cambiar la vida de la gente más humilde. En ese sentido la derrota humillante frente a Alemania amplificó esta situación, alentando a los trabajadores y el pueblo a seguir peleando y cuestionando las políticas del gobierno.  

¿Hay continuidad entre las luchas de junio/julio de 2013 y las actuales? 

Las movilizaciones multitudinarias de esa época, que comenzaron por la cuestión del transporte detrás de la consigna “Passe Livre” abarcaron después otras reivindicaciones, como mayor presupuesto para educación, contra la criminalización de las protestas y otras demandas específicas de los distintos gremios, como salarios y mejores condiciones de trabajo.

Aunque las luchas de 2014 no son tan masivas como las de 2013, desde nuestro punto de vista están adquiriendo un carácter mucho más progresivo porque involucran la mayoría a trabajadores organizados en sus sindicatos. Esto plantea la perspectiva de poner a la burocracia contra la pared e imponer una huelga general superior a los paros del año pasado. 

¿En este contexto cómo se ubican los partidos de izquierda?   

Es importante decir que las jornadas de junio/junio tuvieron, en los hechos, un carácter “espontáneo” que encontró desprevenida a la mayor parte de las organizaciones de izquierda, las que terminaron sumándose al proceso cuando este ya había ocupado las calles. Este año los partidos más importantes, como el PSTu y el PSol están más volcados a la agenda electoral de régimen que al impulso de las luchas, ya que las elecciones presidenciales se realizarán en el mes de Octubre.

El PSTu, que dirige la CONLUTAS -central obrera minoritaria- y más de cien sindicatos en todo el país, rechazó en la última reunión de coordinación nacional de este organismo la consigna de la Huelga General

Las organizaciones que estuvimos más metidas en estos procesos hemos crecido dentro de la vanguardia obrera y popular. Nuestro partido, que viene de una fusión con sectores que rompieron con el PSTu y PSol, logró estructurarse varias provincias del país. 

¿Cúal es la política del MRS para la actual situación?  

Nuestro partido impulsa con todo las luchas parciales reivindicativas y, desde ese lugar plantea la necesidad de construir la Huelga General para derrotar el Plan de Dilma, ya que más allá de la política de los “pelegos governistas” -burócratas oficialistas- que dirigen la mayoría de los sindicatos existe, debido a la cantidad y radicalización de las luchas, una tendencia a la unificación y centralización de las mismas.
 
El MRS pretende ser un factor conciente de esa tendencia. Un ejemplo fue la huelga de los Rodoviarios -colectiveros- de Río de Janeiro, que pararon contra la decisión de su sindicato, provocando así la huelga de otros rodoviarios en otros estados. Esta huelga aconteció antes del paro de los metroviarios -trabajadores del subte- que amenazó con parar el servicio durante el campeonato de futbol.

¿Cómo ven ustedes la situación internacional?

Estamos convencidos, igual que ustedes, que existen condiciones excepcionales para la revolución y los revolucionarios debido a la crisis brutal que golpea al sistema capitalista, las grandes luchas que recorren el mundo y la debilidad de las burocracias que ya no pueden contener al movimiento de masas como antes.
 
En ese contexto desde el MRS hemos tratado de tomar contacto con otros procesos viajando a Egipto, Europa y Túnez y, fundamentalmente, construyendo aquí en el Cono Sur latinoamericano la Corriente Revolucionaria Internacional junto a los compañeros que de CS primero y del CCUR después. Más allá de las debilidades que hemos tenido en relación a esta construcción, hemos viajado a la conferencia de unificación del CCUR para reafirmar esta política que surge de la necesidad de la clase trabajadora que para derrotar al sistema capitalista debe pelear de manera internacional. 
 

jueves, 5 de junio de 2014

Disculpa Neymar...

 
Estos meses vienen atosigándonos con noticias acerca del mundial o relacionadas con el mundillo futbolístico/mediático que rodea a este gran negocio capitalista. Desde los grandes “problemas” que ocasionaría la no convocatoria de Carlitos Tevez hasta el escándalo provocado por Julio Grondona, que se quedó dormido en la presentación de la selección, pasando por estupideces mayúsculas como las peripecias de Wanda Nara con su novio futbolista.

Este tipo de “noticias”, sumadas al chovinismo desenfrenado de los monopolios internacionales, que están editando todas sus propagandas “argentinizándose”, son maniobras dirigidas hacia los trabajadores para que quiten su atención de los problemas provocados por el ajuste.

Pero también, una cortina de humo para ocultar el ataque furibundo que están sufriendo las masas brasileras de manos de Dilma Roussef, quien -como Cristina- está yendo con los “tapones de punta” contra los salarios, las conquistas y el nivel de vida de los trabajadores y el pueblo.

Desde el año pasado en que estallaron grandes luchas en Brasil por el “pase libre” en el trasporte público de pasajeros, está desarrollándose un enorme proceso de luchas que cuestionan el “modelo” ajustador y saqueador del gobierno brasilero, que privilegió la financiación de estadios gigantescos y los negocios de los empresarios de la construcción, en vez de resolver los terribles problemas de salud, educación o el acceso a la tierra y la vivienda.

El desalojo de favelas enteras, dejando en la calle a miles de pobladores, de manera de presentarles a los turistas las más bellas postales, está causando una gran indignación. A tal punto que en un país “futbolero” por excelencia ya existen millones de personas que se oponen a la realización del campeonato.

Ese contexto está empujando a la poderosa clase obrera y a la juventud a ponerse en pie de guerra contra el ostentoso despliegue de negocios, droga y prostitución: huelgas del transporte, las fuerzas de seguridad y la docencia que van de la mano de movilizaciones organizadas detrás de la consigna “No va a haber Mundial” -Não vai ter Copa- y por más inversión en salud, educación y transporte público.

El plan de Recolonización, que Dilma pretendía profundizar durante el mundial, está estallando en manos de sus promotores, como lo expresa una canción compuesta por Edu Krieger: “Estoy cansado de ver a nuestro pueblo consumiéndose poco a poco en los programas de la televisión. Mientras la FIFA se preocupa con patrones somos guiados por ladrones que juegan sucio para ganar. Disculpa Neymar, pero en esta Copa no hincho por ustedes".

