martes, 21 de agosto de 2012

Sudáfrica... la lógica brutal del saqueo imperialista


Sudáfrica: La represión que golpea a todos los pueblos que enfrentan el saqueo imperialista

El jueves 16 de agosto la policía sudafricana perpetró una masacre contra los mineros en huelga en la Mina de platino en la ciudad de Marikana, Sudáfrica. Esta mina pertenece a Lonmin, una multinacional inglesa, que es la tercera mayor productora de platino del mundo.

Los mineros de la ciudad de Marikana están en huelga desde una semana antes de los asesinatos -reclamando aumento de salarios- organizados en un nuevo sindicato, ya que el oficialista, ligado al gobierno del Congreso Nacional Africano y a su central obrera, la Cosatu, trabaja como agente de la patronal.

La  paralización afecta a cerca de 3 mil trabajadores, quienes además de exigir una mejora en sus haberes, exigen cambiar en las condiciones laborales. Los compañeros estaban acampando en la mina cuando la policía -acatando órdenes del gobierno- los atacó con un amplio apoyo de vehículos blindados y helicópteros.

Este acontecimiento demuestra que el Apartheid -régimen de segregación racial imperante durante décadas en Sudáfrica- culminó solo en sus formas, ya que el gobierno del partido de Nelson Mandela mantiene su esencia. El Partido del Congreso Nacional Africano -CNA-, aliado con el Partido Comunista, continúa gobernando para los grandes patrones mineros.

La minoría blanca, privilegiada de manera absoluta durante el Apartheid, cedió algunos privilegios para mantenerse como la elite que gobierna el país, disfrutando de las ganancias que provienen del trabajo semi esclavo de la mayoría negra.  

Por eso el gobierno del presidente Jacob Zuma, en vez de ubicarse del lado de los huelguistas, propuso la formación de una comisión para investigar la “violencia”, sin distinguir la que proviene del estado -armado hasta los dientes- de la legítima autodefensa del proletariado negro, organizado con simples palos y machetes.

La única garantía de imponer justicia es peleando consecuentemente contra las políticas del CNA, entregado de pies y manos a los monopolios mineros y al capital financiero internacional. Para eso hay que apoyar a los obreros que reclaman justicia y organizar una campaña mundial solidaria.

La lógica brutal del saqueo

El asesinato de los mineros no es un hecho aislado, provocado por una fuerza policial que se “excedió” a la hora de defender a los empresarios. Constituye el punto más alto de un proceso represivo que se extiende al nivel planetario con el mismo objetivo: imponer una nueva vuelta de tuerca a la recolonización mundial.

Para superar su crisis terminal, el imperialismo necesita saquear los recursos de todo el planeta y convertir en semi esclavos a la mayoría de sus habitantes, para lo cual cuenta con los servicios de los gobiernos nacionales, que se arrodillan a sus pies entregándoles los recursos y la soberanía a la voracidad de los monopolios.

Estas políticas deben ser impuestas mediante la represión, ya que los pueblos reaccionan contra la súper explotación y la destrucción de sus respectivos hábitats, como sucedió en Famatina y la Alumbrera, donde las policías locales y las patotas armadas por las mineras y el gobierno de Cristina apalearon a los ambientalistas que cortaban las rutas.

Lo mismo pasó en Perú, donde el gobierno de Humala reprimió a los trabajadores y el pueblo de Cajamarca, provocando la muerte de cuatro personas y la detención de decenas, luego de militarizar la ciudad para contrarrestar la lucha de miles de indígenas, campesinos y ambientalistas que protestaban contra la minera Yanacocha.

En Chile el gobierno de Piñera apalea, asesina, tortura y encarcela al pueblo Mapuche, que es vanguardia en la lucha contra el accionar de las empresas madereras, que los expulsan de sus tierras para talar los árboles.

Ni que hablar del gobierno paraguayo de Franco, que continúa las políticas de Lugo, asesinando y encarcelando campesinos para entregarle las tierras a Monsanto y los pooles sojeros. Su gobierno acaba de darle vía libre a la instalación de la mega minera Alcán en la cuenca del Río Tinto, que utilizará la abundante y barata energía hidroeléctrica para producir aluminio.

El proceso de entrega involucra a todos los gobiernos, aún aquellos que se dicen “antiimperialistas”, como el de Chávez, que entregó la cuenca del Río Orinoco a las multinacionales Chevrón y Repsol. O el de Evo Morales, que para construir una carretera al servicio de los empresarios, reprimió a los pueblos originarios que defendían sus tierras ancestrales en el Tipnis.

Todos estos agentes del imperialismo reprimen y reprimirán violentamente a sus pueblos, ya que es la única manera de consumar la entrega del agua, el petróleo, los minerales, los campos, los peces y demás riquezas. Los trabajadores y los pueblos del mundo deben comprender esta realidad, asumiendo que la lucha por justicia para los mineros de Sudáfrica es un problema de defensa propia.

La lucha por el juicio y castigo para los asesinos de Marikana forma parte de una pelea global contra los planes de Ajuste, Saqueo y Represión que perpetran los lacayos del imperialismo. ¡Si ellos triunfan ganarán todos los que enfrentan las mismas políticas y la misma represión! 

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