viernes, 15 de marzo de 2013

El Papa argentino... otro cruzado de la contrarrevolución



"Francisco, ¿no ves que mi casa se está derrumbando? Ve, entonces  y restáurala” (palabras de Cristo)                                             

Recientemente, el escritor Marcos Aguinis dijo a propósito del nombramiento del nuevo papa que “El mundo, América Latina y la Iglesia caminan por un corredor lleno de peligros . (La Nación)

A la luz de su alegría por el nombramiento de Bergoglio y los últimos ascensos revolucionarios que han conmovido a un mundo sumido en una de sus peores crisis, podemos inferir de qué tipo de peligros se trata.

Ya no, de un fantasma que recorre Europa sino todo el planeta. Una situación revolucionaria inédita que desvela a capitalistas y aliados aunque estos vistan sotana, quipá o turbante.

¡Son los focos revolucionarios que estallan por doquier los que quitan el sueño!…tal como si un fantasma golpease a nuestra ventana cuando acaba de apagarse la luz y el viento azota los vidrios.

Se trata, “de amar y servir” dirían los jesuitas. De amar y servir al capitalismo, agregamos nosotros/as. El mundo capitalista necesita frenar el enorme ascenso obrero y popular y para ello se prepara con infinidad de discursos engañosos (justamente no hablamos de discurso único).

Mientras tanto, “la santa y prostituta” Madre Iglesia, intenta dar una ayudita en el mismo momento que, cruzada por escándalos de pedofilia, corrupción o lavado de dinero, mil manos no alcanzarían para ocultar lo que genera tan feo olor.

Para eso, es crucial que se lave la cara. Al decir de Pablo VI, “el espejo se ensucia y hay que limpiarlo”. Se trata de mucha podredumbre junta, por eso se necesita una operación de ingeniería político-eclesiástica fenomenal.

Se nombra a un moderado Bergoglio, valorado por su humilde vida ascética, por su trabajo en las villas, sus viajecitos en subte,  sus visitas a los enfermos, y al mismo tiempo se intenta olvidar su pasado cómplice de la genocida dictadura que algo de garantía da para saber por el corredor que transita.

Mientras tanto, aprovechando su perfil más fotogénico, se instala la idea absurda de que es un cura tercermundista, cuando realmente los combatió y entregó. Al obispo francés Povdin le debería dar vergüenza decir que “…por primera vez, la Iglesia de los pobres tiene un Papa” ya que por la positiva, constituye  una confesión vergonzante.

En ese perfil, cabe su faceta de contribuyente al diálogo interreligioso. No por casualidad, el rabino machista Sergio Berman afirmó “…encontrará en el nuevo papa la continuidad de propiciar dentro y fuera de la Iglesia los cambios que nos hagan migrar de revoluciones a evoluciones…

Es que la jerarquía de las principales religiones, también ve “el corredor lleno de peligros”. Hasta Cristina se apuró a saludar a su supuesto adversario y ya está preparando el vestidito negro de percal (sombrero y velo incluido) para presenciar la asunción del primer Papa argentino, jesuita e hincha de San Lorenzo.

El proletariado ha recuperado su rol protagónico y esto asusta a los poderosos. Saben que la crisis mundial plantea cada día con mayor fuerza la famosa disyuntiva”Socialismo o barbarie”.

Bergoglio, el dialoguista, ha sido llamado para apaciguar los espíritus y arbitrar a favor de los poderosos, diciendo que el reino de los cielos será de los pobres. Sin embargo la barbarie avanzará si las masas mundiales no podemos darnos una dirección revolucionaria.

No por casualidad eligió el nombre de Francisco, en homenaje al “pobrecito de Asís”, quien en otros tiempos y espacios, también fue llamado a reconstruir la Iglesia, tal como lo pintó el Giotto, teniendo en sus espaldas a tamaña señora.

Las revolucionarias y revolucionarios del mundo tenemos el imperativo de reconstruir una dirección que revolucione el mundo. Para avanzar en ese sentido, el primer paso es sacarle la careta a los impostores.

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