El imperialismo yanky y europeo junto a Putin contra la revolución ucraniana

 
En 2013, cuando el ex presidente Yanukóvich decidió rechazar un tratado de ingreso a la Unión Europea, explotaron enormes movilizaciones con epicentro en Kiev, capital de Ucrania. Luego de meses de enfrentamientos cayó su gobierno y asumió Alexander Turchínov del partido nazi-fascista Patria.

Días atrás Turchínov fue reemplazado por el ganador de las elecciones, el multimillonario Petró Poroshenko, quien apenas tomó el cargo planteó la necesidad de “acabar con la guerra en las regiones insurgentes de Donetsk y Lugansk”.

Para este multimillonario, dueño de una fábrica de chocolate, la “guerra” significa la liquidación de los procesos de lucha y autodeterminación que se están desarrollando en las provincias del este, ya que constituyen la vanguardia de un proceso revolucionario que recorre al conjunto del país.

Poroshenko pretende de esa manera continuar la política de su antecesor, que envió tropas para recuperar esos territorios, independizados mediante referéndums, y armó bandas fascistas para acabar con las luchas obreras de allí y del resto de Ucrania.
 
Cuenta para eso con el ejército y los fascistas, pero también con el apoyo del presidente ruso Putin, quien luego de anexar Crimea -sede de una poderosa flota-, decidió retirarse de la contienda y pactar con EE.UU., las potencias europeas y el régimen de Kiev.

Fue así que en una reunión realizada el 17 de Abril en Ginebra la diplomacia rusa, estadounidense, europea y ucraniana declaró la clara intención de “desarmar a los grupos ilegales”, o sea a las milicias antifascistas y a los trabajadores en lucha.

Todos están jugados a aplastar la ola de huelgas de los mineros y metalúrgicos del este que reclaman aumentos salariales, exigen armas para combatir a los nazis y se han declarado enemigos de los burgueses y oligarcas “pro-occidentales” y "pro-rusos”.

Este proceso es tan avanzado, que varios intendentes de algunos distritos de las regiones autonomizadas de Donetsk y Lugansk han resuelto expropiar a los capitalistas, apoyándose para eso en las asambleas populares y los milicianos.

Una poderosa rebelión contra el ajuste

En relación con todo esto, el sociólogo y teórico marxista ruso Borís Kagarlitski escribió: “El principal desencadenante de la revuelta no fue la simpatía pro-rusa de la población local, o la declarada intención de los gobernantes de Kiev de revocar la ley que había dado al ruso el estatuto de “lengua regional”.

“La gota que causó que se desbordase el vaso fue el grave empeoramiento de la crisis económica… Tras firmar el acuerdo con el FMI las autoridades decretaron grandes subidas en el precio del gas y las medicinas y la explosión social se hizo inevitable.”

“En el oeste y en la capital esta indignación se frenó durante un tiempo con el uso de la retórica nacionalista y la propaganda antirrusa, pero cuando se aplicó a los habitantes del este tuvo el efecto contrario. Al intentar apagar el fuego las autoridades lanzaron petróleo a las llamas.”

“No es un secreto que las masas rebeldes del sudeste han contado con el apoyo de Moscú… Sin embargo los funcionarios del Kremlin no disfrutan con la idea de recibir como nuevos súbditos a personas rebeldes que está organizadas, a menudo armadas y que han adquirido el hábito de la lucha activa por sus derechos.”

Por esa razón el acuerdo que los representantes de Putin firmaron con los imperialistas y el gobierno de Kiev expresa taxativamente que: “Todas las organizaciones armadas ilegales deben ser desarmadas; todos los edificios ocupados ilegalmente deben ser devueltos a sus legítimos propietarios; y todas las calles, plazas y otros lugares públicos ocupados en todas las ciudades de Ucrania deben ser despejados.”

Si los burgueses de un lado y del otro se unificaron para acabar con lo revolución, los revolucionarios deberíamos unirnos para impulsarla, apoyando a los destacamentos más avanzados de ese país: los trabajadores organizados y armados de las repúblicas separatistas.

viernes, 21 de febrero de 2014

UCRANIA: Fuera Yanukovich… Ni Unión Europea ni sumisión a Putin



Escrito por I.Razin y R. León / Fuente: Liga Internacional de los Trabajadores (Lit/CI) 13 de febrero de 2014

Las inmensas movilizaciones populares en Ucrania, iniciadas a finales de noviembre pasado, han conquistado sus primeras victorias parciales. El pasado 28 de enero, la Rada Suprema (parlamento) se reunió de forma urgente para derogar las draconianas leyes represivas que ese mismo órgano, a pedido del presidente Víctor Yanukóvich, del derechista Partido de las Regiones (PR) y con apoyo parlamentario del Partido Comunista, había aprobado menos de dos semanas antes con el objetivo de coartar las protestas.

Al mismo tiempo, el primer ministro Mykola Azarov anunció su dimisión, hecho que desencadenó la caída de todo el gabinete. Si bien desde hace más de dos meses la situación está marcada por una extrema inestabilidad política, a partir de la acción de cientos de miles de personas que, con temperaturas de 23 grados bajo cero, han tomado las principales calles de Kiev y de aproximadamente diez mil que acampan en la Maidán, principal plaza de la capital y actual centro neurálgico de las protestas contra el gobierno de Yanukóvich, la aprobación de aquellas leyes represivas radicalizó aún más las protestas y abrió un nuevo momento en el conflicto.

El saldo de la brutal represión policial es de al menos cinco muertos, además de cientos de heridos y presos políticos. Los manifestantes han bloqueado rutas principales y dieron inicio a una ola de ocupaciones de ministerios y edificios públicos en 14 de las 25 provincias del país, comenzando un proceso de aproximación de las manifestaciones al este del país, en el cual se dieron protestas y enfrentamientos en Zaporoyie (este) y Dniepropetrovsk (centro-este).

Vale mencionar que, en Ucrania, existen marcadas diferencias culturales, históricas y políticas entre el oeste y el este del país. La región este es más industrial, ruso hablante y en donde Yanukóvich tiene su mayor base de apoyo social, en comparación con la región occidental, más rural, de habla ucraniana y con mayores conexiones culturales con Europa. Este inicio de “nacionalización” de las protestas comienza a generar una situación aún más preocupante para el poder de la burguesía local y los intereses extranjeros radicados en el país.

La derogación de las leyes represivas y la caída del gabinete ucraniano, en nuestra opinión, es una importante victoria de la movilización popular, que tuerce el brazo a un gobierno represor, entreguista y oligárquico. Pero el poder se mantiene en las manos de Yanukóvich y de la repugnante oligarquía ucraniana, siempre dispuesta a venderse tanto a los buitres rusos como a los europeos.

Por ello, esta victoria debe ser un punto de partida para continuar una ofensiva del pueblo explotado que acabe derrocando al gobierno, liquide el poder de los oligarcas y coloque la economía del país en manos de la clase trabajadora, conquistando la absoluta y definitiva independencia del país.

Yanukóvich no se dará por vencido. Intenta e intentará desmantelar la Maidán. Y si no se demuestra capaz, la alta cúpula del Ejército ucraniano (el segundo mayor de Europa después del ruso) ya hizo saber, en un comunicado, que intervendrán para “estabilizar la situación en el Estado” y recomponer la “concordia social”, pues declaran “intolerable” la ocupación de edificios públicos.

“Los altos cargos y los funcionarios del Ministerio de Defensa apoyan al presidente de Ucrania en lo que se refiere a la necesidad de estabilizar la situación en el Estado”, advirtieron los generales.

Frente a esta situación es urgente que la izquierda internacional asuma una posición de inequívoco apoyo a las movilizaciones, combatiendo a la dirección burguesa y pro imperialista, así como a los sectores de ultra derecha y neonazis que intentan controlar el proceso, al tiempo que es necesario expresar un claro repudio a las amenazas de los militares de aplastar el movimiento de la Maidán.

Entre la opresión del chovinismo gran ruso y la del imperialismo

Ucrania, una ex república soviética con 45 millones de habitantes actualmente, siempre sufrió la opresión nacional por parte de Rusia. Antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Ucrania era dominada por el imperio austro-húngaro y ruso, y cabía a la vil autocracia zarista el control de la mayor parte de territorio.

Con el triunfo de la revolución socialista rusa de 1917, el país conquista un periodo de independencia hasta que en diciembre de 1922 se transforma en una de las repúblicas fundadoras de la antigua Unión Soviética (URSS).

Durante la década de 1920, antes de la consolidación de la burocracia stalinista en el poder, los bolcheviques tuvieron una política de respeto a los derechos nacionales ucranianos, que se expresó en un florecimiento del arte y la cultura y en un uso extendido y permitido del idioma local (antes prohibido por el zarismo).

Los primeros años de la URSS fueron, también, los de mayores conquistas en cuanto a derechos sociales relativos a la salud y educación públicas, vivienda, acceso a la tierra y derechos de las mujeres.

Sin embargo, a finales de esa década, en los inicios de 1930, la burocracia comandada por Stalin atacó abruptamente todas esas conquistas, como parte de la contrarrevolución política triunfante en la URSS.

El Kremlin negó el derecho de autodeterminación nacional que garantizó a Ucrania la revolución de Octubre y pasó a ejercer una creciente opresión nacional. La colectivización forzosa emprendida por Stalin, por ejemplo, atacó de forma brutal a los campesinos ucranianos.

El Ejército Rojo requisaba tierras y granos e imponía metas de producción inalcanzables a los campesinos, los cuales no recibían granos ni alimentos si no las cumplían. Esta política brutal llevó, durante esa década, a una hambruna generalizada en todo el territorio soviético y, sólo en Ucrania, murieron más de cinco millones de campesinos.

En el mismo periodo, la gran persecución de los Juicios de Moscú (1929-1934 y 1936–1938) también afectó enormemente a la población ucraniana, especialmente a la oposición política, la intelectualidad y los artistas. Se calcula que durante los procesos fueron asesinados miles de oposicionistas ucranianos. De hecho, de los más de cinco millones de prisioneros llevados a la muerte en los campos de concentración stalinistas (Gulags) de Siberia, al menos 20% fueron ucranianos.

Estos son sólo algunos hechos que demuestran que la opresión nacional que ejerce Rusia sobre Ucrania, que se remonta al imperio de los zares y pasa por el régimen del terror stalinista, es un elemento central para entender las causas de la situación hoy.
Por otro lado, la crisis actual, que tiene esas raíces más históricas, debe ser explicada también a partir del brutal proceso de colonización al que Ucrania es sometida desde la restauración del capitalismo en todo el este europeo.

En estos más de 20 años, Ucrania pasó por un proceso tremendo de desindustrialización y desnacionalización de su economía, marcado por un aumento enorme de las inversiones y de la deuda externa con el imperialismo –fundamentalmente europeo– y por la dependencia del precio del gas que le impone Rusia.

Con la restauración capitalista, la antigua burocracia gobernante se hizo multimillonaria, beneficiándose de las salvajes privatizaciones que fueron impulsadas en todas las ramas de la economía. Así se constituyó una oligarquía mezquina, corrupta y con la firme decisión de gobernar su “feudo” con mano de hierro.

Esta oligarquía hoy detenta enormes complejos industriales y financieros. A esto debemos añadir otra característica a la élite ucraniana: el entreguismo. Es así que existen sectores de la burguesía que tienen sus negocios más centrados en las relaciones con Rusia y otros más centrados en los nexos con la Unión Europea, sobre todo con Alemania. Esto no impide, sin embargo, que ambos bloques estén siempre bien solícitos a venderse al mejor postor.

Así las cosas, dependiendo de qué sector de la oligarquía detente el gobierno, la economía y la política del país oscila entre la influencia de Rusia, a la cual exportan 25,6% de su producción e importan 32,4% de su consumo interno y del cual necesitan buen precio del gas y la influencia de “occidente”, sobre de la Unión Europea (UE) y los EEUU, de donde vienen créditos –muchas veces para pagar el gas que viene de Rusia– y donde la oligarquía ucraniana posee activos importantes.

De esta forma, Ucrania es una semicolonia donde el bloque imperialista UE-EEUU y la Rusia de Putin se disputan influencia económica y política e intentan saquear lo más posible de sus riquezas. En otras palabras, gas del este y créditos del oeste son los pilares en que se asienta la Ucrania burguesa.

En síntesis, estas dos vías de explotación y opresión nacional, del imperialismo europeo y norteamericano y de Rusia, una sub-metrópoli regional que aunque también está siendo colonizada por el imperialismo intenta conservar a cualquier costo su área de influencia heredada de la ex URSS, están en la base de la turbulencia política de Ucrania.

La actual crisis económica y el impacto de las políticas entreguistas y neoliberales de los sucesivos gobiernos fueron deteriorando el nivel de vida de las masas hasta llegar a niveles insoportables.

Desde la disolución de la URSS, en 1991, Ucrania pasó de 51,4 millones de habitantes a 45 millones, producto de una disminución de la natalidad y un aumento de la mortalidad, sobre todo debido al desmantelamiento de la salud pública.

El éxodo al exterior asciende a casi 7 millones de personas, que ingresan anualmente la suma de tres mil millones en remesas. La pobreza, según el propio gobierno, llega a 25% de la población, la pobreza extrema flagela a 16% de ella, registrándose los índices más altos en el oeste rural.

Los trabajadores del Estado llevan meses sin cobrar sus sueldos y el país no alcanza a pagar el gas que importa de Rusia. La desocupación llega “oficialmente” a 8% y el salario medio es de 332 dólares, casi tres veces inferior al de Rusia y Bielorrusia, sin hablar de la UE.

Estas son las profundas bases sociales y económicas que están en el fondo del descontento popular e impulsan la movilización actual, más allá de las cuestiones sobre el relacionamiento con la UE o con Rusia.

El acuerdo con la UE y la crisis actual

La crisis económica mundial fue tensionando las relaciones de explotación nacional y Rusia comenzó a aumentar el precio del gas para Ucrania. Los precios altísimos del gas natural (superiores a los que Rusia cobra a la UE) minaban los negocios de los oligarcas ucranianos y desangraban las finanzas del Estado.

En consecuencia, el gobierno recurrió desesperadamente a los préstamos en forma de eurobonos  y créditos del FMI (la deuda ucraniana se quintuplicó en los últimos 5 años; para fines de 2014, Ucrania tiene que pagar cerca de 10.000 millones de deuda exterior), lo que empujaba a la oligarquía y a toda la política ucraniana cada vez más hacia las fauces imperialistas.

Metida en un círculo infernal, no era raro que Ucrania pagara las deudas con Gazprom, el monopolio exportador del gas ruso, con los créditos del imperialismo. Pero esta situación de pagar imponentes sumas de dinero tanto a Rusia como a los acreedores imperialistas llevó al Estado al borde de la falencia y la burguesía ucraniana tomó la decisión de vender el país a la UE, a cambio de más “ayuda financiera”. Mencionemos que, de acuerdo a Standard and Poors, hoy Ucrania tiene 50% de posibilidades de caer en bancarrota.

Fue así que Yanukóvich comenzó la propaganda masiva en favor de un Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la UE, esperando la llegada de dinero europeo. Pero el acuerdo preparado por la UE, que está pasando por una crisis brutal, conocida por todos, no garantizó el financiamiento esperado por el gobierno ni daba a Ucrania los derechos de pertenecer a ese bloque económico continental. Sólo garantizaba, para los imperialistas europeos, el mercado interno ucraniano y la posibilidad de profundizar el saqueo, casi sin ninguna medida compensatoria.

El régimen ruso, viendo la posibilidad de perder bruscamente su influencia en Ucrania, inclusive su base militar en Sebastopol, Crimea, fundamental para la presencia militar de Putin en el mar Negro, comenzó a presionar más activamente al gobierno ucraniano. Ofreció reducir 30% el precio del gas y otorgar un préstamo de 15 mil millones de dólares, con el único objetivo de mantener a Ucrania dentro de su “órbita de influencia”.

De la misma forma, Putin redobló sus esfuerzos para incorporar a Ucrania en la llamada Unión Aduanera, que es comandada por Rusia e incluye a Kazajistán y Bielorrusia.En medio de esta situación de mucha presión por parte de Putin, el 21 de noviembre de 2013, Yanukóvich, en contra de toda la propaganda precedente, se negó a firmar el acuerdo con la UE, lo que provocó las primeras manifestaciones, la ofensiva de la oposición burguesa pro-occidente y toda la crisis actual.    
    
El carácter del proceso

La prensa internacional informó permanentemente que las manifestaciones eran “para exigir la entrada de Ucrania a la UE”. La propaganda rusa y sus difusores de la izquierda castro-chavista también hacen hincapié en este asunto y agregan el hecho de que las manifestaciones estarían siendo dirigidas por “fascistas” financiados por la UE y EEUU para “orquestar un golpe de Estado” contra Yanukóvich y cortar “la integración en la unión fraternal de pueblos de la antigua URSS”.

Es verdad que existen ilusiones en amplios sectores de masas, sobre todo en la Ucrania occidental, sobre que un acercamiento a la UE podría ser una solución a la agobiante situación económica y sería una alternativa “más democrática” contra el bonapartismo de la brutal oligarquía gobernante.

Sin embargo, debemos entender que estas ilusiones y el engaño de un sector de masas con relación a la UE, tiene, como vimos, una base muy concreta, que es la opresión histórica por parte de Rusia y el odio que tienen a Putin, al cual ven –con razón– como el tirano gran ruso que encarna los siglos de explotación, humillaciones y abusos contra el pueblo ucraniano.

El odio al opresor ruso es progresivo, el error (alentado por la oposición pro-occidente y el imperialismo) está en pensar que un acuerdo de “libre” comercio con la UE sería la solución a tantos años de vejámenes.

También es cierto que la oposición burguesa y pro imperialista, expresada en el partido Udar (“Alianza democrática ucraniana por la reforma”), del ex boxeador Vitali Klitschko; el partido pro UE Batkivschina (“La Patria”) de la ex primera ministra Julia Timoschenko y actualmente liderado por Arseni Yatseniuk (a quien Yanukóvich ofreció ser primer ministro cuando Azarov renunció) y sectores abiertamente fascistas como el partido Swoboda (“Libertad”), liderado por Oleg Tiagnibok (que tiene aproximadamente 10% del electorado), participan e intentan controlar las protestas en Maidán, con el beneplácito abierto de los diplomáticos europeos y norteamericanos.

Existen también, en la plaza y en la ocupación de edificios públicos, grupos de ultraderecha y xenófobos agrupados en el llamado Pravy Sektor (Sector de Derecha), los cuales se aliaron a varias organizaciones, también ultranacionalistas, de veteranos de la campaña soviética en Afganistán (1979-1989), para “proteger” los campamentos en la Maidán.

Andréi Tarasenko, uno de los líderes del Sector de Derecha, pertenece a una organización llamada “El Tridente de Stepán Bandera”, en memoria del líder rebelde del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que luchó contra las autoridades soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial e incluso en la década de 1950.

Tarasenko  dice que el Sector de Derecha se basa en “principios del cristianismo tradicional de Ucrania y en la ideología del nacionalismo ucraniano”. Se declaran también anti rusos (“porque los rusos no son europeos”) y anticomunistas.

Si bien se oponen al gobierno de Yanukóvich y a la entrada a la UE (una “estructura supranacional” que, según Tarasenko, pretende la “desnacionalización” y la “descristianización” de Europa), plantean una estrategia xenófoba de sociedad pautada por “una Ley superior, la ley de Dios y la ley de la Vida Cotidiana de la Nación Ucraniana”. Estos grupos también están en contra de la eutanasia y de los matrimonios entre personas del mismo sexo, porque “para el cristianismo la sodomía es un pecado que debe ser castigado”.

Siendo profundamente reaccionarias, tanto la ilusión en la UE como el carácter de las direcciones del movimiento de la Maidán, sostenemos que la izquierda no puede confundir ese carácter reaccionario y pro imperialista de la dirección del proceso con el carácter del proceso de conjunto.

Opinamos que el proceso de movilizaciones que sacude a Ucrania actualmente es progresivo, a pesar de su dirección y de las muchas otras contradicciones. Tiene un curso progresivo porque enfrenta a un gobierno ultrarreaccionario y bonapartista, represivo y entreguista como el de Yanukóvich y porque enfrenta, aunque de forma distorsionada por la propaganda pro UE y las confusiones de las masas en ese sentido, a la histórica opresión rusa sobre Ucrania.

Si bien al comienzo del proceso el eje de las movilizaciones era el rechazo a la suspensión del acuerdo con la UE, la dinámica de la movilización y la brutal represión por parte de Yanukóvich hicieron que el centro de las protestas sea la dimisión del gobierno y el fin de las medidas represivas, algo indudablemente progresivo.

Este curso se acentuó después de la aprobación de las “leyes dictatoriales”, análogas a las que reinan en la Rusia de Putin, que impulsó Yanukóvich y que resultó en un tiro por la culata para el gobierno. Esta afrenta y la respuesta que el movimiento de masas dio ante ella, abrió un nuevo momento en el desarrollo de la situación.

Las protestas iniciales, en las que predominaban estudiantes universitarios y sectores de clase media, fueron dando paso a la incorporación de más sectores de trabajadores, extendiéndose de Kiev hacia otras ciudades, algunas en el este del país.

Ante la ofensiva bonapartista, los ucranianos respondieron con nuevas manifestaciones masivas y cada vez más radicalizadas, con enfrentamientos encarnizados con la policía y la ocupación de edificios públicos. Y la exigencia ilusoria de la “eurointegración” pasó a décimo plano, el eje actual es: ¡Fuera Yanukóvich!.

Los acontecimientos actuales, si antes generaban dudas y eran fuente de confusión, ahora muestran claramente que el deseo de los ucranianos es ajustar cuentas con el gobierno que llevó el país a la quiebra y que desprecia abiertamente a su pueblo. El gobierno, por su parte, quedó prácticamente paralizado e incapaz de aplacar la rabia popular, perdiendo crecientemente el control del país.

Por tratarse de un proceso cuyo sentido es esencialmente progresivo, es fundamental que todas las organizaciones que se dicen de izquierda y el movimiento obrero y social del mundo expresen su apoyo y solidaridad con la tenaz lucha que está entablando el pueblo ucraniano. Es necesario combatir y denunciar el papel reaccionario que cumplen las direcciones del movimiento de la Maidán, pero a partir de una ubicación por dentro del proceso.

Es necesario el apoyo de la izquierda pues una caída de Yanukóvich a manos de la movilización popular, sin dudas, sería una importante victoria política, que profundizaría la crisis del régimen y sería un paso valioso para la estrategia de la toma del poder por la clase obrera y el pueblo.

El castro-chavismo apoya a Yanukóvich-Putin

Desgraciadamente, como vimos, esta no es la visión de la mayoría de la izquierda. La propaganda oficial de Yanukóvich y, sobre todo, la rusa absolutizan las acciones de la ultraderecha. Los diarios rusos, cuando se refieren a los manifestantes, están repletos de frases como “fascistas”, “miembros de bandas criminales”, “vándalos”, “organizadores de pogromos”, “radicales”, “grupos ultranacionalistas” o “golpistas”.

Se presenta a las protestas como producto de una “conspiración de la UE y de los EEUU”, y la izquierda internacional, en su mayoría, ha caído nuevamente en las redes de este discurso, aunque este no tiene nada original.  

Es el mismo discurso que usan Al Assad y Putin, con todo el castro-chavismo haciéndoles coro, en la guerra civil siria. En ese caso, la dictadura intenta presentar a todos los rebeldes que luchan para derrocar el régimen, sin distinción, como “terroristas” y “yihadistas”, valiéndose de la presencia de grupos ligados a Al Qaeda, como el Estado Islámico de Irak y Siria y el Frente Al Nusra.

En el caso ucraniano, Yanukóvich y Putin utilizan el elemento (real) de la presencia de sectores pro imperialistas y de ultraderecha en las manifestaciones, para deslegitimar y debilitar el proceso de conjunto.

Opinamos que, al contrario de lo que defiende la mayoría de la izquierda, la mejor forma de combatir a los grupos fascistas, como Swoboda y el Sector de Derecha, es justamente interviniendo en las movilizaciones para construir, desde su seno, una alternativa independiente y de clase, que combata tanto al gobierno entreguista y pro ruso de Yanukóvich como a la oposición burguesa y la extrema derecha, que quieren atar aún más el país a los dictados del imperialismo europeo y que, si las movilizaciones llegan a amenazar seriamente la dominación capitalista, no tendrán pudor en pactar una “salida negociada” con el propio Yanukóvich.

La tarea no es negar sino disputar a fondo el proceso de movilizaciones de la Maidán

Contra la extrema derecha, que quiere dar a la movilización un sentido nacionalista xenófobo al movimiento, debemos oponer una política de profundizar la lucha incorporando a la clase obrera organizada, a la juventud precarizada y sin futuro, a las mujeres y a la izquierda en general.

Es necesaria una política de democratización del movimiento y de crear, incluso, organismos de autodefensa contra la represión, contrarrestando el discurso de los fascistas con el cual se arrogan la tarea (que nadie votó) de “defender la plaza y las protestas”.

Con la izquierda omisa o en contra de la Maidán se le hace el juego al gobierno de Yanukóvich, a la opresión nacional que ejerce Rusia y, también, a los grupos pro imperialistas y de extrema derecha, pues se les deja el camino libre para llevar esta heroica lucha de las masas hacia una derrota segura.

El único antídoto para el crecimiento de la ultraderecha es una lucha tenaz por la entrada en escena de la clase obrera, con sus organizaciones y métodos, dentro de Maidán, a partir de la construcción de un tercer campo que apunte un programa claro para el país, desde la perspectiva de los trabajadores.

¡Participar en la Maidán con la perspectiva de construir un tercer campo de clase contra el gobierno de Yanukóvich, la UE y la sumisión a Rusia!

Como expresamos a lo largo de esta nota, nuestra posición se sintetiza en:
1-      Participación activa de las movilizaciones de la plaza Maidán. Total solidaridad con la lucha del pueblo ucraniano en su lucha contra el gobierno asesino y entreguista de Yanukóvich y en contra de la opresión histórica gran rusa.

2-      Los revolucionarios debemos intervenir en el proceso planteando claramente las consignas de ¡Abajo el gobierno de Yanukóvich! ¡Ni Unión Europea, ni sumisión a Putin! ¡Ninguna “salida negociada” con Yanukóvich! La solución no pasa ni por entrar en la UE (donde el destino inmediato es la tragedia social que vemos en Grecia, España, Portugal e Irlanda) ni por apoyar a los oligarcas que están saqueando el país, sean “opositores” u oficialistas, ni por acuerdos con Rusia.

Al mismo tiempo, el movimiento debe rechazar cualquier intento de negociar “por arriba” un posible “gobierno interino” que integre a los actuales gobernantes con miembros de la oposición de ultraderecha. La salida pasa por derrocar al gobierno con la fuerza de las calles.

3-      Por el fin inmediato de la represión a las movilizaciones: ¡Ninguna intervención militar en el proceso! ¡Castigo a los represores! ¡Libertad a todos los trabajadores y luchadores presos!

4-      Estamos por el desarrollo y la posterior centralización de comités populares a partir de los grupos que existen en la plaza Maidán. Que sean esos comités democráticos los que organicen masivas asambleas para decidir los rumbos de la lucha.

Las propuestas políticas y de autodefensa deben ser resueltas por decisiones asamblearias, lo cual pondría límites a las acciones de los grupos neofascistas. Estos comités y asambleas en la plaza serían un buen punto de partida para la formación de comités por locales de trabajo, de estudio, por barrios, etc., completamente independientes de cualquier tipo de organización burguesa.

5-      El movimiento de la Maidán debe darse la política de atraer al movimiento obrero a la lucha contra el gobierno, incorporando consignas como el aumento general de salarios, la reducción de la jornada de trabajo y el empleo digno, con salario igual para trabajo igual, para todos y todas.

6-      Por la inmediata convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, democrática, libre y soberana, para decidir sobre las relaciones con la UE y con Rusia. En este sentido, nuestra posición parte de la lucha por una Ucrania independiente y soberana. Por ello, es necesaria una Asamblea Constituyente que rompa lazos políticos y económicos con el imperialismo (UE y FMI) y con la histórica dominación rusa: ¡Abajo los pactos con la UE y con Rusia! ¡No al pago de la Deuda Externa con Rusia y la UE/FMI!

7-      Sin embargo, para que esa Asamblea Constituyente sea realmente democrática y soberana, no puede ser convocada por el gobierno oligárquico actual de Yanukóvich ni por la oposición pro imperialista y la ultraderecha. El único gobierno que puede garantizar una Asamblea Constituyente libre y soberana, para independizar el país y nacionalizar todas las riquezas (fábricas, tierras, bancos, medios de transporte) al servicio de las necesidades del pueblo trabajador, es un gobierno obrero y popular, asentado en las organizaciones democráticas de la clase obrera y el pueblo pobre.

8-      Sólo un gobierno obrero y popular será capaz de garantizar la independencia nacional de Ucrania, la nacionalización de la economía, la vigencia de las libertades democráticas, la revolución agraria, el pleno empleo y el mejoramiento real de las condiciones de vida del pueblo, expropiando a los oligarcas, al imperialismo, a la oligarquía rusa y colocando toda la economía al servicio del país. ¡Que el pueblo sea el poseedor de todas las riquezas del país y no un puñado de millonarios vendidos a la UE o a Rusia!

9-      Para concretar la lucha por un gobierno socialista de los trabajadores es indispensable que, al calor de la lucha actual, se sienten las bases y se construya un partido marxista revolucionario, obrero e internacionalista, que dispute la dirección política de las movilizaciones en el sentido del combate por la revolución socialista internacional.

lunes, 17 de febrero de 2014

La clase obrera y el pueblo venezolano deben derrotar el ajuste de Maduro sin caer en las garras de la oposición patronal



El gobierno de Nicolás Maduro está implementando un ajuste tremendo, que se apoya en una gran devaluación de la moneda nacional, el impuesto inflacionario y la profundización de la entrega de los recursos naturales. Esta política ha desatado un gran descontento obrero y popular, que pretende ser capitalizado por algunos dirigentes de la derecha opositora, quienes se pusieron al frente de las movilizaciones callejeras, reprimidas con dureza por la policía.

La política de Maduro -escondida detrás de un discurso antiimperialista- tiene el propósito de mantener el nivel de ganancias de los grandes monopolios petroleros, a quienes el chavismo, a través de las empresas “mixtas”, les garantizó la explotación de los yacimientos más ricos, como la Cuenca del Orinoco, en manos de la Chevron-Texaco, Repsol, ELF, ENI, British Petroleum, Petrobras, CNPC (China), Gaspron, Lukoil, Ongc, Total, Statoil, etc.

Maduro aplica una política similar a la de sus pares “progresistas” latinoamericanos, como Correa, Dilma, Cristina o Evo Morales, quienes ante el aumento de las luchas también han salido a denunciar maniobras de desestabilización o golpes “destituyentes”. Así actuó Cristina luego de imponer las últimas medidas de ajuste, que rebajaron los salarios del conjunto de los trabajadores y destruyeron el poder adquisitivo de gran parte de la clase media.

Los dirigentes y organizaciones patronales de la derecha escuálida quieren aprovecharse de esta situación para llevar agua hacia sus molinos. Sin embargo sus principales referentes, como Capriles, no están embarcados detrás de ninguna intentona golpista, sino todo lo contrario, ya que tienen la política de dejarle hacer al gobierno el “trabajo sucio”, de manera de transformarse en la alternativa de gobierno para las próximas elecciones.

La izquierda revolucionaria -delimitándose de estos sectores, que de llegar al gobierno harán lo mismo que Maduro- debe decirle a los trabajadores y al pueblo venezolano la verdad: ¡Hay que salir a las calles, organizar huelgas, movilizaciones y todo tipo de acciones de lucha con el objetivo de derrotar el Plan de Ajuste, Saqueo y Represión del chavismo, pero no para “cambiarle el collar al mismo perro” sino para imponer una verdadera salida democrática, antiimperialista y socialista!

La izquierda debe ubicarse como alternativa frente al chavismo y la oposición patronal de Voluntad Popular, Primero Justicia, AD, Copei, UNT, y demás otros grupos que integran la MUD, diciéndole al movimiento de masas que: ¡Para superar la grave crisis capitalista que agobia a los trabajadores y el pueblo la única salida vendrá con la rebelión de los trabajadores y el pueblo, que deben organizarse de manera independiente de todas las variantes burguesas! 

Los asalariados y la población más necesitada de Venezuela deben pelear por aumento general de salarios, puestos de trabajo genuinos, vivienda, educación y salud pública de calidad; acabando con la entrega de las riquezas e imponiendo un plan Obrero que comience con la expropiación y nacionalización -sin pago y bajo control de los trabajadores- del 100% de la industria petrolera, de manera de poner esos fabulosos recursos al servicio de la satisfacción de las necesidades más urgentes del pueblo pobre.

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martes, 11 de febrero de 2014

Las autodefensas mexicanas, una cuestión de vida o muerte...

Grupos de autodefensa de Michoacán desarmando policías


México se parece a un “Estado Fallido”, donde el poder político actúa como salvaguarda de los bancos y empresas yankis, que acrecientan sus fortunas mediante el lavado de dinero de las drogas, proveniente del mercado estadounidense, principal consumidor de estupefacientes del mundo.

Transformado en un paraíso de mano de obra barata desde mediados de los 80, casi el 70 % de su clase obrera trabaja en condiciones de precariedad, con jornadas extenuantes de 12 y 16 horas, sin derechos básicos como seguridad social, vacaciones o aguinaldo; mientras que más de 12 millones reciben sueldos inferiores al salario mínimo legal.

El avance de las multinacionales de los agronegocios provocó la ruina de los pequeños y medianos productores y la expulsión de enormes contingentes rurales hacia las metrópolis, contribuyendo al crecimiento -sin precedentes- del ejército de desocupados.

En este marco, el pueblo viene siendo azotado por las tropas del ejército, sicarios, bandas paramilitares, agentes de la DEA y de la CIA, que cuentan con zonas liberadas para aterrorizar a la clase obrera y el campesinado asesinando a miles de luchadores.

Por esto, luego de sufrir más de una década de torturas, secuestros y vejámenes -la cifra de muertos y desaparecidos supera los 150 mil- varios pueblos se han levantado en armas, formando "autodefensas", un proceso que empalma con las "policías comunitarias", que comenzaron en la década del 90.  

Sólo en Michoacán existirían más de 40 mil hombres y mujeres armados, quienes han tomado el control de decenas de poblaciones. Grupos de “Ejidatarios, cortadores de limón, gente de trabajo y del pueblo que hacemos esto porque estamos cansados del crimen organizado". (Estanislao Beltrán, vocero de las autodefensas a la agencia AP)

Las autodefensas, que están constituidas por distintos sectores -desde los trabajadores más pobres hasta sectores medios y altos del campo- impulsan la formación de Consejos de Ciudadanos, elegidos mediante "reuniones" o "asambleas" populares, mientras que los grupos armados están compuestos por voluntarios que no cobran sueldo.

La reacción del Gobierno.

Al principio el gobierno trató de desarmar a las autodefensas mediante el ejército, pero tuvo que retroceder debido la combatividad de los trabajadores y el pueblo de Michoacán, que no confían en los militares, a quienes acusan de formar parte del narcotráfico.

Luego intentaron desacreditarlas, utilizando los medios masivos de difusión para largar versiones que acusaban a los capos de los grupos mafiosos opuestos a los “Caballeros Templarios” de estar detrás de la organización y provisión de armas.

Como estos nuevos planes tampoco sirvieron, acaban de proponen la “integración” de las autodefensas a las policías municipales y de decretar la necesidad de registrar a sus miembros y a sus armas.

¡No obstante esta maniobra, cuyo objetivo es contar con la nómina de los insurrectos -para atacarlos y encarcelarlos más adelante- también está fracasando, ya que la mayoría se niega a registrarse y a entregar las armas de guerra!

A pesar de todos los intentos gubernamentales continúan surgiendo estos embriones de milicias populares, que siguen ocupando poblaciones, desarmando y ejecutando narcos.

Más allá de su carácter policlasista y los límites de sus dirigentes, la izquierda debe ubicarse junto a las autodefensas, que enfrentan a una de las patas más siniestras del plan de ajuste y saqueo de Peña Nieto -el narco negocio- sostenido por el imperialismo y la columna vertebral del estado capitalista, que es el ejército.

Desde ese lugar los socialistas deben disputar su conducción política, proponiéndole a la clase obrera que coordine sus reclamos con las demandas de los pobladores de Michoacán y de otros distritos levantados en armas mediante la Huelga General contra Peña Nieto y sus planes!

La izquierda debe postularse como alternativa de dirección, planteando la necesidad del programa socialista y del gobierno de los trabajadores y el pueblo, apoyado en sus órganos democráticos de decisión y las milicias obreras y campesinas. 

Una verdadera guerra contra los trabajadores

En 1º de Mayo 2006 se produjo una gran huelga general en los Estados Unidos, protagonizada por los trabajadores inmigrantes, buena parte de ellos mexicanos. Este movimiento de los indocumentados empalmó con la resistencia obrera -que en esa época y en todo el planeta- comenzaba a desplegarse en contra de las formas más extremas de precarización laboral.

Una pelea -hoy en día mucho más avanzada- que están realizando los trabajadores chinos, pakistaníes, indonesios, de la India, etc. y que en Centroamérica y México llevan adelante los obreros de las maquilas (fábricas con trabajo prácticamente esclavo, que tuvieron su auge a partir de 1994, luego de la firma del Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y México).

En ese contexto, más de 3 millones de mejicanos se movilizaron contra el fraude que llevó a la presidencia al conservador Felipe Calderón; por eso no es casualidad que a pocos días de asumir, en 20006, éste haya declarado “la guerra contra el narcotráfico”.

Guerra, que en realidad se llevó adelante contra los trabajadores y el pueblo pobre, producto de la cual -durante seis años que duró su mandato- fueron asesinados más de 130 mil personas y, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Sistema Nacional de Seguridad Pública- más de 300.000 permanecen en calidad de desaparecidas

Es que, en realidad, esta ofensiva gubernamental no fue planificada para acabar con los narcos, sino para enfrentar esta resistencia de los sectores más explotados de la población, mediante una política de terrorismo de estado, coordinada con las bandas mafiosas más violentas, que trafican drogas y mujeres.

Por eso, mientras las autodefensas están tratando de ocupar el bastión de los “Caballeros Templarios” -la ciudad de Apatzingán de 125.000 habitantes- esta localidad fue invadida por tropas del ejército, que están allí para evitar que los grupos armados por el pueblo cumplan con sus objetivos.

Tan descarada es la política del gobierno, que dos días antes de la presencia de Peña Nieto en Apatzingán, se realizó un multitudinario recital en un predio cedido por el gobierno, donde actuaron grupos musicales que cultivan el género del “narco corrido” -como “Komander” o “Los de la A”- quienes declararon abiertamente su adhesión a los Caballeros Templarios.

El pueblo en armas

Actualmente existen grupos de autodefensa o policías comunitarias en al menos 11 entidades de la república mexicana, es decir, en al menos 106 municipios de ese país, los cuales ocupan el 5.11% del área total de México.

De estos municipios aproximadamente el 77% de ellos se encuentran en tres entidades, Michoacán, Guerrero y Chiapas, mientras que el resto de los casos se distribuyen en una frecuencia muy baja entre Colima, Chihuahua, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Tlaxcala y Veracruz. La mayor parte de estos municipios tienen una vocación rural.

En Michoacán las autodefensas controlan la quinta parte del estado y parecen contar con al menos 25000 personas armadas. Una encuesta revela que el 58% de la población de Michoacán avala a las autodefensas.

Reciben apoyo monetariamente, con gasolina y animales (vacas), de parte de pequeños y medianos ganaderos y empresarios de la región. El armamento lo obtienen, esencialmente, como trofeos de guerra que les quitan a los Caballeros Templarios (grupo de narcotraficantes) que matan.

Varios de sus integrantes son migrantes que llegaron a vivir en Estados Unidos y han decidido regresar, quedarse y luchar contra el crimen organizado para defender a sus familias y comunidad. Pero no sólo los hombres integran a las autodefensas, también las mujeres forman parte de las mismas en distintas localidades.

En Guerrero las policías comunitarias reciben el apoyo por parte de la población a través de aportes voluntarios de $200.- o $300.- pesos, lo cual hacen con gusto, comparando que antes tenían que pagar cuotas al crimen organizado de $1,000.- o $2,000.- pesos.

Según dirigentes de las policías comunitarias, en este estado han logrado resolver el problema de la delincuencia en un 90%, y ratifica que si no han logrado el 100% es debido a que las autoridades protegen a los delincuentes. Así mismo, ellas fundamentan su accionar en la constitución mexicana (artículo 39, “El pueblo tiene el inalienable derecho de modificar o cambiar su gobierno”).